No se puede quejar. A Chente lo conchenten. Y es que el pasado 2 de julio el expresidente de México —quien gobernó a nuestro país de 2000 a 2006 — celebró por partida triple: en primer lugar, su cumpleaños 84; en segundo lugar, el mismo día festejó sus bodas de plata pues cumplió 25 años de casado con su esposa Marta Sahagún y, no menos importante, en tercer lugar, se cumplieron 26 años de la alternancia en el poder con la victoria del primer presidente salido de las filas del Partido Acción Nacional (PAN).
Por los videos subidos a su cuenta de Instagram (@vicentefoxq) nos enteramos que el exmandatario fue consentido por la Orquesta Comunitaria del Centro Fox que le ofreció un concierto con motivo de su cumpleaños. También, hay que decirlo, vimos al político blanquiazul encorvado y apoyado de un bastón al caminar. De igual forma observamos a una Marta Sahagún impecablemente vestida, peinada y maquillada al lado de su marido, enfundada en el que fue el traje sastre color marfil con el que se casó por lo civil el 2 de julio de 2001, en una de las cabañas de la entonces Residencial Oficial de Los Pinos.
Gracias a las damas de mi CISEN (Comadres que Investigan Sobre la Élite Nacional) supe que, durante los festejos, Vicente Fox estuvo arropado por los cuatro hijos que crió durante su primer matrimonio con Lilián de la Concha (Q.E.P.D.): Ana Cristina, Vicente, Paulina y Rodrigo, así como de sus nietos que casi completan la decena. La nota para las revistas de sociales fue la asistencia, en primera fila, de la filántropa y promotora del arte y la cultura Liliana Melo viuda de Sada, quien es amiga de Vicente y Marta desde “Los Años Maravillosos” en Los Pinos.
Hasta aquí, digamos, no había nada de qué asombrarse. “No había nota”, como decimos en el argot periodístico. Sin embargo, el martes 7 de julio, nuevamente en la cuenta de Instagram del exprimer mandatario subieron un video en el que se veía a Vicente Fox, fundador del Centro Fox, cortando el listón de la inauguración de la Universidad Incarnate Word “que a partir de hoy da vida a un nuevo capítulo en las instalaciones donde durante años estuvo Centro Fox”, como lo detallaron en el texto del post de Instagram.
“Centro Fox concluye su misión para dar paso a una universidad (….)”, explicaban en el copy de la cuenta de Vicente Fox —del cual tengo captura de pantalla y ahora les cuento por qué. Total que apenas terminé de leer lo que leí se me fue la quijada al piso. No lo comprendía. ¿Cómo que desaparece el Centro Fox? ¡Era el sueño de Vicente! No quiero que suene a guayabazo pero si hay un periodista que ha sido testigo de ese proyecto desde la primera piedra que se colocó del Centro Fox, ese soy yo.
Recordemos que la primera entrevista que dio el expresidente Vicente Fox tras su salida de Los Pinos, en el verano de 2007, fue para la revista Quién donde yo trabajaba como editor de Política y, por lo tanto, fui el entrevistador y redactor de un reportaje que, con la invaluable colaboración de mi editora Diana Penagos y las fotografías de Valeria Ascencio, ganó el Premio Nacional de Periodismo del Consejo Ciudadano, luego de que se generó todo un escándalo nacional por el supuesto uso indebido de recursos públicos para la remodelación del rancho y la construcción del Centro Fox.
Por eso cuando leí sobre el cierre se me desorbitaron los ojos. Supe que tenía que comenzar a hacer llamadas, pero antes, como lo dicta el colmillo, tomé capturas de pantallas y videos de todo lo publicado en las cuentas oficiales. El algoritmo de Instagram me hizo el paro y me llevó a la cuenta del senador por Guanajuato Miguel Márquez, quien aportó un dato relevante en su video: “Mi reconocimiento al expresidente Vicente Fox por ceder en comodato, por 100 años, las instalaciones del Centro Fox y abrir paso a una nueva etapa educativa para la zona metropolitana de León (…)”.
Seguía sin creer el ocaso del sueño de Fox. Busqué a un par de contactos cercanos a la familia. Me dijeron que no tenían información pero que, según ellos, el Centro Fox seguía operando. Llamé a los números de teléfono que aparecen en la página oficial del Centro Fox. Luego de varios intentos en el laberinto del conmutador —donde por cierto una grabadora dice que es el bachillerato del Liceo Cervantino— una señorita que se identificó como Carmen García me dijo que ahí ya no era el Centro Fox, que desde hace un mes opera la escuela y que no es una universidad —como lo anunció Vicente en su video— sino que solo será preparatoria, y precisó: “es como una hermana del Centro Universitario Incarnate Word de San Antonio, Texas”.
Antes del cierre de esta columna busqué a Bárbara, de la oficina de los Fox, quien me dijeron lleva la atención a medios de comunicación, pero no respondió a mi solicitud de información por WhastApp. Eso sí, el miércoles 8 de julio, después de mi mensaje, fueron editados los textos de la cuenta de Instagram del expresidente Vicente Fox. Borraron: “Centro Fox concluye su misión para dar paso a una universidad”.
¿Por qué tanto misterio? ¿Qué hay detrás del teléfono descompuesto? ¿A qué se debe que no haya un boletín de prensa oficial ni de Centro Fox ni de la escuela? ¿Qué falta de la transición? ¿Está mintiendo el senador Márquez? ¿Se adelantaron a los permisos de la SEP? ¿Entonces por qué lo presumieron en redes sociales? Como dicen en los pueblos, “cuando el río suena es porque agua lleva”.
Para nadie es un secreto que el Centro Fox llevaba años siendo un elefante blanco. Lo que comenzó como una inspiración de las bibliotecas y museos de los expresidentes de Estados Unidos, como John F. Kennedy, acabó siendo un espacio “de lo que sea”, incluidas bodas. Si el cierre del Centro Fox es definitivo estaríamos hablando de que a Vicente Fox le ha llegado la hora de cerrar ciclos, abrazar los años que le regale la vida y, sobre todo, despedirse de los sueños.
*@betotavira
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