Existe una nueva intriga en el Palacio Nacional, y de nuevo, involucra al canciller Marcelo Ebrard y un sabotaje. Pero esta vez, la víctima del todopoderoso secretario de Relaciones Exteriores no sería Claudia Sheinbaum, por lo menos no de manera directa. Esta vez, el astuto presidenciable estaría poniendo todas sus energías para descarrilar la candidatura de Delfina Gómez a la gubernatura del Estado de México. Déjeme le cuento.
La ex titular de la SEP inició su campaña arriba en prácticamente todas las encuestas, y de ser así se perfilaría a convertirse en la primera mujer en gobernar el estado, pero más importante aún, en la primera no-priísta en ganar las elecciones. La oriunda de Texcoco compitió en el 2017 y fue derrotada por el primo del ex presidente Peña Nieto e hijo del exgobernador Alfredo del Mazo González, Alfredo del Mazo Maza, en una cerrada contienda, que incluso provocó que los resultados fueran sumamente cuestionados. Desde entonces, la maestra Delfina se sumó al gabinete del presidente López Obrador esperando el momento exacto para arrebatarle el estado al partido que lo ha gobernado durante un siglo.
La importancia electoral del Estado de México, también conocido como la Joya de la Corona, es inmensa. Es el territorio donde podría configurarse la derrota que acabe por minar para siempre al Partido Revolucionario Institucional y terminar con el colapso de la alianza “Va por México”. Pero también es la joya de cualquier elección federal por lo que representa cuantitativa como cualitativamente. En los 22,499 kilómetros cuadrados que componen esa entidad habitan 17 millones de mexicanos, de los que 12 millones 247,064 votan (13.1% de la lista nominal nacional). Esa entidad suele otorgar alrededor de 15% de los votos al candidato ganador. En otras palabras, ganar el EDOMEX es un trampolín para ganar la elección presidencial. Eso lo sabe AMLO, pero también lo saben sus corcholatas, Marcelo Ebrard y Claudia Sheinbaum. Y de ahí se desprende la teoría de que el canciller opera en contra de la candidata del presidente. Déjeme le explico:
Según la teoría que ya corre como pólvora en el cuarto de guerra de la maestra Gómez, tanto Ebrard como Adán Augusto López quedarían mejor posicionados hacia 2024 si Delfina pierde en el Edomex porque, debido a la gran correlación que existe entre la entidad y la CDMX, la derrota se la cargará a la jefa de gobierno. En otras palabras: una posible derrota de Delfina sería un llamado de atención a la gestión de Morena en la capital. Fundamentalmente si los resultados no acompañan en los municipios aledaños como Ecatepec, Neza, Tlalnepantla, Chimalhuacán, Cuautitlán Izcalli, Coacalco e Ixtapaluca. En ese sentido, habría un pedido a importantes empresarios mexiquenses asociados al comercio exterior para que enfoquen sus recursos en Alejandra del Moral o bien en Juan Zepeda. Como respuesta, la puntera se adelantó a los rumores y pidió apoyo a las corcholatas presidenciales de Morena para ganar primero el Estado de México, y los conminó a que esperen “su tiempo” para sus campañas: “Ya vendrá su momento, ojalá que le den primero la atención al Estado de México, que nos den la oportunidad de trabajar en esta etapa del Estado de México y ya después vendrá su momento. Esperamos que haya apoyo”, pidió la maestra rural.
En esta elección no solo se juega el futuro de todos los mexiquenses, sino probablemente el futuro de todos los mexicanos. No es cualquier cosa.
Nos leemos el lunes.

