A pesar de que el espectáculo de Rubén Rocha Moya que ha deleitado al respetable durante más de cuatro meses ha dejado en evidencia de una profunda crisis política en Morena, que confirma que cada quién hace lo que quiere y que “cada chango anda en su mecate”, existe la percepción de que quieren minimizarla.
En la conferencia mañanera de ayer, la “líder de Morena”, insistió que el susodicho nunca le comunicó su decisión de regresar a ser gobernador en funciones nuevamente; que se fue “por la libre, pues”.
Y dijo que le pareció “imprudente, por decir lo menos”, porque nada personal puede estar encima por los intereses del pueblo de Sinaloa y del pueblo de México.
Llama la atención de las declaraciones de la presidenta Sheinbaum, que ponga en manos de la Fiscalía General de la República, el futuro político de del “gobernador, o del exgobernador Rocha, o del Gobernador con licencia Rocha o no; pero sí hay investigación en México.
Hay investigación y se están esperando las pruebas, hasta ahí… ahora, si estás bajo investigación, pues yo creo que es mejor separarte del cargo”, afirmó.
Y como Rocha no le comunicó al gobierno de México su decisión de regresar a ser nuevamente gobernador en funciones, ni tampoco lo que lo obligó a volver a tomar licencia, decidieron retirarle la palabra.
«Tampoco pienso hablar con él”, decidió la presidenta.
O sea que prácticamente ya lo defenestró, pensaría cualquiera.
Algunos analistas afirman que con su actitud Rocha Moya quiso emular a Roberto Madrazo, cuando, después de que Andrés Manuel López Obrador lo acusó de fraude en las elecciones de Tabasco en 1994, el presidente Ernesto Zedillo le pidió, por el bien del pueblo – que en aquel entonces no era sabio—renunciara.
A cambio de ello le ofreció la titularidad de la Secretaría de Educación Pública.
Zedillo le encargo al entonces secretario de Gobernación, Esteban Moctezuma, que concertacesionara ese asuntito.
Madrazo le dijo a Esteban, palabras más palabras menos: Espérame tantito, voy a Tabasco y regreso con mi renuncia en la mano, pero nunca regresó.
Lo que si hizo Roberto fue movilizar a la base priista de Tabasco, y exhibir al presidente de pretender hacer una negoción con AMLO para que éste ocupara la gubernatura.
Obviamente Zedillo despidió a Moctezuma, y Madrazo pudo gobernar “a sus anchas”.
Incluso figuró como precandidato presidencial del PRI en 1999, enfrentándose a Francisco Labastida Ochoa, a quien calificó como “el Perfecto fracasado”.
Madrazo perdió, pero aguantó seis años más para postularse como candidato presidencial (en 2006) donde se enfrentó a Felipe Calderón, con quien perdió, por lo que se ganó a pulso el calificativo de Roberto “Fracaso”.
Quién se iba a imaginar que más de treinta años después de la rebelión madracista contra Zedillo, que un gobernador de Morena quisiera emular a Madrazo, por distintas causas, claro.
A Roberto AMLO lo acusó de fraude electoral y a Rocha Moya los Estados Unidos lo acusan de otras cositas más graves.
* X: Luis Soto
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