De la psicología de un expresidente
El anterior presidente amaba sin duda en demasía a su pueblo. De ello son prueba sus reiterativas y obsesivas aseveraciones cada mañana durante sus charlas matinales, en las cuales a diario machacaba y endulzaba en sus alharacas al pueblo el oído (o sea, endulzaba a sí mismo sus oídos): El Pueblo es mucha pieza; el pueblo es bueno y sabio; el pueblo pone y el pueblo quita; por el bien de todos, primero los pobres… Pero ¿a quién se refería en verdad? ¿quién era en el fondo el pueblo al que le hablaba, y quién es antes como ahora el pueblo? ¿Qué significaba en realidad todo ello?
Traducción de todo lo anterior desde la psicología profunda: “Yo mismo soy el pueblo”; “Yo mismo me amo en demasía” “Yo mismo soy mucha pieza”, “Yo mismo soy bueno y sabio”, “Soy yo quien pone y quita”, “Por el bien de todos primero yo mismo”. El pueblo soy yo y seguiré siendo yo, antes como ahora, al menos durante dos sexenios más… De ahí el nombre “la mañanera del pueblo”, y de ahí el nombre homónimo de quien ahora dirige de facto el partido que él mismo fundó.
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