Al utilizar este sitio, acepta la Política de privacidad y los Términos y condiciones.
Aceptar
  • SECCIONES
    • Nacional
    • CAPITAL360
    • El Valle
    • Geointeligencia
    • Empelotados
    • Opinión
    • Economía
    • Jorobando
    • AI-goritmo
    • Seguridad y Defensa
    • Agenda del Interior
    • Política
    • C-Level
    • Bespoke Life
    • Ruptura
    • Cuina D’Autor
    • Servicio a la comunidad
  • OPINIÓN
  • CONTACTO
  • EDICIÓN IMPRESA
  • SUPLEMENTO ESPECIAL
  • SERVICIO A LA COMUNIDAD
Leyendo:
  • SUSCRÍBETE
EN VIVO
Facebook-f Youtube Instagram Linkedin Tiktok Telegram Whatsapp

d

Director General: Dr. Carlos Ramirez
El Independiente
Buscar
  • INICIO
  • SECCIONES      
    • Nacional
    • CDMX
    • EDOMEX
    • Geointeligencia
    • Empelotados
    • Opinión
    • Economía
    • Jorobando
    • AI-goritmo
    • Palacio Nacional
    • Seguridad y Defensa
    • Estados
    • Política
    • C-Level
    • Bespoke Life
    • Suplemento Especial
    • Ruptura
    • Cuina D’Autor
    • Handicap
  • OPINIÓN
  • CONTACTO
  • EDICIÓN IMPRESA
  • TEVENDO
  • SERVICIO A LA COMUNIDAD
  • DIRECTORIO
¿Ya estás suscrito? Iniciar sesión
Director General: Carlos Ramirez
2022 © Todos los derechos reservados El Independiente
Suplementos Especiales

Redacción
Por Redacción Publicado agosto 29, 2025 26 Min de lectura
Comparte

Sheinbaum ante su primer informe de gobierno

A la presidenta Sheinbaum se la puede abordar desde varios tópicos. Primero, el político.

 Por Marcos Marín Amezcua

Contents
Sheinbaum ante su primer informe de gobiernoA la presidenta Sheinbaum se la puede abordar desde varios tópicos. Primero, el político.CSP. Primer año entre encuestas, facciones y la geopolítica
La presidenta Claudia Sheinbaum, un año de gobierno. (Foto: Cuartoscuro)

Dijo el senador Monreal en 2018 que llegaban para quedarse 3 sexenios. Ya llevan 2 y por voto popular. Con los mayores números de votantes y jugando las reglas electorales aprobadas por PRI y PAN, no por Morena, en 2014. Hay democracia. Lo que no hay es que gobiernen PRI o PAN desde la presidencia. Son dos cosas distintas, como puede verse y lo sabemos todos. Por eso y de entrada, no hay que confundir conceptos.  

Sheinbaum trae proyecto, con visos no bien ribeteados, también dígase. Su primer año de gestión reviste particularidades destacables. Tiene su propio estilo, ha demostrado que es persona informada y que sabe lo que se mueve alrededor, dentro y fuera de México. Va así, con pies de plomo y eso es acertado. Las pesca al vuelo, las sabe y eso habla de un equipo que la mantiene perfectamente informada. Se deja informar. No hace como que no se informa, no evade el punto planteado.

Alguien dijo que era continuidad, que no continuismo. Hay mucho de verdad. Mantiene la Mañanera, ahora “del pueblo” y acotada; reside en Palacio Nacional –sí opositores, no hay otro inmueble donde meter al presidente. Los Pinos está ya desmantelado. Sépanlo por si un día regresan a la presidencia…– y ha podido sortear su presencia en los foros del exterior, marcando una diferencia, acudiendo allí donde los intereses de México también existen y se juegan. Eso es un avance importante.

Ya luego ha mantenido, al menos eso se sostiene, la distancia con Morena en el sentido de dejarla caminar como partido, no intervenir en sus procesos, lo cual, independientemente de ser cierto o no, supone un equilibrio de malabarista. La sana distancia frente a la conveniente cercanía, son un juego de difícil ejecución, siempre. Tiene lastres heredados como López Beltrán. Como Adán Augusto López, operadores políticos, uno fatal, del otro, lo hemos dicho, con mucha mano izquierda, pero que se ha embrollado con su subalterno. Son lastres.

