Tripulación, muy buenos días. Para el vuelo nacional de esta semana visitaremos dos entidades que en 2027 tendrán elección de gobernadores. Despegamos desde el Aeropuerto Internacional de Manzanillo-Costalegre, también conocido como Playa de Oro.
Apenas nos elevamos y desde las ventanillas es posible ver un paisaje de mar y montañas. Tramos con salineras, manglares y zonas donde el puerto ha ido ganando espacio. Basta eso para entender que esta región administra recursos estratégicos: agua, carreteras, aduanas y puertos. Lo que permite confirmar que Manzanillo concentra una parte decisiva de la vida económica del estado y de la logística nacional.
Por eso, cuando se habla de seguridad en Colima, conviene atender la calidad estratégica de su ubicación y el fenómeno criminal requiere entenderse desde el control de las vías, la protección, el almacenaje y la captura de decisiones locales.
El Gobierno de México informó que el promedio diario de víctimas de homicidio doloso en Colima bajó de 2.3 en 2024 a 1.7 en 2025, una reducción anual de 26%; también reportó despliegue federal, detenciones y acciones de atención a causas en la entidad. Mejora que significa una incidencia sobre la pacificación de esta región y al mismo tiempo presión que obliga a la reorganización criminal. Tan solo en mayo de 2026, la FGR y la SSPC aseguraron en el puerto de Manzanillo más de 54 mil litros de precursores químicos vinculados con la posible producción de drogas sintéticas. Ese hecho muestra que la dimensión de la violencia no responde a conflictos aislados, sino a una economía criminal que usa infraestructura legal para disputar mercados ilegales.
Viramos nuestra aeronave hacia Guerrero y con ello la lectura del paisaje cambia. La costa se abre y Acapulco aparece como una bahía reconocible, pero la clave del estado no está sólo en la postal; si no en la relación entre costa, montaña, caminos interiores y comunidades que durante décadas han vivido entre conflictos armados, luchas comunitarias por la defensa del territorio y crimen organizado.
La violencia en la sierra, en la montaña baja y en zonas rurales no se explica únicamente por hechos recientes. Tiene capas históricas de economías campesinas frágiles, mercados ilícitos que se adaptan a cada época, reorganización de células criminales y caminos precarios.
El Gobierno de Guerrero informó que el promedio diario mensual de homicidio doloso pasó de 6.5 en octubre de 2024 a 1.8 en febrero de 2026, una reducción de 72%; además, reportó que en febrero de 2026 el estado bajó a la posición 13 nacional en víctimas de homicidio doloso. En esta región reducir homicidios abre margen de gobierno, pero la paz requiere intervenir donde la violencia ya modificó la vida comunitaria.
Existen diversas investigaciones académicas que ayudan a entender esa profundidad y describen territorios donde los desplazamientos forzados requieren algo más que apoyo humanitario, ya que responden a una forma de reorganización territorial del crimen organizado.
Acapulco expresa otra escala del mismo ciclo. La extorsión busca convertir la economía popular en renta criminal. En ese punto, la seguridad deja de ser una discusión de operativos y se vuelve una discusión sobre protección cotidiana.
Colima y Guerrero muestran dos mapas de un mismo problema nacional. En Colima, el puerto y la logística concentran valor; en Guerrero, la comunidad y el territorio concentran arraigo. En ambos casos, los gobiernos actuales administran herencias largas. Por eso, la evaluación de gobierno debe mirar resultados inmediatos y profundidad histórica al mismo tiempo.
Tripulación, iniciamos descenso. La enseñanza de esta ruta es una sola: la paz no se decreta desde la torre ni se observa solo desde cabina; aterriza cuando el Estado logra proteger la vida cotidiana en los puntos donde la violencia se volvió costumbre.
En Manzanillo, eso significa cuidar la infraestructura estratégica sin abandonar a la población que vive junto al puerto. En Guerrero, significa sostener presencia pública donde la comunidad ha resistido demasiado tiempo sola.
Descendamos de la aeronave para cerrar esta bitácora de vuelo con un aprendizaje valioso: los ciclos largos exigen pilotos serenos, instrumentos finos y rumbo sostenido.
Únete al canal de WHATSAPP DE EL INDEPENDIENTE, también a nuestro canal de TELEGRAM y recibe las noticias clave del día, análisis y últimas actualizaciones directamente en tu celular.
El contenido de esta columna es responsabilidad exclusiva del columnista y no del periódico que la publica.

