Pocas. Muy pocas personas en México pueden convocar a los opuestos en un mismo punto de encuentro sin que se saquen los ojos. Una de esas personas es Consuelo Sáizar de la Fuente: la todoterreno de las letras quien, el pasado domingo 9 de agosto, celebró sus 65 años de edad rodeada de un universo de amigos que abarcó priistas, panistas y simpatizantes de Morena, capitalistas y marxistas, old money y nouveau riche, cultos e incultos… el yin y el yang.
El escenario no pudo ser más idóneo: la emblemática residencia diseñada por Luis Barragán en el sur de la Ciudad de México, Casa Pedregal, propiedad del empresario César Cervantes, quien hace un tiempo colgó el traje de coleccionista de arte contemporáneo para coleccionar los libros más importantes e interesantes que se hayan publicado en los últimos tiempos.
En esta ocasión mi cuerpo latino y yo no pudimos asistir porque teníamos previamente agendado un pozole en Miami —chiste local para cuando no llega la invitación—, pero lo que me contaron las integrantes que sí asistieron de mi CISEN (Comadres que Investigan Sobre la Élite Nacional) es que, en un inicio, la comida estaba pensada para realizarse bajo la anfitrionía del galerista Armando Colina, pero tras un ajuste de planes por cuestiones personales, Cervantes no dudó en abrir las puertas de su joya arquitectónica.
Para esta reunión la lista fue meticulosamente trazada por la esposa de Chely, Julia de la Fuente, otra imprescindible de las letras. La premisa inicial sugería 65 invitados —uno por cada año cumplido—, aunque sobre la marcha, como sucede en las fiestas mexicanas, la afluencia de asistentes sumó a cerca de un centenar de personas. “El cariño es el gran convocante”, se le escuchaba decir a Consuelo cuando le reconocían su poder de convocatoria. “Todos son mis amigos, no hay agenda política”.
No era para menos que las damas de mi CISEN cuchichearan la pasarela que hubo sobre el jardín de Casa Pedregal. Entre el desfile de rostros destacados estuvo el expresidente de México Felipe Calderón Hinojosa acompañado por su esposa Margarita Zavala, actual diputada federal.
Según la versión de mi CISEN, la presencia del exmandatario responde a una amistad entrañable de casi tres décadas, cimentada desde que Consuelo editaba los libros del padre de Calderón, don Luis Calderón Vega (q.e.p.d.). A decir del reporte que me filtraron de lo dicho en el evento, Felipe Calderón ya pasa más tiempo en la Ciudad de México que en España, incluso celebrará en nuestro país su cumpleaños el próximo 18 de agosto.
Los chismecitos necesarios por parte de mi CISEN no pudieron faltar. Uno de ellos fue el momento en el que Calderón cruzó el jardín para saludar de mano a la escritora y dramaturga Sabina Berman quien, se sabe, defiende a López Obrador y a Claudia Sheinbaum más que lo que José López Portillo defendió al peso mexicano. “No hubo más”: me dicen quienes presenciaron la escena.
Otros contrarios que compartieron el mismo césped impecablemente podado fueron Margarita Zavala y José Antonio Meade, quienes fueron contrincantes políticos durante poco tiempo rumbo a la elección presidencial de 2018. Ella, como independiente, aunque luego luego se bajó; él, por el PRI, aunque nunca estuvo afiliado a ese partido y, en gran medida, por eso no lo apoyaron los priistas. Pero esa… es otra historia.

Sin duda, la pluralidad de los asistentes fue la nota: Mónica Garza, Ana María Olabuenaga y Liliana Melo de Sada —quien viajó expresamente desde Monterrey— compartieron el pan y la sal. Volviendo a los opuestos Xóchitl Gálvez y Denise Dresser, alérgicas a la Cuatroté, coincidieron con Felipe Haro Poniatowska, hijo de la escritora Elena Poniatowska, ambos simpatizantes de la 4T.
También se dejó ver Perla Díaz de Ealy, esposa del dueño de El Universal Juan Francisco Ealy Ortiz, y paisana de Consuelo por sus raíces en Acaponeta, Nayarit. Destacó la asistencia de Sandra Romandía, Pamela Cerdeira, Julia Palacios, Bárbara Anderson y el prestigiado crítico de teatro y música Lázaro Azar.
Los regalos reflejaron los gustos de la homenajeada. Entre los más originales estuvo un cuadro que le obsequió Mara Sepúlveda que retrata los emblemáticos zapatos de la marca británica Church´s, la firma de calzado fundada en 1873, que se han vuelto parte de la marca registrada del estilo de Sáizar.
Gracias a las fotografías del evento sabemos que uno de los pasteles de la cumpleañera fue diseñado como una réplica exacta de su nuevo libro, próximo a publicarse. Según la imagen llevará por título: “El Aleph Digital” y se trata de la evolución del libro en lo que va del siglo.
Peeeeeero, en versión de mi CISEN, el mero bueno es el proyecto biográfico que prepara Consuelo, el cual, bajo el sabio consejo de Elena Poniatowska, posiblemente se titulará “Una memoria de una testigo de época”. Espero que se destaque, en alguno de los capítulos, que Sáizar fue de las primeras funcionarias públicas del siglo XXI que acudía con su esposa a eventos oficiales en un sexenio panista como el de Calderón.
La cosecha de los chismecitos de la Chely’s Party nunca se acaba, pero a mi ya se me acabó el espacio en esta entrega de Política para guapos, así que antes de despedirme parafrasearé a mi Amado Nervo para resumir los cariños convocados por Consuelo: Vida, nada le debes. ¡Vida, tú y ella están en paz!
*@betotavira
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