Sheinbaum no parece tener el control del partido –las causas habrá que estudiarlas, de ser cierto– y que recuerde que hay muchos iluminados que se sienten con derecho a sucederla y hasta ya lo han intentado en el pasado proceso electoral. Si no tuviera el control del partido, así esté lejos 2030, puede llevarse sustos. Si lo tiene, convendría hacer una demostración de fuerza. Y López Beltrán sigue sin ser opción en 2030. México nada le debe. Allá los morenistas si se sienten atraídos por.

Si no controla el partido, será difícil mantener el necesario binomio para ganar elecciones. No por controlarlas, sino por articular un partido fuerte basado en su acción de gobierno. Ningún presidente ha ganado elecciones en México desde 1994 si llega como candidato de forma debilitada por la acción de gobierno de su partido o por el propio partido, dividido.

Sheinbaum este primer año ha explotado el discurso del apoyo popular respaldado en las urnas –lo obtuvo en las presidenciales y como nadie más– y está bien. Luego, las encuestas empiezan ya a bajar ese 80 % inicial de aprobación, que ya vamos en el 76 % dicen y una de El Heraldo la sitúa en 74 %. Está bien, el poder desgasta y quien diga que no, miente. Es natural, existe lo que se llama el desgaste político. Ni López Obrador pudo evitarlo. Nadie, en realidad.

Su estilo, agrada. Hay carácter. Ha puesto en su sitio a Zedillo y no ha tenido reparos contra Fox y Calderón. Trío de desvergonzados. La postura de Sheinbaum acierta por 4 razones. Una. Debieran callarse, su tiempo político ya fue. Dos. Como expresidentes no le van a contar un cuento sobre el cargo a la presidenta. Tres. Dejaron mucho qué desear y 4: justo por sus corruptelas, los expresidentes no están para dar lecciones a nadie. Podríamos anotar un quinto factor: Sheinbaum proviene de la izquierda que nunca fue PRI, esa que desmiente a los priistas timoratos de siempre, abiertos o encubiertos, que balbucean con menos inteligencia que tino, que Morena es el PRI. Se olvidan a conveniencia, que no así, que se integra por muchas corrientes ideológicas y una de ellas no expriista la representa Sheinbaum. No pueden achacarle su inexistente origen priista. Eso les quita la bandera que les servía con López. Solo les resta como opositores relucir su misoginia, pero por ser los menos, se evidencian.

La residencia oficial de Los Pinos, ahora un museo para visitar. (Fotos: Especiales)

Este primer año, con la oposición no hubo grandes novedades ni acercamiento. Fue mutuo. No hay entendimiento con los opositores, no hay punto de encuentro. La crispación se mantiene porque aquellos no están capacitados para proponer nada sensato ni dispuestos a avalar nada. Siguen en su plan de golpeadores y pendencieros a lo tonto llevándose entre los pies las preferencias electorales para sí, lo que no calculan o no les está importando, ya metidos en su absoluta ceguera; y pierden y pierden votos en consecuencia, mientras necean en aplaudir ciegamente a Romero y a Alito. Allá ellos.

Siguen los opositores con esa errática estrategia y así les va de mal. Si bien, es verdad que con Alito y Romero al frente nada bueno hay qué esperar y MC en plan cacicazgo, menos. Que la oposición esté desdibujada es responsabilidad solo de la oposición. Con Téllez o la Rabadán, no se ayudan los opositores y con las dirigencias de PRI , PAN y MC, menos. La sequía de inteligencia aflora y su incapacidad discursiva rechina. Sencillamente, ni tienen propuesta ni son opción.

Lo cierto es que con Sheinbaum no hay diálogo abierto. No les interesa y ya se ve qué a ella, tampoco. No es sano, pero es lo que hay. La presidenta, por lo pronto, tampoco hace esfuerzo por acercarlos. Hay algo importante: el discurso recalcitrante opositor de oponerse a todo, de afirmar que somos una dictadura sin serlo –colocándolos como verdaderos mentirosos– no deja margen y ni enmienda ni nada, pese al desastre que su proceder como opositores se ha reflejado en las urnas, una y otra vez.

 ¿Rosa Icela Rodríguez simplemente mantiene a raya a los opositores? No es fácil saberlo. Aquellos spotean tontería tras tontería un día sí y otro también, en vez de estar construyendo proyecto sensato, diferenciado para bien y candidato para 2030, así que seguimos en las mismas que el sexenio pasado con una oposición enmarañada. Normal.

