Vaya relajo que se armó con eso de que nuestra máxima casa de estudios, la UNAM, tuvo la “feliz ocurrencia” de realizar el examen de admisión a la licenciatura de manera remota, utilizando el internet.
A pesar de que, según esto, se tomaron las medidas necesarias para evitar que “los aspirantes” se pasaran de listos intentando alguna “triquiñuela” para evadir los “candados” diseñados para impedir las trampas, fuertes sospechas empezaron a surgir cuando se evaluaron los resultados.
Se encontraron evidencias de que los puntajes alcanzados por una gran cantidad de sustentantes superaban, por mucho, los promedios habituales, por lo que no se necesitaba ser muy suspicaz para deducir que muchos hicieron fraude.
En menudo problema se metieron; toda vez que, no sabían cómo solventar el problema debido a que los estatutos universitarios no tenían plenamente previsto un caso similar; de modo que, “salomónicamente” se sacaron de la manga “repetir” el examen.
Le dieron el rimbombante nombre de “examen control” y será aplicado de manera presencial en cuatro ciudades de la República Mexicana, para ver “de qué cuero salen más correas” y medirles el agua a los camotes, con el riesgo de que “terminen pagando justos por pecadores”.
Valga esta larga introducción a este espacio periodístico, estimados lectores de El Independiente, para abordar el tema que hoy nos ocupa. Resulta que en la Liga Mx varios equipos, por lo menos Rayados de Monterrey y las Chivas Rayadas del Guadalajara, de plano se pasaron de listos al registrar como utileros, a personas que ejercen otras funciones dentro del equipo ¿Hágame usted el favor!
Por ejemplo, el rebaño sagrado registró a Juan Cortes y a Patricio Morales como utilero; siendo sus verdaderas funciones dentro de la institución: analista de video y psicólogo deportivo del primer equipo, respectivamente, con la finalidad de que pudieran salir a la banca y estar presentes a un lado del terreno de juego durante los partidos.
Por su parte, el equipo regiomontano hizo lo propio con Erik Lamela; pero, cuando “explotó la bomba” y un artículo periodístico hizo evidente la maña; de inmediato fue dado de baja de los registros oficiales del equipo.
El utilero cumple la función de: preparar, organizar, trasportar y cuidar la indumentaria deportiva, uniformes, balones, vendas, bebidas hidratantes, etc.
Sin pretender ser tendencioso, mucho menos xenófobo, llama poderosamente mi atención que ambos, el timonel de Rayados Matías Almeida y el pastor del rebaño Gabriel Milito, son de nacionalidad argentina ¡Qué curioso!
Estas discrepancias han abierto el debate de factibles vacíos reglamentarios, falta de trasparencia en los registros y sobre abusos al momento de dar de alta al cuerpo técnico de los clubes.
La implementación de esta irregular práctica puede acarrear: multas económicas, anulación del registro y probables suspensiones. Desde mi punto de vista, se deberían de considerar “alineaciones indebidas” todas las ocasiones en que los “falsearios” ocuparon la banca y sancionar a los equipos con la pérdida de los puntos en cada partido en donde sucedió.
Ambos ejemplos, el de la UNAM y el de la Liga Mx me parecen deleznables. Imagínense ustedes qué podríamos esperar de un profesionista, un abogado o un médico cirujano dentro de algunos años si recurrió a malos oficios para ingresar a la licenciatura.
Qué otra clase de marrullerías y malos manejos estarán dispuestos a realizar los equipos con tal de sacar una ilícita ventaja.
Qué le vamos a hacer: siempre que se impone una norma o una restricción surge el “ingenio” humano para tratar de eludirla o quebrantarla evitando el castigo; impuesta la norma … se busca la trampa.
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