Las grandes obras de infraestructura son indispensables para el crecimiento de cualquier país. Impulsan la economía, generan empleos y fortalecen sectores estratégicos, pero también exigen un equilibrio responsable entre el desarrollo y la conservación del medio ambiente.
Un caso que ha generado opiniones encontradas es el proyecto de la planta de amoniaco que se construye en Topolobampo, Sinaloa. De un lado están quienes consideran que el proyecto representa una oportunidad estratégica para fortalecer la producción nacional de fertilizantes, reducir la dependencia de las importaciones y atraer inversión de largo plazo. Del otro, comunidades indígenas, pescadores y organizaciones ambientalistas que advierten sobre riesgos irreversibles para uno de los ecosistemas más importantes del noroeste mexicano.
El desarrollo de este proyecto lleva más de una década. La empresa Proman, a través de Gas y Petroquímica de Occidente (GPO), ha transitado entre autorizaciones, litigios, suspensiones judiciales y consultas públicas. La discusión ha llegado incluso a la Suprema Corte, a organismos internacionales y recientemente al propio Gobierno Federal, que decidió mantener su respaldo a la obra al considerar que ya fueron cumplidos los requisitos legales y ambientales.
Los opositores sostienen que la ubicación de la planta, junto a la Bahía de Ohuira, un humedal protegido por la Convención Ramsar, representa un riesgo para manglares, especies marinas, aves migratorias y la actividad pesquera que sostiene a cientos de familias. También cuestionan la forma en que se desarrolló la consulta indígena y consideran que el desarrollo económico no puede construirse sacrificando patrimonio ambiental irremplazable.
Sin embargo, también existe una postura válida de quienes respaldan el proyecto, ya que México importa una parte importante de los fertilizantes que consume y contar con producción nacional fortalecería la seguridad alimentaria, reduciría costos para el sector agrícola y convertiría a Topolobampo en un polo estratégico para la industria petroquímica. Además, advierten que cancelar una inversión de miles de millones de dólares cuando la obra presenta un alto grado de avance podría enviar señales de incertidumbre jurídica para futuros inversionistas.
En realidad, el fondo del debate trasciende en cómo debe decidir México el destino de proyectos de gran escala cuando convergen intereses económicos, derechos de comunidades originarias, protección ambiental y desarrollo regional. No se trata únicamente de elegir entre inversión o conservación, sino de demostrar que ambas pueden coexistir bajo reglas claras, información científica sólida y procesos de consulta que generen confianza.
Casos como Calica, en Quintana Roo, o diversos proyectos turísticos detenidos por razones ambientales, muestran que el Estado mexicano está dispuesto a privilegiar la protección de los ecosistemas. En Topolobampo la decisión ha sido distinta, lo que ha generado críticas sobre los criterios utilizados para resolver conflictos de este tipo.
EL VINO, UN MOTOR DE DESARROLLO
En la búsqueda de nuevos motores para la economía mexicana, la industria vitivinícola de Coahuila se ha convertido en un caso de éxito. Parras de la Fuente se consolida como el principal polo enoturístico del estado y avanza en su objetivo de posicionarse como la capital mexicana del vino.
Un ejemplo es Casa Náufrago, vinícola dirigida por Kevin Rosas que inició operaciones en 2019, es un reflejo del crecimiento del sector. En 2025 produjo 115 toneladas de uva, entre las que destacan Chardonnay, Cabernet Sauvignon, Tempranillo, Malbec, Merlot y Shiraz que comercializa en México y Estados Unidos.
La experiencia del reconocido enólogo Francisco Rodríguez, con más de cinco décadas de trayectoria, ha sido clave para obtener más de 40 medallas en concursos especializados, incluidas 13 internacionales y una Doble Medalla de Oro para su Malbec en Argentina.
Con proyectos de este nivel, Parras vive un nuevo ciclo de inversiones ligadas al vino y al turismo. La actividad vitivinícola ya es uno de los principales activos económicos del municipio, al impulsar la llegada de capital privado, infraestructura y generación de empleos.
*@fer_martinezg
Únete al canal de WHATSAPP DE EL INDEPENDIENTE, también a nuestro canal de TELEGRAM y recibe las noticias clave del día, análisis y últimas actualizaciones directamente en tu celular.
El contenido de esta columna es responsabilidad exclusiva del columnista y no del periódico que la publica.

