Empresarios mexicanos, políticos opositores, reporteros, opinadores y dirigentes de asociaciones civiles han sostenido reuniones, dentro y fuera de la embajada de Estados Unidos en México, con el embajador Ronald Johnson y otros funcionarios estadounidenses, con el propósito de planear y conspirar en contra de la presidenta Claudia Sheinbaum y desestabilizar al gobierno de la 4T.
La última reunión fue una cena el jueves de la semana pasada -hay fotografías de algunos de esos encuentros- y otras dos reuniones -el 22 y el 30 de mayo- en donde aparecen periodistas que no buscan información sino beneficios económicos y a cambio están dispuestos a mentir, difamar y tratar de manipular a las audiencias.
Es un momento álgido y crítico para la soberanía del país, ante el riesgo de que Estados Unidos pueda intentar acciones policiales de intervención y hasta secuestro de funcionarios y políticos; por ejemplo, en este momento los que estarían en mayor riesgo son los gobernadores de Tamaulipas, Sinaloa y Sonora, así como la mandataria de Baja California, o intentar acciones tan aventuradas en contra de la misma presidenta Sheinbaum o del expresidente Andrés Manuel López Obrador.

Con un intervencionismo como no ha sucedido antes, agencias policiacas y de seguridad del país vecino han decidido actuar por su cuenta en contra México, sin importar al gobierno de Donald Trump las violaciones que cometen a la soberanía del país y de todos los tratados y acuerdos internacionales al aplicar leyes extraterritoriales que afectan no sólo a México, sino a otras naciones de Latinoamérica, Europa, Medio Oriente y Canadá, tal como sucede actualmente en contra de Cuba, Venezuela, Colombia, Nicaragua, entre otros, de donde pretenden robar los bastos recursos naturales como petróleo, tierras raras, litio, minerales y apoderarse de las playas.
En respuesta a estos escenarios de abuso e intervencionismo estadunidense, el gobierno de la presidenta Sheinbaum ha respondido con prudencia, diplomacia y sangre fría, y ha logrado importantes acuerdos con otras regiones, como el alcanzado hace unas semanas con la Unión Europea y pláticas con Brasil y China; además, hay acercamiento con España, país en donde la ultraderecha también es parte de la conspiración internacional en contra del pueblo mexicano.
En la estrategia planeada desde la embajada gringa, se ha considerado que se inicien una serie de demandas por daño moral de parte de diversos actores, mexicanos y extranjeros, en contra de medios independientes, periodistas, youtubers e influencers, como una medida de presión y acoso hacia su trabajo de investigación y opiniones.
Otro problema que enfrenta la presidenta mexicana no es sólo el intervencionismo de EU, sino una serie de traiciones que se dan al interior del gabinete, en donde algunos secretarios de Estado, subsecretarios, directores generales y funcionarios de niveles medio, filtran información sensible a grupos opositores para generar desestabilización, por lo que se revisa desde Palacio a los funcionarios que son leales a los principios de la 4T y los que no serán despedidos o cambiados a áreas menos relevantes.
Otra medida de presión son los salarios que algunos servidores públicos que están en contra de la austeridad republicana se niegan a reducirlos y siguen obteniendo ingresos superiores a lo que gana la presidenta de la República, bajo el argumento de que son sueldos establecidos desde sexenios anteriores, por lo que, según ellos, es injusto y violatorio a la Ley Federal del Trabajo.
SHEINBAUM: INTERESES EXTERNOS AMENAZAN EL PODER DEL PUEBLO

Desde Palacio Nacional, la primera mandataria ha advertido que el país atraviesa un momento decisivo ante la ofensiva de los sectores de ultraderecha y las presiones de Estados Unidos, por lo que los mexicanos deben decidir si “vamos a permitir que quienes definan el futuro de México no sean los mexicanos sino el exterior”.
Sheinbaum a dicho que “no se trata de un asunto coyuntural de este momento, es un asunto de trascendencia, porque lo que hagamos hoy va a impactar a esta generación y a las siguientes; porque en el momento en que quien decida por México sean las instituciones extranjeras, particularmente en quién gobierna México y quién no, es muy peligroso para la soberanía nacional”.
En un endurecimiento en sus declaraciones, la presidenta de la República alerta a los mexicanos que la decisión que se tome definirá si quien decide el rumbo político del país en el futuro son las agencias extranjeras o el pueblo.
La jefa del Ejecutivo Federal sostuvo que la inconformidad de los sectores conservadores responde a la pérdida de privilegios políticos y económicos, porque “les molesta, les enfada el poder que perdieron de influir sobre la presidenta o el presidente; el poder que perdieron de recibir montañas de dinero dedicadas directamente a ciertos personajes; eso es lo que les molesta, la separación entre el poder político y el poder económico, que es lo más importante que ha ocurrido y que es la definición de la transformación, por eso buscan aliarse desde fuera para poder atacarnos”.
Acusó que la derecha mexicana se transformó en ultraderecha, con una visión autoritaria, pues “hablan de libertades, pero en realidad no les interesa la libertad con bienestar, les interesa la libertad de los de arriba, no de los de abajo”.
ARRECIAN LOS ATAQUES EN TORNO AL MUNDIAL

En el contexto del mundial de futbol que inicia en México el próximo jueves, se espera un incremento de las protestas y acciones en contra de la presidenta y el gobierno que encabeza, para buscar desestabilizar y permitir la injerencia de Estados Unidos y sus fuerzas policiales y militares.
También habrá filtraciones sin pruebas de señalamientos contra gobernadores, alcaldes, legisladores y miembros del gabinete federal de supuestos vínculos con el crimen organizado y particularmente con bandas del narcotráfico.
Entre las pruebas que dicen tener las agencias policiales de Estados Unidos son fotografías y videos de funcionarios mexicanos en reuniones con líderes de grupos criminales. También tienen en expedientes declaraciones de narcotraficantes mexicanos presos en Estados Unidos, algunos de ellos entregados por las mismas autoridades mexicanas de la actual administración, quienes proporcionan información a cambio de beneficios para reducir condenas.
Hace unos días la presidenta Sheinbaum recibió en Palacio Nacional al secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Markwayne Mullin, ante quien mostró carácter para defender la soberanía e independencia, y advirtió que México no se doblega ante Estados Unidos ni algún otro gobierno. Posterior a ello, el funcionario estadunidense reconoció la firmeza de Sheinbaum y declaró ante el Congreso que la presidenta mexicana no sede en la defensa de la soberanía y que Estados Unidos acepta eso.
Sin embargo, mientras el enviado de Trump reconoce el liderazgo de Claudia Sheinbaum, en México el embajador Johnson opera con empresarios mexicanos y pseudo periodistas dispuestos a actuar en contra de México para permitir la injerencia estadounidense.
Desde hace años están identificados esos pseudo periodistas que reciben instrucciones de Washington y de voceros de los cuerpos policiales y de seguridad nacional que, sin investigar, replican lo que allá dicen sin presentar evidencias.
Mientras que el gobierno estadunidense señala a políticos y funcionarios de México de hablar con narcotraficantes, las autoridades del país vecino si negocian con criminales para liberarlos o darles beneficios judiciales a cambio de que entreguen sus fortunas y declaren lo que ellos les ordenan en contra de México.
Otro elemento que se debe tener en cuenta son los procesos electorales próximos a desarrollarse en Estados Unidos y en México, pues la estrategia estadunidense es posicionar a Trump con miras a las elecciones de noviembre en aquel país y también la posibilidad de intervenir en las elecciones en las próximas en México. Críticos momentos nos espera este mes del mundial de futbol.
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