Gobierno fracasó ante una “tormenta perfecta” de violencia: Juan Manuel Aguilar
Especialista asegura que cada seis años la estructura de las instituciones de seguridad pública federal cambia, un fenómeno que repetirá López Obrador si no logra incorporar la Guardia Nacional a la Sedena.
Por Armando Hernández*
Desde hace cinco años, los homicidios en México superan los 30 mil año con año, siendo (estadísticamente) la administración de Andrés Manuel López Obrador (2019-2021) la más violenta de la historia, con 109 mil 59 asesinatos.
Ante este contexto el investigador Juan Manuel Aguilar Antonio, especialista en seguridad nacional e investigador del Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia (CASEDE), reconoce que justo en los primeros tres años del gobierno de AMLO, “casi no se habló del crimen organizado, casi no se generaron debates sobre ese tema, que era un tema central en el gobierno Felipe Calderón, que también toma mucha presencia en el gobierno. Enrique Peña Nieto”.
Es decir, al no tener una estrategia de estructura, de contención de los grupos criminales, “los cárteles de la droga en
México se siguieron fortaleciendo por la ausencia de una política de seguridad de combate y freno hacia estos grupos. Más que una estrategia, el gobierno se volvió reactivo”, asegura el especialista.
Del otro lado, “Estamos viendo que (los cárteles) ahora reaccionan de forma violenta y realizan actos intimidatorios”, refiriéndose a los acontecimientos de las últimas semanas.
Calderón y AMLO, una brecha que benefició al narco
Ante el cuestionamiento sobre el resultado de dos estrategias distintas, pero con un resultado adverso, Juan Manuel Aguilar Antonio no define que la “guerra contra el narco” y la retórica de “abrazos y no balazos” sean una especie de agua y aceite, sino se convirtió en un periodo de maduración especialmente favorable para el crimen organizado.
“Entre estos dos gobiernos hay una distancia que va del 2006 al 2022, pues estaríamos hablando de una distancia de 16 años entre ellos y en vez de pacificar el país, tenemos niveles de violencia más altos”
“Es importante destacar que precisamente con el inicio de la guerra contra el narcotráfico de Felipe Calderón se da el fortalecimiento y la parte del perfeccionamiento de las organizaciones criminales. De ser organizaciones dedicadas al trasiego de drogas con algún determinado poder de fuego. Se vuelven organismos criminales que necesitan de brazos armados con prácticas muy brutales. Posteriormente empezarán a diversificarse, con trata de personas, huachicoleo, cobro de piso; en ese sentido se empieza a partir del 2002 y se perfecciona en el gobierno de Enrique Peña Nieto”.
“Entonces, cuando llega la parte del gobierno de López Obrador ya tienes una tormenta perfecta de organizaciones criminales con un nivel sofisticado de diversificación de actividades delictivas, con un alto poder de fuego vinculado a brazos armados que en enfrentamientos directos pueden confrontar en el caso concreto al Ejército, organizaciones de tráfico de drogas más importantes a nivel internacional”, desarrolla el especialista.
Terror y terrorismo no es lo mismo
Mucho se habló de los actos de violencia que se vivieron recientemente en Jalisco, Michoacán, Chihuahua y Baja California, incluso, al grado de calificarlo como terrorismo, sin embargo, para Juan Manuel Aguilar Antonio, el concepto no sólo es erróneo, sino atenta contra las instituciones como la Sedena y Marina.
Tomando en cuenta el concepto de la ONU, el terrorismo es una amenaza transnacional que ningún Gobierno ni organización pueden derrotar por sí solos. Para hacerle frente, se precisa una respuesta multilateral y concertada a nivel mundial, regional y nacional.
“Es decir, los actos violentos son definidos como grupos terroristas porque tienen un interés ideológico, una raíz fundamentalista religiosa o étnica, con el fin de buscar la destrucción del Estado Nación. Entonces, en ese sentido, esa variable es endeble, pero en México no es el caso, a pesar de que los métodos de terror son muy particulares”, explica.
En otras palabras, el especialista explica que la violencia en México puede asociarse siempre a los temas del crimen organizado, donde los grupos del narcotráfico solamente buscan maximizar sus ganancias.
“Entonces, las intervenciones del Ejército le rompen la cadena de valor, rompen el modo esquema de operación que ellos, por así decirlo, existe un conflicto donde el Gobierno toma acciones de contención cuando existen episodios, como recientemente sucedió”, explica.
“Esta agresión (de los últimos días) está focalizada; por ejemplo, el caso de Grupo Femsa destaca muchísimo, con el ataque a tiendas Oxxo. El caso concreto de la zona norte del país, también focalizada a las corporaciones estatales y municipales, además de las cámaras empresariales”
“Es como la parte de una Ley del Talión, si ustedes hacen acciones en contra de nosotros (el narco) vamos a responder de la misma forma para poder interrumpir (su operación) y minar la forma en que ustedes realizan sus actividades políticas o económicas empresariales”, sentencia.