Y quede claro que Sheinbaum no pretende ser abanderada de todas las causas ciudadanas. Los movimientos ciudadanos de toda índole pueden seguir conformándose, que no necesitan avales presidenciales, sino sociales y de seguir mostrando las mismas caras ajadas de siempre, seguirán en el hoyo sus destacados “abajofirmantes” de toda la vida. Embusteros. No hay retroceso de la sociedad civil como ladran algunos, solo hay los mismos de siempre pretendiendo secuestrarla. Veamos que no es lo mismo.  

En sus equilibrios, Sheinbaum ha ido por el empresariado, convocando a los más y no ha tenido pelos en la lengua para llamar a las cosas por su nombre. Su margen de acción no es tanto por ellos, sino sabiendo que desde el poder la tiene más fácil. Todo empresario inteligente sabe que no enfrentarse al poder deja más que hacerlo. Destaquemos que le ha callado la boca al señor X. Los González andan muy callados, ya era hora. Salinas Pliego es un pendiente. La nueva Corte quizá de cuenta se él.

Ricardo Monreal y Adán Augusto López, lastres para el gobierno de Sheinbaum. (Foto: Cuartoscuro)

Bajo Sheinbaum se ha pervertido sobradamente a los medidos de comunicación públicos para apuntarles como difusores del discurso de la 4T. En exceso. El Canal 11 regresó a los programas de una sola línea. Sí, ya lo hemos expresado: Primer Plano se volvió descaradamente la vocería de Claudio X. González y el programa de Shabot y el priista Schettino dejaron de lado el análisis regalón a ser francos propagandistas anti4T. Dejaron de explicar fenómenos económicos y del gobierno de México. Fue positivo cancelarlos. A cambio, han pululado los programas propagandistas de una sola línea editorial. Una cosa es tener el espacio para informar lo que se considera oportuno y la necesaria versión oficial y otra, cancelar otras opiniones diferentes y está pasando en los medios públicos. Y eso no es conveniente para el espíritu democrático y sí es retroceder a los tiempos del putrefacto Priato. Y tiene que ver con Sheinbaum, porque articula una política comunicacional primando esa estrategia en tales medios.

Y el plato fuerte es Trump. A una conocida cercanísima a la 4T pregunté el año pasado si estaba la 4T incluyendo el factor EU entre sus cálculos. Lo pregunté porque sin tal cálculo, la 4T y lo que sea, se va al garete. Washington no es cosa menor. Son nuestros padrinos y Sheinbaum y su equipo sí lo sabían. A veces, parece que no. Lo han capoteado a medias. No hay respuestas más contundentes a los aranceles por el amago de represalias, pero pretender paliar con nuestro dinero los faltantes y desequilibrios causados por Trump, en insensato y suena insostenible. No es medida de largo aliento. Sheinbaum, sí, ha capoteado al yanqui, pero al mismo tiempo ha ido más a la defensiva que a la ofensiva y quede claro, su margen de actuación es mínima. Así, las idioteces dichas por el priista Alito salen sobrando al decir que con el PRI gobernando no habría aranceles. ¡Claro! Tendríamos al improvisado Videgaray apostando no por la cabeza fría sino al yerno de Trump para en ello basar su errática política exterior como lo hizo.

Es el hueso más duro de roer y le está tocando enfrentar al más imperialista presidente yanqui que se tenga memoria con su equipo delincuencial de facinerosos que lo secundan, y somos juguete vulnerable a los caprichos yanquis. No lo tenemos fácil, desde luego. Los mexicanos que quieren ver una revolcada a Sheinbaum como la propinada a Zelenski dan “peña” ajena.  Van cegaditos de odio y desvergüenza.

Cierra Sheinbaum un primer año que pronto será uno menos de su sexenio y aún falta por ver acciones de gran calado, sin contar los anuncios en infraestructura que han sido prometedores para reimpulsar trenes y reactivar rutas que no primen solo carretera y vehículos automotores.

Algo ha de destacarse: la sociedad en general ha sido prudente en el mensaje al referirse a ella. Las descalificaciones a la mujer son las menos, se centran en la persona política, la funcionaria y han sido en el marco del ejercicio público y eso es loable. No ha sido el tono de ser mujer lo que lo prima ni a favor ni en contra, fuera de ser la primera en ocupar el cargo, y México ha descubierto así, algo muy importante: tener una presidente no es cosa de estar o no preparados para tenerla, sino que es cosa de construir candidaturas y articular los apoyos traducidos en votos. Que una mujer gobierne no ha sido para nosotros irnos a una guerra civil por esa causa, infiriéndose que sucedería ante las ideas de los acomplejados argüyendo “es que no estamos preperados”. Ojalá lo hayan entendido claro y fuerte. Aparten de una vez por todas, sus telarañas mentales. Sí, sí llegan todas las que están. Es alucinante la insolidaridad por razones políticas y anteponiéndolas, desde un sexo que no apuesta al cien por la unidad, arguyéndolas, tratándose de una mujer presidenta. Debiera distinguir sus fobias políticas del hito de contar con una. Lamentable el discursillo opositor tan deshilachado en ese rubro. 

