Por las reiteradas declaraciones sobre las llamadas “escuelas militarizadas”, que suman 26 en todo el país y operan en varios estados de la República, y en donde trataban a los alumnos y alumnas como si estuvieran haciendo su servicio militar, parece que al secretario de Educación Pública Federal “se le está haciendo bolas el engrudo”, apuntan los observadores.
Primero declaró (27 de julio pasado) que “no es que estén prohibidas, es que no están permitidas”. Y explicó que son escuelas que tienen su permiso, pero ofrecen esta modalidad, y eso es lo que no debe permitirse”. ¡Ah bueno! Diría Cantinflas.
Una semana después volvió sobre el tema y declaró que en México no puede existir el concepto de escuelas militarizadas; esta figura no está contemplada en la legislación educativa ni es compatible con los principios de la Nueva Escuela Mexicana (NEM). ¿Cuáles son esos principios? Preguntan los padres de familia.
Precisó que aquellas instituciones que operan bajo ese concepto podrán acceder a un proceso de regularización para continuar brindando el servicio educativo, siempre que eliminen cualquier referencia o enfoque de carácter militar y adecuen sus planes de estudio a un modelo de formación basado en valores cívicos y ciudadanos, así como en la cultura de la paz, la seguridad, la empatía y el respeto a las infancias. Con esos cambios de nombre y adecuaciones, la Secretaría de Educación Pública “se da por bien servida”, pensaría cualquiera.
Delgado advirtió que las escuelas donde se acrediten actos de maltrato, abuso o cualquier práctica que vulnere los derechos de las y los estudiantes deberán ser sancionadas conforme a la ley. La pregunta de los padres de familia es cómo le van a hacer para vigilar que no se den esos actos que, dicho sea de paso, ocurren prácticamente en todas las escuelas del país, tanto públicas como privadas.
Ayer, durante la conferencia “mañanera”, volvió a la carga diciendo que las escuelas denominadas “militarizadas” se transformarán en modelos cívicos y humanistas, y anunció que los 26 planteles en el país, que operaban bajo esta denominación serán transformados, no sólo van a cambiar de nombre, sino van a modificar su currícula, organización y enfoque educativo. ¡O sea ya no van a operar como “reformatorios de menores”! Exclama el “pueblo sabio”.
Explicó que las 26 escuelas que operaban bajo esta denominación, ubicadas en distintas entidades del país, se encuentran en proceso de transformación hacia modelos educativos con valores cívicos y ciudadanos, sustentados en los principios del humanismo mexicano.
En el colmo de lo inaudito, Delgado destacó que algunas de estas instituciones cuentan con reconocimiento dentro de sus comunidades educativas, por lo que se ha buscado que mantengan su oferta educativa, pero bajo una concepción cívica y ciudadana. Poco faltó para que las comparara con la academia militar de West Point.
Prometió que, al Inicio del próximo ciclo escolar, no existirá el modelo de escuelas militarizadas dentro del sistema educativo. “Estamos poniendo orden en ello”.
¡Qué alivio!
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