Desafortunadamente en el balompié mexicano existen varios sujetos que no solamente tienen graves problemas de conducta frente a las figuras de autoridad; sino que, muestran una nula tolerancia a la frustración, convirtiéndose en verdaderos “energúmenos” con inusitada frecuencia.
La reincidencia se castiga, desde el punto de vista legal como “un agravante” que incrementa la responsabilidad de la persona que la comete, aumentando las posibilidades de que se le imponga una pena más alta.
Durante la Leagues Cup, celebrada (principalmente) en el vecino país del norte, en la que se enfrentan equipos de la Liga Mx en contra de clubes de la MLS para ver “de qué cuero salen más correas”, tuvimos la pena de atestiguar el aberrante comportamiento de dos rijosos “personajes”.
Uno de ellos es el Director Técnico del Atlante, quien es conocido como “El Consorte de la Liendre” (Léase “el Piojo”) y fue expulsado al minuto 21 del partido en que “los prietitos” perdieron en contra del Real Salt Lake, por insultar a la árbitra del encuentro y al cuarto oficial, lo que le acarreó una suspensión de dos partidos.
El otro, fue el Cancerbero del equipo Tigres, el argentino Nahuel Guzmán, “un pájaro de cuenta” y sería largo enumerar todas y cada una de las “fechorías” que ha realizado a lo largo de su paso por el balompié nacional, dejando constancia de que, usualmente, sus acciones denotan la más ínfima de las calidades humanas.
En esta ocasión el guardameta felino se tomó el atrevimiento de empujar al árbitro en turno, el salvadoreño Iván Barton, cuando agonizaba el encuentro de su equipo en contra de Vancouver Whitecaps, ganándose a pulso la tarjeta roja.
Quizá lo que más llamó la atención fue el “berrinche” que protagonizó en el túnel que conduce hacia los vestidores, una vez que había abandonado la cancha, en donde “fuera de sí” pateó un basurero y lanzó por los aires diversos objetos “desahogando” la ira contendía de una manera irracional.
Por su parte “El Piojo” ostenta el nada envidiable y poco ejemplar récord de haber sido expulsado 50 veces mientras se ha desempeñado como estratega en diversos equipos.
Sin olvidar que, en su momento, fue despedido como timonel nacional tras “agredir físicamente” al narrador de TV Azteca Christian Martinoli en el aeropuerto de Philadelphia.
Mientras que, Nahuel suele realizar sus jugarretas cuando su escuadra está siendo o ha sido vencida, en encuentros de trascendencia, demostrando además que, es un mal perdedor. Pero, lo que más llama mi atención es que, invariablemente termina victimizándose, tratando de dormir al velador.
Recuerdan cuando Nahuel fue sorprendido portando un láser y tuvo la feliz ocurrencia de, desde el palco, apuntarlo, en repetidas ocasiones, directamente sobre el rostro de Esteban Andrada guardameta del equipo rival, en un acto inexplicable, que, desde mi punto de vista, viola todos los códigos que rigen nuestro querido deporte ¿En qué cabeza cabe?
Los Tigres son un equipo de tramposos que constantemente vulnera los supuestos valores que Cemex (empresa propietaria del club) pregona, solapando a sus futbolistas. Ambos personajes que hoy nos ocupan “son carne de psiquiatra” y necesitan recibir ayuda profesional.
Igualmente, las sanciones a las que se hacen acreedores deberían de ser más severas en su contra cada vez que “delinquen”; digo, lo que persigue un castigo es ser aleccionador por una parte y disuasivo por la otra, tratando de evitar que dichas conductas se repitan.
Pero aquí, tal parece que no pasa nada, simplemente les aplican la pena mínima para que en los siguientes partidos “vuelvan a tropezar con la misma piedra y con el mismo pie”.
A ninguno de estos “personajes” los querría yo en mi equipo… ni regalados.
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