Durante la apertura del «Foro Internacional de Delitos Financieros CI-FIRST», el entrometido embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, le sugirió al gobierno de México que, para atacar las estructuras económicas del crimen organizado, apliquen la misma receta que “Garganta Profunda” les dio a los reporteros que investigaron y descubrieron las entrañas del caso Watergate, Y que le costó la Presidencia a Richard Nixon el jueves 8 de agosto de 1974: “Follow the money”,
«Sigan el dinero, conecten la información. Tomen acciones decisivas. Así es como les damos golpes, juntos. Y así es como hacemos de ambas Naciones lugares más seguros», dijo ante el director de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), Omar Reyes Colmenares.
«Si les quitamos las drogas, pueden reemplazarlas; si les quitamos las armas, pueden intentar comprar más, pero cuando les quitamos el dinero que hace posible todo lo demás, les pegamos en el mismo corazón de sus redes criminales… las transacciones dejan un rastro, y ahí, es donde entran ustedes», agregó el embajador.
¡Cómo si no lo supieran las autoridades mexicanas! Apuntan los observadores políticos.
«El intercambio lleva una cuenta, la cuenta a un activo, y el activo a un facilitador.
Hasta que se llega a identificar la estructura criminal», insistió.
Obvio mi Johny, le responden aquéllos.
Atacando las finanzas, los cárteles de la droga no pueden pagar halcones, cometer actos de corrupción, producir o transportar drogas o financiar sicarios, explicó.
¡Como si tampoco lo supieran las dependencias que desde hace décadas se dedican a investigar el asunto!
La semana pasada, en la conferencia mañanera, el director Colmenares informó que “La UIF detecta operaciones financieras inusuales, analiza la información y genera inteligencia financiera.
A partir de este análisis se identifican personas y estructuras que representan un riesgo para el sistema financiero y cuando existen los elementos correspondientes, se incorporan estos sujetos a la lista de las personas bloqueadas, con la finalidad de inmovilizar estos recursos”.
Y ofreció detalles: Del total de 24 mil 622 cuentas inmovilizadas hasta la fecha, 24 mil 622 cuentas por un monto global de 8 mil 670 millones de pesos; 7 mil 861 de esas cuentas corresponden a integrantes de organizaciones criminales con mayor presencia e incidencia en México, lo que representa el 31.
9 % del total de las cuentas bloqueadas.
O sea, una de cada tres cuentas inmovilizadas está vinculada con grupos delictivos.
Bueno, hasta dio la lista de los estados de la República Mexicana que concentran el mayor número de cuentas inmovilizadas: Ciudad de México, con 2 mil 300; Jalisco, con mil 185; Nuevo León, con 955; Sinaloa, con 723 y Baja California, con 356 cuentas.
Seguramente, al embajador Johnson se le hizo muy poquito el importe de las cuentas inmovilizadas por la UIF que están vinculadas con los grupos delictivos, y el esfuerzo que está haciendo la dependencia mexicana, por lo que sugirió la receta de “Garganta Profunda”.
* X: Luis Soto
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