¿Qué les pareció, estimados lectores de El Independiente, la participación de la Selección Mexicana de futbol en la Copa del Mundo Qatar 2022?, ¿Están decepcionados?, ¿Se llaman engañados?, ¿Quieren guisar una parte de la virilidad del “Tata” Martino en chilpachole?, ¿Todas las anteriores?
Nuestra historia deportiva, especialmente en materia balompédica, está plagada de: “honrosas derrotas”, “de cara al sol” y esta vez, no fue la excepción.
Hay quienes pretenden exonerar al timonel nacional, aduciendo que los principales responsables del fracaso (no se le puede llamar de otra manera) son los futbolistas y no Gerardo Martino, porque son ellos los que entran a la cancha; sin embargo, no podemos olvidar que es precisamente el director técnico quien elige a los protagonistas que “defenderán el honor nacional”.
Pero, echando a volar la sinceridad, hay muchos personajes involucrados en esta “crónica de una muerte anunciada”, cuyas malas decisiones han sumido al futbol mexicano en la mediocridad.
Empezando por el sistema de competencia imperante en nuestro país en donde pueden calificar a la fase final 12 de 18 equipos contendientes, para luchar por ceñirse la corona; digo, si eso no es fomentar la mediocridad, que baje Dios y nos lo diga.
El hecho de abolir el descenso; por un lado, prohíja el conformismo de los equipos sabedores que, aunque queden en el último lugar de la tabla, no descenderán al averno perdiendo la categoría, a cambio de una multa económica; y por el otro lado, desmotiva a las escuadras de la, ahora conocida como, Liga de Expansión, sabedores que no subirán a Primera División. Todo esto, por supuesto que le resta competitividad al futbol mexicano.
La gran cantidad de extranjeros de medio pelo que llegan cada temporada, que, en su gran mayoría, vienen a “cambiar espejitos por oro”, desplazando a las jóvenes promesas nacionales. La mayoría de los equipos tienen en el centro del ataque a un elemento foráneo; pero eso sí, nos quejamos a la mera hora de la falta de realización de la escuadra tricolor.
En mi opinión, otro grave error fue el haber quitado “La regla 20/11” que obligaba a que, en todos los equipos, futbolistas menores de 20 años 11 meses, acumularan un total de 1000 minutos jugados en el torneo, lo que hacía mandatorio que se le diera oportunidad a la sangre nueva y autóctona. Desafortunadamente, el “cártel de pantalón largo” nos salió con que “dice mi mamá que siempre no”; de modo que, se han complicado los debuts en el máximo circuito.
Las “corruptelas” en las fuerzas básicas, en donde se le solicita dinero a los progenitores para que su hijo juegue; así, participan los que pagan, no los que son mejores.
La falta de roce internacional. El hecho de haber declinado seguir participando en la Copa Libertadores y en la Copa Sudamericana es otro de los yerros imperdonables. Esta decisión obedece a cuestiones de dinero, sobre todo de la televisión, como no les quisieron convidar una rebanada del pastel, pues, optaron por la retirada. Al parecer, prefieren los “partidos moleros”, celebrados en el vecino país del norte, frente a rivales de poca monta.
La escasa cantidad de futbolistas mexicanos que logran ser trasferidos al viejo continente, son pocos, casi ninguno es titular y para acabarla de amolar son contratados por equipos de segunda o tercera línea.
En fin, aquí nos podríamos eternizar buscando las causas, entre ellas que los dueños del balón han borrado de su diccionario las palabras “trabajo a largo plazo” y quieren resultados inmediatos, eso sí, ponderando los intereses económicos sobre los deportivos.
Se acabó el Mundial, es un regreso sin gloria, volvemos con la frente marchita … los mariachis callaron.

