El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, celebró este lunes la aprobación en el Consejo de Seguridad de la ONU de la resolución que respalda su plan de veinte puntos para Gaza, asegurando que el aval internacional conducirá a “una mayor paz en todo el mundo”. El texto, impulsado por Washington, contempla la creación de una Fuerza de Seguridad Internacional (ISF) que operará en el enclave palestino hasta diciembre de 2027.
En un mensaje publicado en Truth Social, Trump afirmó que el Consejo “reconoció y respaldó la Junta de la Paz”, un órgano que él mismo presidirá y que —según dijo— contará con “los líderes más poderosos y respetados del mundo”. Agradeció, además, el apoyo de países árabes que acompañaron el esfuerzo diplomático, entre ellos Catar, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Indonesia, Turquía y Jordania.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, calificó el voto como “un hito histórico” y aseguró que la resolución abre el camino hacia “una Gaza pacífica y próspera gobernada por el pueblo palestino y no por Hamás”.
Una fuerza internacional con amplias facultades
La resolución, adoptada con 13 votos a favor y las abstenciones de China y Rusia, establece la creación de la ISF, que se constituirá como una fuerza de aplicación de la ley, no de mantenimiento de la paz. Sus responsabilidades incluyen asegurar las fronteras de Gaza con Israel y Egipto, proteger a la población civil, garantizar los corredores humanitarios y capacitar a una nueva fuerza policial palestina.
Además, la ISF tendrá un rol central en el proceso de desmilitarización de la Franja, lo que incluye la destrucción y prevención de la reconstrucción de infraestructura militar, así como el desarme permanente de grupos armados no estatales. Las tropas procederán de países aliados y operarán en coordinación con la Junta de la Paz, que será la instancia política y estratégica del proyecto.
Antes de la votación, el embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, sostuvo que la resolución negará a Hamás la posibilidad de reconstituirse y garantizará que “el pueblo de Gaza pueda alimentarse”. También adelantó que se formará un “comité tecnócrata de palestinos” encargado de la administración civil del enclave mientras la Autoridad Palestina implementa un programa de reformas.
Hamás rechaza la resolución: “Favorece la ocupación”
Pocas horas después de la aprobación, Hamás expresó un rechazo frontal al plan. En un comunicado difundido en Telegram, el grupo denunció que la resolución “no responde a los derechos ni demandas de los palestinos, favorece la ocupación israelí y busca imponer un mecanismo de tutela internacional sobre Gaza”.
Según la organización, dar a la ISF tareas de seguridad dentro de Gaza convierte a la fuerza en “parte del conflicto” y compromete su neutralidad. Hamás argumentó que cualquier despliegue internacional debería limitarse estrictamente a las fronteras y estar bajo supervisión completa de la ONU, con funciones de monitoreo del alto el fuego, pero sin intervenir en asuntos internos del enclave.
Rusia y China denuncian opacidad y debilidad de la resolución
Las abstenciones de Rusia y China reflejaron profundas reservas sobre el contenido e implementación del plan. El embajador ruso, Vasili Nebenzia —quien había presentado un borrador alternativo días antes— criticó la “falta de claridad” del documento y la rapidez de las consultas previas a la votación.
Nebenzia señaló que el Consejo de Seguridad está “bendiciendo” una iniciativa estadounidense que otorga “control completo de la Franja de Gaza a la Junta de la Paz y a la ISF”, estructuras de las cuales “no se conoce prácticamente nada”. También lamentó que la resolución no incluya plazos para transferir el control de Gaza a la Autoridad Palestina y sugirió que el funcionamiento de la ISF podría evocar “prácticas coloniales”.
El diplomático ruso afirmó además que “ningún país potencialmente contribuyente” a la ISF aceptó el mandato de desmilitarización de Gaza “usando todos los medios disponibles”, uno de los puntos centrales del plan estadounidense.
Por su parte, el embajador chino, Fu Cong, consideró que el documento es “vago y poco claro en elementos críticos” y cuestionó que se autorice la creación de la Junta de la Paz y la ISF sin detallar su composición, estructura o mecanismos de supervisión. Fu advirtió que el papel palestino en la gobernanza posguerra queda “apenas visible”, mientras que la Junta podría asumir “toda la responsabilidad” sin controles más allá de informes anuales.
Un plan estratégico en medio de tensiones regionales
La aprobación de la resolución y la respuesta internacional subrayan la creciente fricción entre grandes potencias sobre el futuro de Gaza. Mientras Estados Unidos promueve un esquema de administración provisional y desmilitarización a través de una fuerza multinacional dirigida bajo su liderazgo, Hamás rechaza abiertamente el proyecto, y actores como Rusia y China alertan sobre riesgos de desequilibrios políticos y vacíos legales.
La implementación de la ISF, sus alianzas militares y su interacción con la sociedad palestina marcarán los próximos meses, en un contexto donde la búsqueda de estabilidad en Gaza continúa siendo uno de los desafíos más complejos de la política internacional contemporánea.
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