Simple y Claro
El 15 de septiembre de 2021, Layda Sansores tomaba protesta como gobernadora de Campeche, entidad que de 2015 a 2019 gobernó Alejandro Moreno, Alito, hoy máximo enemigo de la gobernadora.
Desde entonces, Layda Sansores inició su propaganda televisiva mediante el programa llamado “Martes del Jaguar”, un espectáculo con mala producción y peores conductores.
Sin embargo, no fue sino hasta después de que el Partido Revolucionario Institucional votará de manera unánime en contra de la iniciativa de reforma eléctrica del Presidente, Andrés Manuel López Obrador, el 17 de abril, que el espectáculo del “Martes de Jaguar” adquirió interés nacional.
Y no es que uno sea mal pensado, pero en una de esas casualidades que brinda la vida política de nuestro México, a unas semanas de que Alito no apoyara la reforma de Morena en el Congreso, “casualmente” el 21 de mayo, Layda Sansores comenzó a filtrar en su programa televisivo diversos audios en los que presumiblemente se escucha al dirigente nacional del PRI, ordenar la operación de recursos de procedencia ilícita, intimidar a periodistas, lanzar amenazas, ofensas, admitir diversos delitos electorales, entre muchas más conductas ilegales.
Los audios datan, presumiblemente de la época en la que Alito Moreno gobernada Campeche y de los días previos a que tomara protesta como diputado federal.
Lo importante del caso no solo radica en exhibir una radiografía clara de quien es Alejandro Moreno, sino que también es muestra de la excelente defensora particular que resultó ser Layda Sansores.
Conocedora del principio constitucional que establece que las comunicaciones privadas son inviolables y que únicamente un Juez puede autorizar su intervención, Layda Sansores decide publicar esas comunicaciones obtenidas de manera ilegal, lo que impide que sean usadas en contra de Alito Moreno. Buena jugada de la abogada.
Pero la estrategia de defensa de Layda Sansores a favor de Alejandro Moreno va más allá de los uno cree. Evidentemente la “abogada de Alito”, conoce muy bien el criterio de la Suprema Corte de Justicia relativo al denominado “efecto corruptor”, mismo que a raíz del caso de la francesa Florence Cassez, estableció que la información difundida de manera extra judicial por cualquier persona o ente que no sea parte de un proceso penal, puede incidir en que la percepción que la sociedad e incluso de las partes que intervienen en un proceso o investigación penal, se vea afectada de manera negativa en conta de acusado, y se vulnere el principio de presunción de inocencia.
Es decir, todo aquello que se difunde en medios de comunicación tradicionales o digitales, que busque señalar como culpable de un delito a una persona, incluso antes de que se inicie un proceso penal en su contra, vulnera la presunción de inocencia por el impacto que puede crear de manera generalizada.
Por ello, Layda Sansores decide imputar en su programa televisivo y en todas sus redes sociales, diversos delitos al dirigente nacional del PRI, abriendo así la puerta a que el acusado argumente una violación flagrante al principio universal de presunción de inocencia.
Y así, semana a semana, Layda Sansores ayuda a garantizar que el dirigente del PRI quede impune ante las conductas delictivas que posiblemente haya cometido.
Bien ahí por la defensa de Alito.

