Con la iniciativa del partido Movimiento Ciudadano, a través del senador Clemente Castañeda, de reactivar el ascenso y el descenso en el balompié mexicano, se alborotó el gallinero. Contando con el apoyo de otros partidos políticos se propone reformar el artículo 50 de la Ley de General de Cultura Física y Deporte para que “el mérito deportivo” sea obligatorio, con la “justificación” de considerar al futbol como un asunto de interés público que no debe de quedar sujeto exclusivamente a las decisiones de la FMF ¡Órale!
Pretextando la “pandemia del COVID” allá por el año 2020 los “dueños del balón” decretaron una suspensión de cinco años del ascenso y del descenso, según esto para “proteger” la economía de los equipos de la Liga de expansión, otorgándoles un subsidio de 20 millones de pesos anuales para cada club, dinero proveniente de las “multas” generadas en la Liga Mx.
El tiempo pasó y no más no se reactivaba el ascenso, decían que iban a aumentar el número de equipos de la Liga Mx de 18 a 20; pero, se solicitaba una “certificación” en donde les exigían a los clubes de la Liga de Expansión un montón de requisitos que, en algunos casos, ni los clubes de Primera División los cumplen (estadio con capacidad para más de 20 mil aficionados, alumbrado, fuerzas básicas, equipo femenil, estabilidad financiera comprobada, etc.)
Entonces, algunos clubes de la Liga de Expansión decidieron “agarrarle la cola al tigre” y entablaron una demanda ante el TAS (Tribunal de arbitraje deportivo) “exigiendo su tequila y pidiendo su canción” ante el incumplimiento del plazo que habían dado para reactivarlo, lo que desató la ira federativa que ocasionó que se suspendieran los subsidios.
Para esto, el TAS (originalmente) le dio la razón a la Liga Mx, argumentado que el acuerdo seguiría vigente hasta que se cumplieran los plazos establecidos en el pacto original ¡Sí, Chucha!, ya se llegó la fecha y les salieron con que “dice mi mamá que siempre no”.
Mientras tanto, para la temporada 2026-2027 la FMF tomó la decisión de darle carpetazo al asunto aboliendo definitivamente el ascenso y el descenso, argumentado que con esa medida: conseguirían estabilidad financiera al “blindar” por completo sus inversiones y una “liga cerrada” tendería a imitar el modelo de negocios de la MLS estadounidense. Se eliminarían las “multas millonarias” que según esto pagan los equipos que terminan en los últimos lugares de la porcentual y de paso, descalificaron absolutamente la solvencia económica de la Liga de Expansión.
Pero ¿A quién le extraña que “los dueños del balón” no hayan cumplido con lo acordado? La historia del futbol mexicano a nivel directivo se ha caracterizado por una amplia colección de traiciones y de acuerdos incumplidos que sería largo enumerar. Bastaría con mencionar que, ni siquiera dan cabal obediencia a sus propios reglamentos y estatutos, que ellos los elaboran y ellos mismos los violan de manera consuetudinaria.
En principio se desconoce si la iniciativa que emana desde la cámara de senadores vaya a prosperar; sin embargo, surge la duda respecto a que esto podría generar un conflicto normativo con el máximo organismo que rige el balompié en el orbe entero; toda vez que, “mamá” FIFA no admite la “judicialización” de los asuntos balompédicos y requiere que los asuntos se solucionen de manera interna, bajo sus propios estatutos y reglamentos o en el último de los casos bajo el arbitraje del TAS.
En mi opinión, “mucho ruido y pocas nueces”, se ve muy lejana la posibilidad de que este asunto progrese y en el último de los casos llevará mucho tiempo… poderoso caballero es don dinero.
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