Desencuentros con Alito Moreno, dirigente del PRI y Confrontaciones con Jorge Romero, presidente del PAN. Cuartoscuro.

Sheinbaum Heredó 13,4 millones fuera del estándar de pobreza, heredó a Morena en la continuidad y la oportunidad de consolidar un programa tanto propio, como partidario. Le corresponde, es la presidenta ¿no?, aunque eso fastidie a sus opositores. El primer año ha sido capotear más a Trump y actuar en consonancia con las exigencias de Washington y sus abusos, que con agenda propia. Eso marca retos reales y puntuales en el segundo año de ejercicio. Y en conseguirlos estriba su desafío. 


CSP. Primer año entre encuestas, facciones y la geopolítica

Por Xochitl Patricia Campos Lopez 

Lucha contra la pobreza, pero aún insuficiente. (Foto: Cuartoscuro)

El primer año de la presidencia de Claudia Sheinbaum se ha desplegado como un ejercicio de poder ambiguo, marcado por una elevada aprobación en las encuestas que contrasta con la fragilidad del control efectivo sobre la política interna y externa. Esta dinámica, lejos de ser un mero accidente político, es el resultado directo de la pesada herencia lopezobradorista y de un entorno geopolítico implacable. La legitimidad derivada del apoyo popular, si bien incuestionable en las urnas, no ha sido suficiente para consolidar el bonapartismo presidencial que corresponde a Sheinbaum. En su lugar, ha revelado la vulnerabilidad de un gobierno que, aunque popular, se ve acotado por fuerzas faccionalistas y presiones internacionales que subvierten el control desde el centro. 

El espejismo de la popularidad: Cuando la aprobación no es sinónimo de control.

El triunfo de Morena en 2018 y la consolidación de un proyecto político-electoral que capturó el descontento social, sentaron las bases para una victoria presidencial que garantizó la continuidad del proyecto de la Cuarta Transformación. Claudia Sheinbaum heredó y capitalizó esta fuerza, lo que explica la hegemonía que su gobierno ha gozado en las encuestas de aprobación. Este respaldo, que a menudo se presenta como prueba del buen rumbo del país, ha servido como un eficaz escudo político para justificar la continuidad del desmantelamiento de las instituciones consideradas «neoliberales», desde organismos públicos autónomos y descentralizados hasta la propia estructura del Poder Judicial. Puede decirse que se ha desarrollado la segunda parte del proyecto lopezobradorista más que de la Cuarta Transformación y sin ningún dejo de Claudia Sheinbaum. 

Sin embargo, esta popularidad masiva es también una trampa. Se basa en una base de apoyo que en gran medida ha sido cultivada a través de programas sociales y una retórica que simplifica los complejos problemas nacionales. La aprobación se convierte en un distractor, una fachada que oculta las deficiencias en la gestión de políticas públicas y en el control del país. Se presenta como un argumento irrefutable para silenciar a la oposición y desestimar las críticas sobre el estancamiento económico, la persistente violencia y la corrupción. El gobierno, amparado en la fuerza de las encuestas, se ha visto tentado a confundir el apoyo con la efectividad, obviando que la popularidad no resuelve los problemas estructurales ni garantiza la gobernabilidad. En este sentido, la alta aprobación es menos un reflejo de logros tangibles y más una continuación de un fenómeno de lealtad política cultivada en la política social que sigue tratando a los beneficiarios como clientes, un tipo de legitimidad que no se traduce en la capacidad real para imponer el orden.

La geopolítica del narcoestado: Presión externa y soberanía acotada

Gran empatía con López Obrador por los orígenes políticos de Claudia Sheinbaum. (Fotos: Cuartoscuro)

Quizá el mayor desafío del primer año de Sheinbaum se encuentra en la relación con Estados Unidos. A pesar del discurso de soberanía nacionalista que Morena ha enarbolado, la realidad geopolítica ha demostrado ser mucho más compleja. La presión estadounidense, particularmente en el contexto de una administración como la de Donald Trump, ha forzado al gobierno mexicano a una postura de colaboración que se asemeja más a la sumisión. La extradición de líderes del narcotráfico y la cooperación en materia de seguridad, que se ha intensificado desde la intervención de la DEA contra el Cártel de Sinaloa, son síntomas inequívocos de una soberanía acotada.

