Una filtración de información privilegiada y confidencial de la empresa pública federal Birmex (Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México, que encabezaba Iván de Jesús Olmos Cansino) sobre la licitación de compra consolidada de medicamentos más grande en la historia del país, motivó una serie de auditorías e investigaciones internas, ordenadas directamente por la presidenta de la República Claudia Sheinbaum Pardo -quien también dispuso se cancelara dicha adquisición-, evitó que se ocasionara un daño patrimonial a las finanzas públicas por 14 mil millones de pesos, en un hecho de corrupción que hoy les contamos su modus operandi.
La inversión inicial para dicha compra consolidada de medicamentos genéricos para todo el sector salud, en el periodo 2025-2026, ascendía a 240 mil millones de pesos y corresponde al abastecimiento para hospitales y clínicas del IMSS, ISSSTE, IMSS Bienestar, Pemex, Marina, ISNAHE y Salud.
Se trata de una estructura de corrupción bien aceitada por funcionarios de Birmex en complicidad con empresas privadas, institución pública de la cual aparentemente su ahora exdirector sostiene que no estaba enterado de los sobrecostos de medicamentos, cuyo modus operandi consistía en utilizar a intermediarios, una empresa fabricante y otra contratista, de esta última era dueño un funcionario de la misma dependencia que iba a contratar; lo que se traducía en obtener información privilegiada y ofertar a costos ligeramente menores a las propuestas de los demás competidores, con lo que se aseguraba la obtención del contrato, mientras que las distintas dependencias del sector salud omitían, como lo exige la ley de adquisiciones, una investigación de mercado que permitiera conocer los costos reales promedio y, en cambio, se compraba con sobrecostos que en este caso concreto de compra consolidada ascendían a 14 mil millones de pesos, es decir un 6 por ciento adicional al precio de mercado.
Esta mafia de funcionarios corruptos de Birmex se cuidaba mucho para estructurar el sobrecosto, pues después de todas las investigaciones que se han hecho, las autoridades sólo han podido imputar a cuatro exfuncionarios, cuando internamente se sabe que son muchos más los que están implicados.
En el caso del exdirector Iván de Jesús Olmo, así como otros funcionarios de primer nivel de esa paraestatal, han resultado inocentes hasta el momento y sin responsabilidad alguna, porque supuestamente no participaron, pero todos sabemos que el hilo en materia de corrupción siempre se rompe por lo más delgado, como lo instrumentaron en el pasado los gobiernos del PRI y del PAN, de tal manera que hasta ahora sólo quienes firmaron dichas compras están siendo procesados, pero faltan más involucrados.

“EL NIÑO DE LA CANGURERA”
En esa maquinación corrupta en Birmex se descubrió también a un joven burócrata apodado internamente en el sector salud como “El niño de cangurera”.
Se trata de un muchacho de entre 25 y 30 años de edad que trabajaba en Birmex y siempre traía amarrada a la cintura una bolsa de esas que le llaman cangureras, en donde guardaba varias USB que contenían la información confidencial de licitaciones y concursos y esos pequeños dispositivos electrónicos los vendía a las empresas privadas en 300 mil pesos cada uno, según versiones de las propias empresas.
La información que ofrecía “El niño de la cangurera” era tan valiosa, que varias compañías del sector salud y también intermediarias mostraban tanto interés que se peleaban para comprarlas, porque eso les garantizaba conocer las cotizaciones de sus competidores y así ganar contratos millonarios con el gobierno para venderle paquetes de medicinas genéricas.
Después de una intensa búsqueda de ese joven personaje, quien no es más que un operador de burócratas corruptos, las autoridades lo tienen bien identificado porque varias empresas que participaron en los sobornos y chantajes fueron las mismas que denunciaron este monumental fraude que pretendían les dejara ganancias adicionales por hasta 14 mil millones de pesos.
Cuando se descubrió la maquinación de dichas operaciones fraudulentas, a finales del año pasado de 2024, “El niño de la cangurera” estaba adscrito a una oficina en Birmex, pero dicen sus excompañeros que nunca se paraba por allí y algunos otros aseguran que ni siquiera lo conocían físicamente.
Según versiones de algunos empleados de esta empresa de Laboratorios Biológicos (Birmex), en la bolsa que cargaba este joven en la cintura también traía, además de las USB, grandes fajos de billetes de mil pesos para pagar favores a funcionarios involucrados en las licitaciones a cambio de que proporcionaran información confidencial y privilegiada.
Por alguna u otra extraña razón, nos informan que ese muchacho de la cangurera salió de Birmex tan pronto arrancó la investigación el año pasado y se canceló la licitación; pero para sorpresa de todos, este veinteañero sigue adscrito a la nómina de la Secretaría de Salud, cuyo titular es David Kershenobich Stalnikowitz, y por lo visto es apenas un eslabón de un poderoso engranaje de corrupción que lo protege y que está infiltrado en esa dependencia.
Pues una vez localizado este joven, que lo mismo soborna funcionarios que vende USB al mejor postor, fue citado para ser interrogado por autoridades responsables de la investigación interna y los recibió una enorme oficina que no corresponde al nivel al que está adscrito.
Cuando llegaron a “su oficina”, este “Niño de la cangurera” estaba acompañado por representantes de un costoso despacho de abogados Huacuja, quienes lo defenderán ante cualquier responsabilidad administrativa o acusación penal que se presente en su contra. Ya veremos en qué termina este caso con tintes de presunta corrupción y si este joven termina en prisión.

