Fuera Máscaras
Adiós a la Ley Sheinbaum… por ahora
Aquí en confianza, hace un par de meses les compartí un video en mis redes sobre el impuesto del 2% a plataformas digitales en la CDMX, que el gobierno de Claudia Sheinbaum pretendía cobrar, básicamente por el uso de las calles, a las aplicaciones de delivery. Muy similar a la famosa Ley Raider en España, y que era promovido por la Jefa de Gobierno. Pues repentinamente la iniciativa, también conocida como la Ley Sheinbaum, desapareció de la agenda.
La Secretaría del Trabajo reconoce que el delivery (Uber Eeats, Rappi, Sin Delantal, JOKR, etc) no se puede regular
de la misma forma que lo harían con otro trabajo. Después de meses de silencio sobre este tema, Luisa María Alcalde, titular de la dependencia, volvió a hablar sobre los planes del gobierno para regular esta industria en México. Por fortuna para los millones de personas que dependen de estas plataformas para sobrevivir durante la pandemia, pareciera que la secretaria ha tomado en cuenta a las voces de expertos y los propios repartidores, quienes han avisado sobre los riesgos de una regulación tradicionalista.
A principios de año, las apps de reparto de comida a domicilio se enfrentaban a una dura realidad: el regreso a la normalidad, la reapertura de los restaurantes y el fin de las restricciones a causa del COVID-19. La alta demanda vivida durante 2021, que disparó las ventas del sector y lo convirtió en un servicio esencial, parecen haber llegado a su fin. Si hace un año nadie sabía cuánto más iba a durar la alerta sanitaria, en lo que llevamos de este año la preocupación va más por el alza generalizada de los precios y el estancamiento económico que atraviesa el país. El Banco de México difundió el viernes una encuesta realizada entre analistas del sector privado, quienes subieron a 7.5% el pronóstico de inflación de México al cierre de este año, y mantuvieron en un 1.8% su estimación de crecimiento económico. En otras palabras, el dinero no alcanza como antes.
En el caso de España, la Ley Rider obligó a las empresas de delivery de este país a contratar formalmente a sus repartidores y que éstos se convirtieran en sus empleados. Lo que propició que tanto estas empresas, como los repartidores que no querían atarse a una de estas, hicieran hasta lo imposible por saltarse la norma, y otras como Deliveroo, simplemente han abandonado el país.
Sin embargo, las palabras de Luisa María Alcalde dejan entrever que este no será el caso mexicano: “Creemos que es muy importante que exista un marco regulatorio para este sector con la flexibilidad debida, porque tampoco es meterlos a una caja de fuerza de una relación laboral tradicional”. De acuerdo con el CIDE y la Asociación Mexicana de Internet, en su estudio “Las Plataformas de Entrega a Domicilio en la Economía Mexicana”, de 2012 a 2020, el crecimiento del ingreso promedio mensual de los repartidores fue de 117%, más del doble, mientras que el ingreso mensual del trabajador promedio de la economía mexicana creció sólo el 25%. Hoy existen alrededor de 350 mil repartidores que dan servicio a más de 2 millones de usuarios.
Desde luego que estoy a favor de que los cientos de miles de mexicanos que viven en esta economía tengan acceso a mejores prestaciones de ley y seguridad laboral. Pero es importante entender que esta moderna industria, al igual que muchas otras, se crearon en un ambiente atípico y no responden a las regulaciones del pasado. Ojalá que pronto haya un acuerdo que beneficie a todas las partes, pero sobre todo a los consumidores y repartidores que utilizamos estos servicios aún más hoy en lo que resta de la pandemia.
@CallodeHacha