La aceptación tácita por parte de la administración mexicana de su condición de «narcoestado» —o, al menos, de una sociedad gravemente infiltrada por el crimen organizado— ha sido una moneda de cambio crucial. En lugar de confrontar la injerencia estadounidense, el gobierno de Claudia Sheinbaum parece haber optado por colaborar activamente para evitar un escenario de caos aún mayor, donde la Casa Blanca podría justificar una intervención unilateral. Esta colaboración, lejos de ser una victoria para el control interno, se presenta como una rendición pragmática ante una fuerza superior. La extradición de capos y la alineación con las políticas de seguridad de Washington no solo contribuyen a la agenda política del líder estadounidense, sino que también señalan una debilidad inherente en el Estado mexicano para lidiar con el crimen organizado por sí mismo. El gobierno federal, en un intento de limpiar su imagen y demostrar su compromiso, parece utilizar la extradición como una herramienta para imponer un orden que no puede establecer por otros medios. 

Despliegue del Ejército Mexicano para combatir al crimen organizado en Sinaloa.
(Foto: Cuartoscuro)
Intensa actividad del crimen organizado en Sinaloa. (Foto: Cuartoscuro)

El descontrol interno: Faccionalismo y la sombra de la herencia

La aparente fuerza de la presidenta en las encuestas ha demostrado ser inútil para controlar las facciones dentro de su propio partido. La coalición que llevó a Sheinbaum al poder, aunque unida en torno a la figura de López Obrador, se ha fragmentado tras la sucesión. La falta de una institucionalidad sólida en Morena ha sido un factor clave. A diferencia de partidos tradicionales con estructuras internas bien definidas, Morena ha operado más como un movimiento político en torno a un líder carismático. Con el líder fuera de la presidencia, los grupos que compitieron por la candidatura presidencial —representados por figuras como Adán Augusto López y Ricardo Monreal— continúan persiguiendo sus propios intereses.

Estos grupos no se han cohesionado plenamente en torno a la figura presidencial de Sheinbaum. Por el contrario, en muchos casos actúan con una autonomía que se asemeja al sabotaje, con la esperanza de ganar espacios de poder en el nuevo gobierno o de preparar el terreno para futuras contiendas. Aún más grave es la situación con los gobernadores de Morena, que operan como verdaderos «feudos de poder», gobernando a su antojo, a menudo en contra de la agenda de la Cuarta Transformación. Su lealtad sigue siendo con el caudillo lopezobradorista y no con la figura presidencial que no ha logrado emanciparse de esta herencia. La «sana distancia» que ha guardado Sheinbaum con estos grupos no ha logrado ser una estrategia de empoderamiento, sino de debilidad y falta de control, lo que ha generado un gobierno federal que no puede imponer su autoridad en los estados y se ve forzado a negociar constantemente con poderes fácticos internos.

Conclusión: Un gobierno disminuido y una soberanía compartida

El primer año de la presidencia de Claudia Sheinbaum revela la incompatibilidad de un gobierno que ostenta una enorme legitimidad popular, pero carece de control efectivo. La soledad de las encuestas no le ha servido para disciplinar a las facciones morenistas, ni para contener la autonomía de los gobernadores que operan como pequeños caudillos. En este escenario de desorden interno, el gobierno federal ha encontrado en Estados Unidos un aliado inesperado. La colaboración activa con Washington, aunque a costa de la soberanía nacional, se presenta como una herramienta necesaria para imponer un orden que no puede lograr por sí mismo y para aislarse de la influencia desmedida de los grupos políticos que aún no se emancipan del caudillismo de López Obrador.

Entrega de capos a EU, como Caro Quintero; Presiones permanentes de Donald Trump e Intentos por sellar la frontera. (Fotos: Especial, EFE y Cuartoscuro).

La situación actual en México se asemeja a la de los grupos de poder a principios del siglo XX, que dependían del apoyo de una potencia extranjera para consolidar su control. En este contexto, la experiencia de Ernesto Zedillo, quien le habría mostrado a Sheinbaum la inevitabilidad de la presión estadounidense para la gobernabilidad, adquiere una resonancia particular. El problema de la corrupción, el faccionalismo y la violencia, que el discurso oficial ha tratado de minimizar, persisten y se convierten en el principal flanco por el que la presión externa se ejerce. Al final, los resultados de la administración Sheinbaum son magros, ya que un gobierno que tiene que ceder soberanía para mantener el control interno no puede, por definición, ser un gobierno fuerte.

