Esta semana se dieron a conocer los resultados de la prueba PISA que evalúa a estudiantes de 91 países y economías -38 integrantes de la OCDE-, para conocer cómo se encuentran educativamente con respecto a otras naciones, y que tanto mejora o empeora cada país años tras año.
México, en esta última evaluación, mostró un retroceso en las áreas de comprensión lectora y matemáticas, siendo este rubro el dato que más encendió las alarmas. También tuvo un ligero aumenta en lo que respecta a ciencias.
Los detractores del oficialismo aseguraron que el resultado era prácticamente una catástrofe y que, desde el inicio del actual régimen, México ha perdido año con año terreno en esta evaluación. El gobierno, en voz de la presidenta Claudia Sheinbaum, minimizó lo ocurrido celebrando el repunte en “ciencias” y asegurando que, en las demás áreas, la baja no ha sido solamente en nuestro país sino en todos los integrantes de la OCDE.
¿Quién tiene la razón en todo esto? Vamos precisamente a revisar los números para poder dimir estas posturas.
Comenzamos con matemáticas. Aquí México pasó de 395 puntos en 2022, a 388 en 2025. Una caída de 7 puntos equivalente al 1.8%. En ese mismo periodo, el promedio de la OCDE cayó alrededor de 1.9%. México no solo retrocedió lo mismo que la media de los países de esta organización sino, por una décima apenas, pero marginalmente mostró una caída menor.
En lectura el dato resulta aún más interesante. México pasó de 415 a 408 puntos: al igual que en matemáticas, la caída fue de 7 puntos, aunque porcentualmente esto representó un retroceso de 1.7%. En la OCDE este descenso fue del doble: 14 puntos. En porcentaje, la caída del promedio de todos los países fue de casi 3. Es decir, el deterioro proporcional de nuestro país fue notoriamente menor al del promedio de los demás.
Y en ciencias sucede exactamente lo contrario. México pasó de 410 a 414 puntos, una mejora cercana al 1% mientras que en la OCDE se redujo alrededor de 3 puntos.
Hay que aclarar algo que la propia OCDE ha dicho: el aumento mexicano en ciencias, así como la baja en lectura no son estadísticamente significativos. El único deterioro mexicanos entre 2022 y 2025 que si muestra un dato más marcado es la caída en matemáticas.
Hasta aquí, entonces, la presidenta tiene razón. No es verdad que México se haya desplomado mientras el mundo avanzaba o, de menos, se mantenía estable. La caída en matemáticas y lectura forma parte de un fenómeno internacional mucho más amplio que, sin duda, también debe preocupar. Pero el asunto no es privativo de nuestro país que, incluso, en términos porcentuales, cayó menos que el promedio de la OCDE.
Pero detener en este punto el análisis, sería un grave error. Porque una cosa es medir cuanto cayó cada país per otra muy distinta es entender a qué altura esta cuando comenzó esa caída.
En 2025 México obtuvo 388 puntos en matemáticas contra 463 de la OCDE; en lectura 408 en lectura contra 461 y 414 en ciencias contra 482. Aún después del retroceso de otros países, México continúa 75 puntos abajo en matemáticas, 53 en lectura y 68 en ciencias.
En matemáticas solamente 30% de los estudiantes mexicanos alcanzó al menos el nivel básico de competencia. En la OCDE lo consiguió el 65%. Es decir, 7 de cada 10 jóvenes mexicanos no dominan siquiera las habilidades mínimas de necesaria, según los parámetros de PISA. En lectura, llegamos al 50% en México frente al 69% de la OCDE. Y en ciencias, nuevamente es casi el 50% frente al 74%.
Ahí es donde la explicación de “todos bajaron”, deja ser de suficiente.
Pensemos en una carrera. Dos corredores pueden perder prácticamente la misma velocidad. Pero si uno comenzó varios metros atrás, celebrar que desaceleró un poco menos que su rival, no significa que esté cerca de alcanzarlo. Esto es justo lo que está ocurriendo en México.
Es cierto que la OCDE atraviesa por una dura crisis educativa. En esta última evaluación, PISA registró los promedios más bajos observados en su historia en las tres áreas fundamentales. Entre 2015 y 2025, el promedio de la organización perdió 28 puntos en lectura y 22 en matemáticas. Esto es una caída de 5.7% y 4.5%, respectivamente.
Pero México no enfrenta esta caída desde la parte media o alta de la tabla. Nuestro país enfrenta esta crisis mundial desde una posición mucho más desfavorable que el resto.
Incluso si ampliamos el periodo hasta 2018, inicio del sexenio anterior, la fotografía tiene matices. En matemáticas México cayó 5.1%, frente a 5.3% de la OCDE; en ciencias, 1.2% frente a 1.4%. Prácticamente lo mismo. Pero en lectura nuestro país retrocedió 2.9%, mientras la OCDE cayó 5.3%, casi el doble que México.
Estos datos impiden sostener seriamente que el deterioro mexicano sea una anomalía exclusiva de la llamada “Cuarta Transformación”, pero nos coloca entonces en otro debate. Porque caer lo mismo no significa estar en la misma situación cuando el punto de partida es muy distinto.
El problema ocurre cuando, per se, te encuentras ya en una posición más baja. Es claro que México no estaba en el suelo, pero tampoco cerca de las posiciones de arriba. ¿Hasta qué punto se debe “celebrar” caer un poco menos que los otros si ellos se encontraban en posiciones mucho más cómodas que la nuestra?
Y esto nos llevaría a un debate mucho más fino: hablando del retroceso -según PISA- en el nivel educativo, ¿hasta qué punto se puede culpar a un fenómeno mundial o hasta qué punto el gobierno es responsable de esta caída? Y aun si damos por bueno el argumento de un fenómeno global, surge otra pregunta: ¿qué tanto puede el gobierno mitigar o frenar una situación que parece vivirse en buena parte del mundo?
El problema es mucho más complejo que culpar “a los de antes” -un mantra de la 4T- o responsabilizar a los de ahora -aun considerando que llevan casi 8 años ya en el poder-. Tampoco se trata de utilizar a otros países para justificar lo que ocurre aquí. La comparación internacional nos ayuda a poner las cifras en contexto. No para convertir el fracaso ajeno en nuestro propio consuelo.
Y quizá ahí está el verdadero punto de partida al análisis que se debe realizar después de esta prueba; el verdadero resultado de PISA en México: no estamos cayendo mucho más rápido que los demás. El problema es que seguimos corriendo en la misma carrera desde muchísimo más atrás.
Nos vemos la próxima semana. Tenemos una cita con el poder. Agendado.
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