La Copa Mundial de Fútbol ha llegado a Tierra Azteca. Y con ella, en estricto sentido, se inaugura la gran fiesta del balompié… aunque también —se sabe de mujertz— se abre el telón para la pasarela, a todo lo ancho del césped, de los jugadores de distintos países que demuestran que se puede ser bueno en la cancha y, al mismo tiempo, estar bueno “desde el pelo hasta la punta de los pies”, como diría Ricardo Arjona.
Y es que no es un secreto para nadie. Prácticamente la mitad de los espectadores del mundo estarán atentos a la táctica, el fuera de lugar, las faltas y si la pelota rueda con el ángulo exacto rumbo a la portería. Pero seamos honestos y hablemos con la verdad en la mano (y el rosario en la otra), la segunda mitad —conformada por damitas y caballeros que gustan de los caballeros— estará atenta al inventario de carne premium que se va a mostrar en las canchas de México, Estados Unidos y Canadá.
A propósito de esa coyuntura y temática, esta semana tuvimos una reunión l@s integrantes de Mi CISEN (Comadres y ahora también Compadres que Investigan Sobre la Élite Nacional) para echar toda la carne al asador y, de una buena vez, elegir de manera absolutamente arbitraria cuáles son “los cortes” favoritos en este buffet de taco de ojo llamado Mundial de Fútbol.
Si usted, querid@ lector@, anda buscando un análisis profundo del fenómeno social o la derrama económica del Mundial, anticipo, aquí no es. En esta ocasión aquí venimos a ver el fenómeno del despliegue de testosterona y la derrama de los muslos de acero que sostienen esos rostros que parecen tallados por los mismos ángeles, o ya de perdida, por un buen cirujano plástico de Colombia.
Dicho lo anterior, favor de sacar el abanico para calmar los bochornos —sobre todo a mi generación de +40— , y tomen nota de los nombres y apellidos más ardientes del torneo. Esta, repito, es nuestra Selección de los guapos del Mundial 2026 que, seguramente, les harán sudar como si fueran tacos de canasta. ¿Listes, chiques?

Pues comencemos por el de casa: Santiago Giménez, de la Selección de México, quien ronda los 25 colágenos de edad. Si lo describiera Lucila Mariscal sería “todo un papucho”, pero serenas, morenas. Según el internet está casadísimo y bien resguardado por la guapa Fer Serrano. Dueño de una estatura de 1.82 metros que ya la quisiera cualquier ropero de buena madera, nuestro Santi ostenta una sonrisa de ángel y una mirada de demonio que hace que le entregues las escrituras de tu casa antes de que te las pida.

Otro de los elegidos fue Rodrigo de Paul, de la Selección de Argentina. ¡Pero qué buena calidad tiene este bife de chorizo de 32 añitos, oigan! Lo malo: está comprometido con la cantante Tini Stoessel. Si a ustedes les gusta el prototipo de «chico malo» con cara de que te va a mandar tres años a terapia, Rodrigo es su hombre. Es el clásico rebelde que cambia de look como de calcetines y está completamente cubierto de tatuajes con dibujos y letras para las que les da morbo tener la pared de un baño público como amante.

No menos jugoso que los anteriores es el manjar de Kevin Trapp, de la Selección de Alemania. Tiene 35 años —que ya se considera madurito para el estándar de futbolistas—, y está comprometido con la espectacular supermodelo brasileña Izabel Goulart. Con sus imponentes 1.89 metros de estatura, Trapp es el gigantón que tod@s quisiéramos que nos rescatara de las inundaciones de las calles de la Ciudad de México. Con esas facciones simétricas perfectas, ojos claros que parecen alberca de agua de manantial y una barba de tres días meticulosamente recortada este guapo tiene todo el permiso de meternos los goles que quiera.

También del continente europeo está Antoine Griezmann, de la Selección de Francia. A sus 35 añitos ya le cayó la maldición: está casado desde 2017 con Erika Choperena. Es el galán clásico con un giro moderno. Con su mirada azul profundo y esa sonrisa que mezcla la timidez con la picardía, «El Principito» ha sido el crush de generaciones enteras. Pero no solo es una cara bonita. Es un corte magro, fibroso y sin pizca de grasa, resultado de años de correr como loco por las canchas europeas. Este podría ser su último Mundial, así que hay que aprovechar cada toma en televisión, cada repetición en cámara lenta y cada vez que se levante la playera.
Yo sé que me faltó ahondar sobre los cueros de Francisco Trincão (Portugal), Ferran Torres (España), Antonio Sanabria (Paraguay), Declan Rice (Inglaterra) y Micky van de Ven (Países Bajos), entre otros bebitos fiu fiu, pero se me acabó el espacio en esta entrega de Política para guapos. Si la agenda nacional me lo permité, les haré una segunda parte la próxima semana. Mientras tanto, preparen las botanas, organicen las reuniones y disfruten del torneo. Al final del día, si su equipo favorito pierde, siempre nos quedará el consuelo de ver a estos monumentos sudar la camiseta. ¡Nos leemos en la siguiente entrega, y que gane el más dotado… de talento!
*@betotavira
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