El acuerdo al que llegó nuestro país con los Estados Unidos con relación al tratado de aguas, vigente desde hace 81 años, se ve difícil de cumplir debido al estrés hídrico que tiene nuestro país. Sin embargo, el gobierno de México logró ganar tiempo al comprometerse a entregar de manera inmediata solo una cuarta parte del adeudo que tenemos con nuestros vecinos del norte.
Como sabemos el tratado para la distribución equitativa del agua que traen los ríos Bravo, Colorado y Conchos, data del año 1944 y surgió con base a que dichos ríos tocan a los dos países en diferentes tramos de la frontera y varias regiones agrícolas e industriales de los dos países se nutren del vital líquido. La aplicación del tratado es responsabilidad de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) y su función es promover soluciones conjuntas ante los problemas que plantean el medio ambiente y los caudales naturales de las aguas de estos tres ríos.
Entre los acuerdos del tratado destacan la obligación del gobierno de los EU de entregar a México 1,850 millones de metros cúbicos anuales desde el río Colorado, y México está obligado a entregar 2,185 millones de metros cúbicos desde el río Bravo a los EU. Estas entregas deberán hacerse en ciclos de cinco años. Vale la pena hacer notar que el río Colorado abastece a más de 44 millones de personas, entre los estados de Colorado, Arizona y California, 2 estados de México, Sonora y Baja California, además de 2.2 millones de hectáreas agrícolas.
El río Bravo tiene especial importancia ya que abastece de agua a 15 millones de personas en EU, distribuidas en los estados de Colorado, Nuevo México y Texas, además de 4 estados en México, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, y Tamaulipas, y riego de1.2 millones de hectáreas agrícolas.
El factor clima ha jugado en contra del cumplimiento del tratado por períodos de extrema sequía, agudizados el pasado año 2024 y los agricultores de Chihuahua han realizado protestas por las entregas de agua al país vecino, alegando que se pone en riesgo la economía y la vida de millones de habitantes de la zona norte del país. Realmente es un problema grave, no tiene salidas fáciles de ahí que se haya incumplido la entrega por parte de México del preciado líquido a los EU.
Como es su costumbre Trump ha advertido a México que de no cumplir su parte aplicará su medicina favorita, un arancel del 5% a importaciones de productos que México envíe a los EU. Para evitar estos nuevos aranceles ya hubo un acuerdo el pasado 12 de diciembre, mediante el cual México se compromete a liberar 249,163 millones de metros cúbicos de agua con entregas programadas desde mediados de diciembre con la intención de concluir el plan antes del 31 de enero del año próximo.
El cumplimiento de este plan plantea grandes problemas para México. Expertos en el tema afirman que no existen condiciones para que México pueda cumplir este acuerdo ya que las presas La Amistad y Falcón que están sobre la cuenca del Río Bravo y que son las que deben almacenar agua para el cumplimiento del tratado están con una capacidad mínima por debajo del 20% la primera y 10% la segunda. Se tendrían que considerar las presas El Cuchillo y la Marte R. Gómez de la cuenca del Río San Juan que están al 80% de su capacidad, pero esta presa no está incluida en el tratado y México no cuenta con la infraestructura para canalizarla, además que de poderlo hacer afectaría al consumo de agua para Monterrey y a varios distritos de riego en Tamaulipas.
En este contexto, en el Consejo Consultivo del Agua se prendieron las alarmas ante el compromiso hecho por el gobierno de la presidenta Sheinbaum, porque se prevé que el año 2026 será de una aguda sequía y los sistemas de riego de México carecen de tecnología de punta que permitan ahorros en el consumo de agua, se requiere la tecnificación del campo con sistemas eficientes de recuperación para evitar las pérdidas de grandes cantidades de agua.
El gobierno tendrá que hacer un gran esfuerzo para coordinarse con los sectores que resultarán afectados pues el medio agrario y campesino ya también salió a decir que no están de acuerdo en que se entreguen esas cantidades de agua a EU, cuando de este lado de la frontera se carece de los apoyos necesarios para eficientar los sistemas de riego en favor del sector agrario. Se vienen nuevos problemas para México y la clave estará en conjuntar esfuerzos con los estados involucrados y los trabajadores del campo.
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