Reflexiones independientes
Como en 1939, Occidente no puede hoy evitar la humillación ni la guerra; el gran Winston Churchill así le reclamó al Primer Ministro británico Neville Chamberlain: “Aceptó Usted la humillación para evitar la guerra, y ahora tiene las dos cosas”.
Así está ocurriendo con la OTAN y la posición todavía dubitativa de Joe Biden, Presidente de Estados Unidos; están dejando que Vladímir Putin siga masacrando a la población civil de Ucrania y que más de 4 millones de refugiados busquen refugio en Polonia, Rumania, Moldavia, Estados Unidos y otros países.

Alemania, Francia, Inglaterra e Italia y otros países de la Unión Europea se niegan a perder el suministro de gas y de petróleo rusos, y sufren las exigencias de Vladímir Putin, para que paguen en rublos y no en euros ni dólares; ahí los está humillando Putin y en otras cosas, como su amenaza de guerra atómica.
Las medidas de restricciones económicas dictadas por el Presidente Joe Biden, de Estados Unidos y sus colegas de la Unión Europea, sí han dañado gravemente a la economía rusa, pero no es suficiente.
Joe Biden anunció la liberación de un millón de barriles de petróleo al día de sus reservas estratégicas, y prepara junto con la Unión Europea otras medidas para la sustitución de abastecimiento de energéticos provenientes de Rusia; pero no es suficiente.
Es evidente que Biden y la OTAN tendrán que mostrarle a Putin, tarde o temprano, la cara militar del asunto; no me refiero a guerra nuclear, que en las condiciones actuales es imposible, porque el primero en padecer la destrucción total sería Putin; sino en formas militares convencionales que de hecho ya han iniciado la OTAN y Biden, pero que tendrán que ampliar y profundizar, para evitar la masacre del pueblo de Ucrania y el avance de Putin hacia otras naciones.
La historia de Hitler ahora se repite con Putin en nuevas formas y nuevos niveles.
Joe Biden, impresionado por lo que vio en Polonia con los refugiados y la información que tiene sobre la demolición de la infraestructura y las ciudades de Ucrania, expresó en forma improvisada pero sincera y convincente: “Dios mío, este hombre (Putin) no puede permanecer en el poder”.
Y hacia allá van las fuerzas económicas y ahora militares de la OTAN, encabezadas por Estados Unidos.
