El peso mexicano vuelve a presumirse como “superpeso”, pero la historia obliga a bajarle el tono triunfalista. En los últimos 30 años hubo episodios de mayor solidez cambiaria y con fundamentos más claros que el actual. El primer referente está en 1997, cuando el dólar se ubicaba alrededor de 7.80 pesos. FRED – Federal Reserve Economic Data-registra 7.8023 pesos por dólar en febrero de ese año. Aquel momento no fue casualidad: México venía de la crisis de 1995, pero el TLCAN empezaba a consolidar inversiones, manufactura exportadora y confianza en la integración norteamericana. La OMC documentaba que las exportaciones manufactureras crecieron a una tasa promedio anual de 22.7% entre 1993 y 1996, hasta llegar a 80,300 millones de dólares.
El segundo referente está en 2002, cuando el tipo de cambio real efectivo del peso alcanzó 171.98 puntos, según la serie del BIS publicada por FRED. En junio de 2026 ese indicador estaba en 140.34 puntos, lejos de aquel pico. Es decir, el peso actual luce fuerte frente a la memoria reciente, pero no ocupa el lugar más alto en la comparación real de tres décadas.
La diferencia es política y económica. El superpeso de hoy no nace de una gran estrategia productiva, ni de una nueva ola de inversión comparable con el arranque del TLCAN. Alfredo Marentes, analista de VT Markets, advierte que la fortaleza actual se apoya en factores externos y temporales: Banxico mantiene tasa en 6.50%, existe diferencial frente a la Fed y el empuje mayor viene de la debilidad generalizada del dólar.
El riesgo es confundir un viento externo con mérito interno. Un peso fuerte ayuda a contener precios, pero también complica a exportadores y revela una economía que todavía no muestra recuperación estructural clara.
TECNOLOGIA.- En el Estado de México crece el cuestionamiento por el contrato CS/A/155/2025, adjudicado en diciembre pasado a Grupo Desarrollador Caseoli, por más de 6 mil millones de pesos para el servicio integral de mantenimiento, operación y fortalecimiento tecnológico del programa de seguridad estatal. El punto sensible es que, de acuerdo con la información difundida, aunque Caseoli ganó el contrato y Mota-Engil México firmó como obligado solidario, la operación efectiva habría quedado en manos de Seguritech, empresa considerada el mayor proveedor de tecnología de seguridad para gobiernos en México.
Según una investigación de Connectas y PopLab, Seguritech ha recibido desde 2012, más de 52,000 millones de pesos en contratos con al menos 37 gobiernos estatales y municipales, sin que ello necesariamente se haya traducido en mejores resultados de seguridad. Por ello, se menciona en el gobierno federal la posibilidad de auditorías e incluso una investigación de la FGR. El caso merece revisión puntual por parte del Edomex, especialmente por el monto involucrado y la importancia pública del servicio contratado.
EVENTO.- La Cámara Nacional de la Industria Hulera, encabezada por Juan Pablo Ríos y Valles, realizará los próximos 18 y 19 de noviembre la primera Expo Hule en México, encuentro orientado a fortalecer la integración de proveedores nacionales en la cadena de valor. El sector tiene dimensión estratégica: en 2024 el comercio mexicano de caucho y manufacturas alcanzó 13,454 millones de dólares; en junio de 2026 las importaciones sumaron 703 millones y las exportaciones 455 millones, con déficit de 248 millones. La CNIH busca ampliar la participación de empresas mexicanas en materias primas, químicos, compuestos, pigmentos, aditivos, polímeros, caucho natural y sintético, maquinaria y servicios especializados. La oportunidad es clara: México cuenta con más de mil instalaciones del ramo, genera más de 80 mil empleos directos y produce más de 700 mil toneladas de llantas al año. Integrar más proveeduría local retendría inversión, actividad económica y empleos dentro del país mexicano.
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