El Partido Verde es, desde que fue fundado por Carlos Salinas de Gortari, un partido de interés. Pero de interés particular y, de manera más clara, del interés de la familia de Emilio González, quienes desde su institución han lucrado con la patente partidista para hacer sus negocios.
Después de negarlo muchas veces, por la conveniencia evidente de mantener el control en la Cámara de Diputados y en 17 gobiernos estatales, el Partido Verde se echó para atrás y junto con Morena y el Trabajo acordaron repetir la alianza para las elecciones en 2027.
Los intereses partidistas, como es de costumbre en la política, están sobre cualquier otro interés, incluyendo el de la mayoría de la población. De ahí que, en el ojo del huracán de acusaciones de vínculos con el narcotráfico en contra de legisladores de Morena, los tres partidos manifestaron mantenerse unidos más por conveniencia que por gusto.
Al principio de año el senador Luis Armando Melgar, ligado al empresario Ricardo Salinas Pliego, aseguraba que el Partido Verde no haría alianzas para las elecciones del año entrante.
Su declaración muy al estilo de Salinas Pliego, quien fue su patrón cuando presidió la Banca de Gobierno de Banco Azteca y luego director general de la Revista Central Grupo Salinas, la manifestó en conferencias y en redes sociales en el contexto de la discusión de la reforma electoral propuesta por la presidenta Claudia Sheinbaum.
“El miedo no anda en burro. En 2027 vamos a ir solos donde encabecemos las encuestas. Ya veremos de a cómo nos toca”, escribió en un mensaje del 26 de enero donde establecía:
“De lengua nos comemos unos tacos. @PartidoMorenaMx y sus duros insisten en que el verde no existe sin ellos. Se equivocan. No vamos a votar una reforma electoral que busca un partido único. Somos aliados, no paleros”.
Medio año después, los intereses del PVEM cambiaron en sentido contrario a esas declaraciones del senador Melgar y el partido ya confirmó que irá con Morena y el PT en coalición en 16 de17 entidades que estarán en juego en 2027.
Se trata de Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Campeche, Chihuahua, Colima, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Querétaro, Quintana Roo, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas.
Únicamente en San Luis Potosí no habrá alianza pues el PVEM irá sólo como ya lo hizo en la elección pasada que se llevó Ricardo Gallardo y donde hoy se perfila la senadora Ruth González, esposa del mandatario estatal.
El miércoles 17 comenzó la desbandada y a saltar los famosos “chapulines” del PVEM como aspirantes a gubernaturas solicitando licencia: Jasmine María Bugarín y Waldo Fernández González presentaron licencia por tiempo indefinido, a partir del 17 de junio de 2026.
A estos primeros podrían sumarse otros u otras más porque de acuerdo con Arturo Escobar, coordinador de alianzas del PVEM, en el partido no se solicita la renuncia a los cargos actuales ni tienen como base estatutaria la regla de no permitir el nepotismo en las candidaturas.
En Morena la desbandada de diputados y senadores la encabezó el polémico senador morenista Félix Salgado Macedonio, quien, pese al candado en Morena contra el nepotismo, que le impide ser aspirante al gobierno de Guerrero por su relación familiar con su hija, la actual gobernadora Evelyn Salgado, solicitó licencia por tiempo indefinido a partir del 15 de junio de 2026.
Le siguieron Graciela Domínguez Nava, Raymundo Vázquez Conchas, Raúl Morón Orozco, Beatriz Mojica Morga, Lorenia Iveth Valles Sampedro, Imelda Castro, Pavel Jarero Velázquez, Ana Lilia Rivera, Julieta Ramírez, Fernando Castro Trenti, Blanca Judith Díaz Delgado, Alfonso Ramírez Ibarra, Luis Humberto Fernández Fuentes y Ulises Mejía Haro.
La lista de aspirantes es larga, pero el gran reto de Morena no será la selección de los aspirantes que será mediante encuestas, sino evitar que se le cuelen personajes vinculados al narcotráfico, porque ese es el problema que les ha ocasionado la pérdida de votos.
Con el fin de «blindar» las candidaturas de nexos con el crimen organizado, la coalición de Morena, PVEM y PT prevé que sus abanderados sean revisados por el gabinete de seguridad.
La falta de estos filtros en las elecciones de 2018 y 2021 le ha traído los problemas más graves a Morena, de ahí que el reto de blindarse sea fundamental en la elección de los candidatos de 2027.
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