China sostuvo en una semana dos reuniones de alto nivel que pueden cambiar el panorama geopolítico y económico en los próximos años; la primera cita fue con el mandatario estadounidense, Donald Trump, y la segunda con el presidente ruso, Vladimir Putin.
La reunión con el presidente Trump tuvo como eje el equilibrio de poderes entre ambos países, principalmente en el sector tecnológico, ya que la comitiva por parte de Estados Unidos estuvo integrada por los principales directivos de la industria, como el director de Nvidia y de Tesla.
Otro de los puntos importantes fue que ambos mandatarios hablaron sobre la escalada de violencia en Irán y la situación con Taiwán, en la que se detuvo un envío de armamento por parte de Estados Unidos y que debía haber mayor comunicación para mantener buenas relaciones entre los dos.
El presidente chino hizo mención a la “trampa de Tucídides”, la cual se refiere a la posible confrontación que hay entre dos potencias, una que va en crecimiento y una que ya está consolidada. Dando indicios de que China ya está alcanzando a Estados Unidos en varios sectores.
China puede ser un mediador de mayor peso para poder abrir el estrecho de Ormuz, ya que es un gran consumidor de hidrocarburos de Irán y puede entablar conversaciones con el gobierno para poder liberar el estrecho para que puedan pasar los barcos.
Tan solo una semana después de la reunión entre Estados Unidos y China, el país asiático recibió al mandatario ruso Vladimir Putin, para fortalecer las relaciones estratégicas que hay entre ambos países.
China ha mantenido una postura ambigua respecto a la guerra de Ucrania y Rusia, sin tomar partido; solo hace mención al respeto de la soberanía y a la integridad territorial. Por su parte, Rusia se convirtió en un aliado estratégico en el tema energético para el país asiático.
El país asiático ha aumentado su presencia en varios sectores, entre los que destacan el tecnológico, económico y el político, con influencia en varios países africanos en los que ha invertido y realizado préstamos para que estos puedan tener una mejor infraestructura.
En años recientes, la diplomacia china ha crecido de manera exponencial, en la que logró mediar un acuerdo de paz entre Arabia Saudita e Irán; igual ha buscado alcanzar acuerdo de paz en conflictos regionales.
La creencia de que solo un país tiene la hegemonía, hoy en día va perdiendo credibilidad porque estamos en un mundo multipolar en el que diversos actores tienen influencia en varios sectores, y China cada vez tiene un peso mayor en las relaciones internacionales.
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