Agenda Confidencial
Algo más que paquetes contra la inflación, amenazas de que abrirá las fronteras a la importación de alimentos, y jalones de orejas a los dueños de empresas productoras de harina de maíz para tortillas tendrá que hacer el presidente Andrés Manuel López Obrador para evitar que la inflación siga desbocada (después de 21 años y 8 meses se ubicó en agosto en 8.70%, según el INEGI) y que los precios de diversos productos, incluyendo los de la canasta básica, se vayan a las nubes, en perjuicio de la población más fregada.
A principios de mayo el Gobierno Federal anunció y puso en marcha el Paquete Contra la Inflación y la

Carestía (PACIC) que entre sus objetivos tenía la estabilización del precio de la gasolina y el diésel, y los precios de referencia del gas LP y la electricidad ; aumento en la producción de granos , entrega de fertilizantes, así como aranceles cero (durante 6 meses) a la importación de 21 de 24 productos de la canasta básica (aceite, arroz, atún, carne de pollo y de res; cebollas, chile, huevo, jabón jitomate, leche, y otros más) y cinco insumos. También contemplaba la participación de varias empresas, incluyendo las principales cadenas comerciales, para que no abusaran con incrementos.
Pero por el comportamiento de los precios en los últimos cinco meses, parece que el PACIC pasó a mejor vida, debido a que el compromiso de los actores privados fue “de dientes para afuera”. Bueno, hay que decir que algunas industrias, como las que elaboran refrescos y embotellan agua, desde un principio le hicieron saber al presidente de la República que, si sabía contar, no contara con ellos, porque la industria iba a mantener sus precios al alza. Justo el día que el gobierno federal anunció su pacto para contener la inflación, John Santa María, director general de Coca Cola afirmó “Hay algunas discusiones preliminares entre el gobierno mexicano para elaborar un programa que trate de reducir el impacto inflacionario; no hemos sido parte de él hasta el día de hoy. Tampoco anticipamos ser parte de eso”. Agregó que no fueron convocados debido a que sus productos no forman parte de la canasta básica. ¡Ah bueno!
Lo que se le olvidó al directivo, es que, si bien los refrescos no forman parte de la canasta básica, si están incluidos en la dieta del mexicano. A nivel mundial, nuestro país es el primer consumidor de refrescos, con un promedio de 163 litros por persona al año. Un aumento en el precio de los refrescos impacta directamente en el consumidor, pues las familias mexicanas destinan 10 por ciento de sus ingresos totales a la compra de refrescos; 24 por ciento a otros alimentos y bebidas; y 66 por ciento a vivienda, educación y vestimenta.
En su indicador de precios de la canasta básica, el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas, reporta que el índice de precios de dicha canastita pasó de 14.6 en julio a 15.9 al cierre de agosto. Por subsectores, el Pecuario aumentó 6.2%; granos y abarrotes subió 11%; frutas se incrementó 10% y las hortalizas más del 14%. Pollo, huevo, leche, tortillas, carne de res, de puerco, cervezas, refrescos, y otros tantos artículos se han incrementado desorbitadamente.
Por cierto, el miércoles el presidente de la República anunció que reforzará el PACIC, aunque los especialistas le sugieren que mejor elabore otro, y que de paso se deshaga del Procurador Federal del Consumidor, Ricardo Sheffield, porque no le habla con la verdad.
@LuisSotoAgenda
