Hoy es un buen día, estimados lectores de El Independiente, para hablar de las reglas de juego. Para ello, vamos a discutir una acción que resultó polémica, ocurrida en estos días en la Liga de Campeones de Europa, mejor conocida como “La Champions”.
Se jugaba el partido Chelsea vs. Borussia Dortmund, se sancionó un penal a favor del equipo inglés y el ejecutor lo falló estrellándolo en el poste, para que un defensor alemán terminara por despejarlo, alejando el peligro.
La cuestión es que antes de que el atacante pateara al arco enemigo, futbolistas de ambos equipos invadieron el área. Recordemos que, en la ejecución de un penal, todos los jugadores (excepto el tirador y el portero) deben estar fuera del área y distanciados a 9.15 m de la esférica (razón de que exista la “media luna” marcada en el terreno).
La regla XIV (El Penal) indica que, si existe invasión ambos equipos, el penal debe de ser repetido, sin importar cuál fue la consecuencia; es decir, si terminó siendo gol o no. Luego entonces, el árbitro debió aplicar el reglamento y “san se acabó”; pero no fue así, esperó hasta que el VAR le indicara que la pena máxima tenía que volver a ejecutarse.
Y, aquí viene lo contradictorio, el reglamento del VAR menciona que, en situaciones de invasión en un penal, el VAR solamente puede intervenir en el caso de que la invasión haya impactado en el juego.
Al ver la repetición se aprecia que uno de los invasores es precisamente el defensor del Dortmund quien terminó por alejar el peligro, despeje de por medio. Luego entonces, por donde lo queramos ver, la decisión arbitral fue la correcta, aunque algunos “expertos” la califiquen como “un robo”.
Pero, yendo más allá, la crítica aquí es al hecho de que no exista uniformidad en los procedimientos, respecto a lo que marca la regla de juego y el protocolo del VAR.
En mi opinión se debería incorporar a la regla de juego que “solamente será sancionada la invasión en el caso de que produzca un impacto en la jugada”.
Me explico, por ejemplo, en el penal también es sancionado que el portero se adelante antes de la ejecución y alguno de sus pies deje de tener contacto con la línea; pero, únicamente si el “adelantamiento” impacta en la acción. De modo que, si el balón sale desviado o pega en el poste, no hay sanción y el penal se repetiría solamente si el cancerbero lo ataja.
Pensando que “la analogía es una de las fuentes del derecho”, pues debería de ocurrir igual en el caso de la invasión de futbolistas en la ejecución de un disparo desde los once metros. El espíritu de la regla es que el “infractor” no saque una ventaja; pero, si su proceder no causó ningún impacto o consecuencia, en mi opinión (tal y como ocurre con el portero) no debería de ser sancionado.
Todo esto sin mencionar que escapa a mi entendimiento no exista uniformidad entre el protocolo del VAR y lo que señala la regla.
Fue divertido también, escuchar la voz de los empíricos, tratando de “legislar” en el futbol. Igualmente me dio gusto que los que adulan la manera en que se maneja el VAR por aquellos lares se den cuenta de que la polémica arbitral forma parte del juego, sin importar las latitudes en donde se desarrolle.
La intervención de la tecnología ha venido a cambiar radicalmente la forma en que se aplica la regla; tanto así que, tal parecería que … se trata de otro deporte.

