En un seminario recientemente realizado por la Red Internacional de Periodistas (IJNet por sus siglas en inglés) se trató de responder la siguiente pregunta: “¿qué podemos hacer desde el periodismo para evitar el creciente deterioro de las democracias?”
El contexto internacional arroja datos para encender las alarmas en este particular, pues varios de los asistentes denunciaron las presiones a las que son sometidos los periodistas en países como El Salvador, Nicaragua, Cuba y Venezuela.
Como ejemplo, tenemos el testimonio de Gabriel Labrador del medio digital El Faro (El Salvador), de quien el reporte de IJNet resume: “La represión y persecución política se manifiesta de diversas maneras. Labrador contó que en su país se agrava la violencia digital, las amenazas legales, el seguimiento cibernético y todo tipo de persecución que buscan ‘retirarle el crédito a la prensa’. Esa realidad entorpece el camino del periodismo como servicio público y transparente porque se ve confrontado a un discurso de desprestigio con el cual tiene que batallar”.
Los ejemplos de represión y ataques en contra de la prensa fueron la constante en el foro citado, en algo que no se limita a las naciones mencionadas, pues también en México hemos sido testigos de acciones similares como amedrentamientos desde el poder, en particular contra los críticos, y la búsqueda de que sean suplantados por propagandistas que se hacen pasar por periodistas o periodistas que ahora se dedican a la propaganda.
En respuesta a la interrogante con la que abrimos esta colaboración, Octavio Enríquez del medio digital nicaragüense Connectas señaló: “el mejor antídoto contra el autoritarismo es un buen periodismo”, buscando no sólo informar sino formar ciudadanía.
Para María Fernanda Rodríguez del newsletter venezolano Soy Arepita, el periodismo «debe tejer conexiones entre hechos que a simple vista parecen aislados, pero que están interrelacionados, mientras los líderes políticos intentan enmarcarlos dentro de agendas ideológicas».
En nuestro país, en donde los medios siguen atrapados en una crisis por depender en gran medida de la publicidad oficial y lectores que no financian periódicos, portales o revistas, el reto es inmenso, pues para el público es difícil distinguir información de propaganda, algo en lo que están inmersos tanto los partidarios de la izquierda como de la derecha, y a los periodistas les cuesta fijar en la opinión pública sus contenidos que busquen no sólo informar, sino dar a conocer contextos y elementos que ayuden a la formación democrática de la ciudadanía en un momento de alta competencia con medios e informadores –propagandistas– que producen más material que ellos para seguir ganando dinero.
Pero al menos, como señaló el periodista cubano José Nieves del portal cubano El Toque, “la condición es seguir publicando. Esa es la evidencia de la resistencia”, una lección que debemos tener en cuenta en nuestra nación.
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