Fuera Máscaras
“El que no conoce la verdad es simplemente un ignorante. Pero el que la conoce y la llama mentira es un criminal”
Bertolt Brecht
El sábado el Washington Post soltó la bomba. Según el periódico de Jeff Bezoz, el segundo hombre más rico del mundo, López Obrador habría obstaculizado en varias ocasiones la captura de Caro Quintero, y no fue hasta esta última y sin su permiso, que autoridades mexicanas cumplieron con las órdenes del gobierno de Estados Unidos.
Después de una semana de dimes y diretes entre el Presidente de México y la DEA para ver quién firmaba la detención del “Narco de narcos”, el periódico estadounidense, propiedad del dueño de Amazon, asegura que la agencia antidrogas de Estados Unidos reclutó como informantes a miembros de la familia de Rafael Caro Quintero,
en una operación que duró 9 años para dar con su paradero, aseguraron funcionarios y ex funcionarios de la agencia al diario norteamericano. El presidente de México negó el pasado lunes que el gobierno de Biden hubiera tenido alguna injerencia en la captura y sostuvo que no proporcionó tampoco información sobre la ubicación del capo mexicano, hasta entonces, el más buscado por ser el presunto responsable del asesinato del agente Enrique “Kiki” Camarena en 1985.
“Esto debería haber sucedido hace años para evitar que Caro Quintero continuara con su tráfico de drogas hacia los Estados Unidos, el gobierno de México actúa solo cuando es de su interés político actuar”, declaró el ex director de la DEA, Timothy Shea al medio.
Sin embargo, el periódico asegura que la investigación que condujo finalmente a su arresto empezó a planearse, al menos, hace ocho meses y contó con agentes antidroga estadounidenses y con veteranos de las fuerzas especiales de la marina mexicana. En el reportaje publicado se indicó que, el equipo de inteligencia proporcionaba constantemente información sobre la ubicación de Caro Quintero al gobierno de AMLO, aún así, este no mostraba voluntad política para capturarlo. La detención de Quintero se produjo dos días después de la reunión de Andrés Manuel López Obrador, con su homólogo, Joe Biden, en Washington, el pasado 12 de julio. El gobierno mexicano niega que la captura haya tenido relación con ese encuentro.
Esta disputa llega en un momento de tensión entre ambos gobiernos norteamericanos, luego de la controversia contra México sobre el T-MEC. AMLO insistió en que su administración no ha violado ningún tratado comercial con los países vecinos del norte y subrayó que en el tratado se tiene presente el dominio del país sobre sus hidrocarburos. Por lo que, preguntó a Canadá y Estados Unidos, ¿dónde está el cambio de reglas?: “México reserva su derecho soberano de reformar su Constitución y su legislación interna. ¿Dónde está el cambio de reglas? México tiene el dominio directo de la propiedad inalienable e imprescriptible de todos los hidrocarburos en el subsuelo del territorio nacional, incluida la plataforma continental y la zona económica exclusiva situada fuera del mar territorial y adyacente a este”, aseguró el Presidente y agregó que la relación que tiene con el país vecino del norte, no debe comprometer la dignidad y los principios que establece la Constitución.
Como era de esperarse, la oposición mexicana y sus voceros, como Carlos Loret, Raymundo Riva Palacio y otros «críticos», parecen estar regodeándose por la actual situación. Al no poder convencer a nadie con sus estridentes y ridículas críticas de siempre, lo único que les queda es celebrar la disputa y pedirle a Estados Unidos que confronte cuanto antes al gobierno de López Obrador, así se lleve entre las patas a su pobre país; emulando la misma actitud con la que, en el siglo pasado, los conservadores acudieron a Maximiliano para deshacerse de Juárez. Hace bien el Presidente en llamarlos traidores a la patria.
@CallodeHacha