Sobre el impacto de declarar terrorismo los actos del crimen organizado en México, el investigador alerta sobre una puerta para la intervención de Estados Unidos, bajo el argumento de garantizar su seguridad nacional.
“También puede haber muchas controversias vinculadas a las relaciones transnacionales, por ejemplo, puede haber un involucramiento incluso de hasta organismos como la Unión Europea y las Naciones Unidas, pues las organizaciones denominadas terroristas afectan la seguridad regional e incluso las internacionales”.
“En el peor de los casos, puede llevar a una controversia de que México sea catalogado como un país que protegen a los grupos terroristas; sería meterlo dentro de un saco que realmente no le corresponde”, subraya.
Si bien por un lado existe una “inacción” del estado en el desmantelamiento de estos grupos criminales, con un gran poder operación y de afectación a la sociedad civil, “no estaríamos hablando de que el gobierno tenga una estrategia concreta de colusión para que pueda beneficiarse en algún sentido de las operaciones de estas organizaciones criminales”.
Al contrario, de acuerdo al especialista, “Vemos instituciones muy bien constituidas y sólidas porque cumplen con el papel fundamental de la proximidad social y la protección de la ciudadanía”, como el Ejército y la Marina, con protocolos de acción y contención de la criminalidad.
“Pero en ciertos ámbitos se ven superadas por los grupos del crimen organizado o por dinámicas delictivas más complejas, como la transición de los delitos del fuero común a los del fuero federal. Hay ciertos territorios en los que hay una penetración muy fuerte de los grupos criminales, debilidad institucional de los gobiernos locales y, en ese sentido, la criminalidad encuentra el camino para poder realizar sus distintas actividades sirviéndose de la ausencia del Estado de Derecho. Estos territorios son los puntos más cercanos en los que se puede ver esta falla en las instituciones policiales y se opta por la vía de los militares”, insiste.
El “pecado” de la 4T
En un análisis centrado en la administración de Andrés Manuel, Juan Manuel Aguilar asegura que la principal falencia que tiene el actual gobierno fue que prometió una estrategia de seguridad, pero realmente nunca lo materializó. ¿Por qué? Porque iba a optar por la parte de alternativas ciudadanas, ese fue su discurso.
“Iba a optar por la parte de la del desmantelamiento de una institución que según estaba permeada por la corrupción (Policía Federal) para la edificación de otra, como la Guardia Nacional, pero con pocos resultados”.
“Cuando vemos lo que está realizando, podemos ver que son acciones muy parecidas a las que estableció Enrique Peña Nieto, sin una estrategia con nuevos elementos innovadores. En algún momento vimos en este gobierno que Santiago Nieto se volvió uno de los protagonistas del ámbito del gabinete presidencial, porque iba a llevar la parte de la inteligencia financiera como un instrumento supuestamente más sofisticado para combatir a los criminales, a los cárteles. Pero posteriormente dejó la institución y ya no vemos nada de la UIF”, explicó.
Además, dijo que el error concreto es optar por la alternativa de “recurrir nuevamente a las corazonadas”, más que estrategias más inteligentes.
“Hace unos meses vimos que se rompió el récord de cifras de homicidios de Felipe Calderón y con la tendencia que llevamos, pues todo parece indicar que vamos a romper el de Enrique Peña Nieto… El sexenio se va a convertir en el más violento de la historia reciente del país”, sentenció.
Para Aguilar Antonio, un problema medular es que cada seis años la estructura de las instituciones de seguridad pública federal cambia, un fenómeno que se viene dando desde el sexenio de Vicente Fox y que podría volver a ocurrir al término del mandato de Andrés Manuel López Obrador.
“Si la incorporación de la Guardia Nacional a la Sedena no queda fijada en una reforma constitucional, la estructura puede cambiar en el siguiente sexenio. Cuando se acabe este gobierno la Guardia Nacional va a estar en un limbo, por eso se debe de reformar la Ley de la Guardia Nacional y la ley del Ejército y la Fuerza Aérea para insertarla como tercer brazo de la Sedena”, refiere.
“Nuevamente, la labor de seguridad va a quedar mal ejecutada. Y en ese sentido, este incremento de la violencia, que había estado muy poco visible en el ámbito nacional, ya sea por razón de la pandemia, ya sea por inacción del gobierno, pues puede ser la moneda diaria en los últimos años del este gobierno, los últimos meses de la actual administración del gobierno federal”, pronostica.
“Puede ser que en el marco del proceso de sucesión presidencial los ánimos se calmen, porque ahí la los operadores y actores políticos dejan un poco de lado las controversias. Las políticas tendrán una desaceleración por la parte de que ya se está dando el cierre y en ese sentido, tal vez haya una contención. Pero al paso que vamos, insisto, se va a cerrar como el gobierno más violento de la historia reciente”, concluye.
*Twitter: @soyharmando