Sheinbaum termina el primer año de su sexenio en forma acotada por los distintos feudos de poder y observa la necesidad de apoyarse en Estados Unidos para tener una gobernabilidad limitada. Sólo con Estados Unidos será posible aligerar la herencia lopezobradorista y, más o menos, estructurar un gobierno independiente.

Únete al canal de WHATSAPP DE EL INDEPENDIENTE, también a nuestro canal de TELEGRAM y recibe las noticias clave del día, análisis y últimas actualizaciones directamente en tu celular.

  • Facebook
  • Instagram
  • X
  • YouTube
  • LinkedIn
  • TikTok
  • Telegram
  • WhatsApp

Te puede interesar

Sheinbaum expresa solidaridad al papa León XIV tras cirugía

Sheibaum pide pruebas a EU por sanciones a 11 empresas

Sheinbaum solicita a la CNDH investigar abusos policiales en Guadalajara

Redacción agosto 29, 2025
Compartir
Facebook Twitter Pinterest Whatsapp Whatsapp LinkedIn Correo Copiar liga

Boletín semanal

Suscríbete y recibe nuestras noticias antes que nadie.

[mc4wp_form]

Lo más visto

OpiniónPolítica para guapos

¿La venganza de la “tía Tatis”?

Alberto Tavira Por Alberto Tavira octubre 8, 2026
Hallan dos hombres asesinados y presuntos restos humanos en Ecatepec
La inflación de 2026 se partió en dos: La general volvió al intervalo de Banxico, la subyacente bajó nueve meses
Diputados aprueban ley general para fortalecimiento y armonización catastral y registral
La segunda vuelta, ¿espejismo o legitimidad?

Suscríbete

Forma parte del Club de Lectores de El Independiente y obtén beneficios adicionales.

$75/al mes
Cancela cuando quieras

Facebook

Like

X

Follow

Instagram

Follow

Youtube

Subscribe

Telegram

Follow

WhatsApp

Subscribe

Más noticias

Trump anuncia una tregua energética, pero siguen los bombardeos en Ucrania

Por Redacción 3 Min de lectura
El Valle

Alarma en Ecatepec por fuga de amoníaco en fábrica de hielo

Por Redacción

7 de octubre, no se olvida.

Por Samuel Schmidt 6 Min de lectura
Indicador políticoOpinión

La 4T depende para sobrevivir del Tratado de Salinas de Gortari

El presidente Carlos Salinas de Gortari y su equipo de economistas neoliberales sabían que el modelo…

Por Carlos Ramírez

La 4T depende para sobrevivir del Tratado de Salinas de Gortari

El presidente Carlos Salinas de Gortari y su equipo de economistas neoliberales sabían que el modelo…

octubre 14, 2026

Ley antiinjerencia, acertada; Trump-EU, pero también Rusia

La ley contra la injerencia extranjera en el proceso electoral mexicano llegó en el momento adecuado…

octubre 13, 2026
Opinión

Conque… ante las derechas ¿México se quedará solo?

Grupos de derecha lo afirman sin pestañear y con gran torpeza, celebrándolo. Milei comete la gigantesca…

Por Marcos Marín Amezcua
Bajo ProtestaOpinión

El partido de los simios

En la política mexicana parece haberse instalado una peculiar teoría de la evolución: cambian los colores,…

Por Ricardo Rubio Torres
Opinión

Sheinbaum y Johnson: ¿última oportunidad?

El encuentro de la presidenta Claudia Sheinbaum con el embajador estadounidense Ronald Johnson en Palacio Nacional…

Por Xóchitl Patricia Campos López
Opinión

Los enemigos de la seguridad

La seguridad nacional suele pensarse desde la trinchera exterior o frente al estruendo de los fusiles,…

Por Rodolfo Aceves Jiménez
El INDEPENDIENTE abre sus puertas a periodistas y analistas de todas las corrientes ideológicas para ofrecerle a los lectores un escenario interpretativo abierto a la pluralidad del pensamiento periodístico mexicano.
Facebook-f Youtube Instagram Linkedin Tiktok Telegram Whatsapp

Secciones

Acerca de

  • Quiénes Somos
  • Media Kit
  • Contacto
  • Directorio
  • Términos y Condiciones
  • Política de privacidad

2026 © Todos los derechos reservados El Independiente

 
Welcome Back!

Sign in to your account

¿Perdiste tu contraseña?