En un mensaje enviado a esta columna, un empleado del sector salud solicita a las autoridades correspondientes revisar cómo se adquieren los equipos médicos para todo el sector, pues según su dicho podrían descubrir sobrecostos importantes en este rubro que son causa de un importante daño patrimonial a las finanzas públicas.
De acuerdo a la misma fuente de Salud, hay un responsable de palomear las compras relevantes, y todo apunta a la Dirección General de Modernización del Sector Salud, a cargo de Enrique Pérez Olguín, un servidor público que no firma ninguna adquisición pero que dicen tiene mucha experiencia adquirida en varios gobiernos anteriores y que conoce muy bien el manejo y proceso de adquisiciones. Para evitar sobrecostos en la compra de equipos médicos es obligatorio que se hagan investigaciones de mercado a fin de evitar nuevos desvíos de recursos públicos.
VIGILANCIA EN IMSS E ISSSTE
Las dos instituciones más importantes en materia de salud del país deben tener vigilancia permanente para evitar despilfarros y desvíos de recursos públicos, como ocurrió en Birmex, pues sabemos que en el ISSSTE, que dirige Martí Batres, se realizan compras de medicamentos solicitados por el área de infraestructura, cuando deberían ser las áreas médicas responsables; mientras que el IMSS, dirigido por el maestro Zoé Robledo, también se adquieren medicamentos sin preguntar a las áreas responsables.
Antes de que asumiera Batres a la Dirección General del ISSSTE, había una funcionaria Reina Basilio, quien estuvo inhabilitada por mucho tiempo con relación a irregularidades en el Metro cuando Marcelo Ebrard fue jefe de gobierno capitalino, y aunque también fue corrida de esa institución de salud hace poco, dicen que se quedó parte de su equipo en el Instituto.
Es sabido en el servicio público que Martí Batres es un funcionario honesto y trabajador, pero en su entorno aseguran hay personajes que unos vienen del pasado, cuando la corrupción en Salud estaba tope, y otros que son nuevos traen firme intención de enriquecerse pronto. Un área sensible es la Dirección de Administración y Finanzas que coordina Omar Buitrón, en donde sería bueno que la Auditoría Superior de la Federación se echara un clavado para revisar las cuentas y sobre todo las compras.

FOTO: MARIO JASSO/CUARTOSCURO.COM
LAS FILTRACIONES DE INFORMACIÓN CONFIDENCIAL
Al caso de presunta corrupción por filtración de información confidencial se suma la serie de irregularidades que se han documentando desde el sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador en el sector médico, y que hace unos meses permitió frenar parte de la primera gran licitación de medicinas del gobierno de la doctora Claudia Sheinbaum, para evitar adjudicar contratos que impliquen perjuicios a la Hacienda Pública y actos corruptos, en especial, pago de sobornos millonarios.
La filtración de información confidencial en materia de genéricos que se detectó desde fines de 2024 y afecta la adquisición de todos los medicamentos de ese tipo. A la fecha se tienen más de 170 quejas presentadas ante la Secretaría Anticorrupción y los órganos internos de control por parte de competidores que acusan un mismo modus operandi en beneficio de empresas que siguen acaparando el mercado de las medicinas.
Como se sabe, desde el sexenio pasado se descubrió que 10 compañías ligadas a políticos y medios de comunicación (Roberto Madrazo y compañía) habían monopolizado el negocio de los medicamentos y los insumos médicos. Y ahora este caso de Birmex demostraría que el sector sigue plagado de anomalías.
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