El primero de julio no se decide solamente si el T-MEC continúa con una extensión de largo plazo o si entra a una etapa de revisiones anuales. Se define algo más profundo: si América del Norte seguirá siendo una región productiva integrada o si el tratado quedará atrapado en un calendario de incertidumbre permanente, útil para discursos oficiales, pero insuficiente para atraer inversión, tecnología y manufactura.
Para México, el T-MEC no puede ser únicamente un documento vigente. Tiene que ser una palanca de desarrollo. Si no genera nuevas plantas, empleos, cadenas de proveeduría, transferencia tecnológica y confianza empresarial, entonces no sirve. Puede seguir vivo jurídicamente, pero muerto como instrumento industrial.
La industria automotriz es el mejor ejemplo. Las armadoras y autoparteras no invierten miles de millones de dólares para operar bajo amenaza anual. Necesitan reglas estables, energía competitiva, seguridad jurídica, logística eficiente y certeza sobre el acceso al mercado estadounidense. Si cada año habrá revisión, presión arancelaria, endurecimiento de reglas de origen o amenaza de relocalización, las inversiones buscarán otros destinos.
En el triángulo productivo de Norteamérica, México aporta fuerza de trabajo competitiva, experiencia manufacturera, ubicación geográfica y capacidad de ensamble. Estados Unidos y Canadá concentran diseño, innovación, capital, ingeniería, marcas y mercados de alto poder adquisitivo. Esa combinación fue la base del éxito regional. Romperla sería un error estratégico, incluso para Washington.
Pero Donald Trump ha construido un ambiente antiinversión en México. Su discurso busca que la manufactura, particularmente automotriz, regrese a Estados Unidos. Aranceles, amenazas, presión sobre acero, aluminio, vehículos y reglas de origen forman parte de una misma lógica: reducir la ventaja mexicana y forzar a las empresas a pensarlo dos veces antes de instalarse aquí.
Frente a ese escenario, Marcelo Ebrard, secretario de Economía y principal negociador mexicano, se ha visto lento, más reactivo que estratégico. Da la impresión de estar esperando lo que le quiera conceder el gobierno de Trump, sin una hoja de ruta clara ni una ofensiva pública que defienda con firmeza la inversión en México. En lugar de proyectar una negociación proactiva, aparece más resignado a administrar daños que decidido a preservar la plataforma industrial del país.
El problema es que México no puede negociar el T-MEC desde la espera. Necesita llegar con datos, propuestas, alianzas empresariales, defensa sectorial y una narrativa clara: sin México, Norteamérica pierde competitividad frente a China. Si Washington quiere una región fuerte, no puede debilitar al socio que le da escala manufacturera.
México tampoco llega limpio. Ha debilitado instituciones, cancelado contratos, creado incertidumbre en energía y reducido confianza regulatoria. La defensa del tratado empieza en casa.
El rendimiento del T-MEC está en mantener viva la integración. El riesgo es convertirlo en un tratado que gira sobre su propio eje: vigente, revisado cada año, pero inútil para atraer inversión. Si eso ocurre, para México el T-MEC estará muerto, aunque oficialmente siga respirando.
Con base en los dos documentos: ENDUTIH 2025 y freelancers en México.
BRECHAS.- México alcanzó un nuevo máximo histórico de conectividad: 104.9 millones de usuarios de internet, equivalentes al 86.1% de la población de seis años o más. La ENDUTIH 2025 confirma que el acceso avanza, incluso en zonas rurales, donde la penetración llegó a 75.2%. Pero el reto cambió. Ya no basta conectarse por smartphone, usado por 97.3% de internautas. Sólo 44.7% de hogares tiene computadora, lo que limita educación, productividad y habilidades digitales avanzadas. La nueva brecha ya no es de acceso, sino de aprovechamiento económico, educativo, financiero y tecnológico para millones de mexicanos en la siguiente década digital nacional urgente.
FREELANCERS.- El trabajo independiente alcanzó en México un máximo histórico de 16.6 millones de personas por cuenta propia al tercer trimestre de 2025. La cifra confirma el avance de freelancers, consultores y profesionistas fuera de la nómina tradicional, pero también revela una vulnerabilidad creciente. Según netWorth, 65% identifica la inestabilidad económica como su principal problema, mientras seis de cada diez trabajadores independientes en América Latina consideran inaccesibles los seguros privados. Sin salario fijo, fondo de emergencia, protección patrimonial y estrategia de retiro dejan de ser opcionales: son la diferencia entre flexibilidad laboral e incertidumbre permanente para millones de trabajadores mexicanos hoy.
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