Los “cilindreros” que promueven la gran alianza electoral del PRI, PAN y otras fuerzas políticas para enfrentar a MORENA en 2027 y “echarlo” de Palacio Nacional en 2030, harían bien en detenerse a reflexionar qué fue lo que hizo Vicente Fox cuando Ernesto Zedillo consiguió sentarlo en la “Silla del Águila”.
Obviamente, habría que empezar por enumerar los errores, por no utilizar otro calificativo, de Fox, que fueron bastantitos, además de cuestionables e imperdonables:
1. No haberse preparado para gobernar, porque no esperaba ganar.
2. No haber aprovechado la «larga noche de cinco meses» entre el 2 de julio de 2000 y el 1 de diciembre, fecha de la toma de posesión, para elaborar el proyecto de nación.
La «revolución de Fox murió en la transición», dijo alguna vez Adolfo Aguilar Zínser.
3. Incapacidad para tomar el poder de la Presidencia de la República.
4. Haberles dado cargos a los priistas.
5. No haber podido controlar a su «gabinetazo».
6. Aliarse con el PRI (después del tercer año de gobierno), luego de que el PAN sufrió una estrepitosa derrota en la elección federal.
«Fox sucumbió antes de lo que cualquiera se pudo haber imaginado y mucho antes de lo que quiso admitir», decían algunos políticos.
Lo inaudito, lo inconcebible, lo asombroso… fue que, a sólo seis meses de su gobierno, la sociedad que votó por el cambio empezó a desilusionarse y a perder paulatinamente la credibilidad y confianza que había depositado en Vicente Fox.
A juicio de varios observadores, algunos de los cuales prestaban sus servicios al nuevo gobierno, lo que enfrentaba Fox a los seis meses era una crisis política de grandes dimensiones, muy difícil de resolver porque tanto él como su gabinetazo no sabían cómo gobernar un país de casi cien millones de habitantes, con enormes carencias y rezagos de todo tipo, y sin dinero.
A esas alturas, la sociedad ya se había dado cuenta de que la inexperiencia, la ignorancia y la soberbia era lo que distinguía al gabinete foxista de los gabinetes anteriores.
Inexperiencia porque el 95 por ciento de los integrantes del equipo unido, si no es que más, nunca había tenido un cargo público.
Ignorancia porque no sabían cómo se administraba un país, y soberbia porque se negaban a reconocer esas dos deficiencias.
Algunos historiadores señalan que, en su primer año de gobierno, Fox logró lo que pocos presidentes habían conseguido: Enfrentar a los periodistas con los periodistas, después de haberse enfrentado a ellos, claro, con las declaraciones de que lo «quieren tumbar» o de que «están ardidos» porque ya no hay «lana», etcétera.
Los «amigos de Fox» también se han enfrentado al presidente de la República, o él a ellos.
Varios de aquellos que en campaña lo «adoraban» y hasta contribuyeron con alguna lana, empezaron a escribir “libelos» señalando sus deficiencias, criticando su programa de gobierno, cuestionando sus estrategias y poniendo en duda su capacidad para gobernar.
Quienes el 2 de julio de 2000 votaron a favor del cambio (empresarios, intelectuales, pobres, ricos y hasta los «amigos de Fox») se convencieron en seis meses que el presidente no estaba capacitado para gobernar. Y a pesar de que su popularidad estaba por los suelos, presumía: «Yo estoy incluso mejor que Ernesto Zedillo en su primer año de gobierno».
Después de este breve recuento de los “errores” de Fox, ¿Alguien en su sano juicio político confiaría en Alma de México? Pues sólo “Alito” y “músicos” que lo acompañan.
* X: Luis Soto
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