Conforme se acerca el tiempo en que los ciudadanos acudirán a las casillas de votación para renovar la gubernatura en el Estado de México, también aumentan las teorías de la conspiración acerca de cual será el resultado de dicha elección.
Y es que al ser considerada como la joya de la corona electoral, con el padrón más grande de votantes del país, con el simbolismo que representa ser sede del mítico Grupo Atlacomulco y el objeto de deseo más reciente de Morena, es obvio que se elucubren distintas ideas acerca de cual será el desenlace de toda esta historia.
Para algunos, el pacto de caballeros acordado entre Peña Nieto y el actual presidente, también abarca a la entidad que gobernó el primero y se respetará la entidad para el PRI, a pesar de todo lo que se pudiera ver en materia de acusaciones y filtraciones.
Pero para otros, es evidente que la ruta que lleva el ahora partido oficial tiene como una de sus escalas el triunfo en 2023 en la gubernatura mexiquense, incluso al costo que sea necesario, lo que también implica el desmantelamiento del Grupo Atlacomulco.
En esto se inscriben las recientes noticias de que Peña Nieto está siendo investigado por la UIF y la FGR, además de todos los audios que se han filtrado acerca de las “muy interesantes” conversaciones que sostuvo con diferentes interlocutores en fechas recientes el aún presidente del PRI, Alejandro Alito Moreno y que cada semana se encarga de dosificar la gobernadora de Campeche, Layda Sansores.
En esta línea argumental, para ganar el Estado de México pasa por la aniquilación total no sólo del Grupo Atlacomulco, sino del propio PRI, lo que se intenta demostrar con las acciones recientes que se han llevado en su contra.
También otra teoría apunta a que la plaza ya fue entregada, al igual que sucedió en estados como Sinaloa o Oaxaca, en donde el gobernador en turno no evitará el triunfo morenista a cambio de otro puesto y la consabida impunidad, lo que también representa una traición más hacia un priismo que cada vez observa como se extingue lentamente.
Así, para muchos, la elección del 2023 para renovar la gubernatura mexiquense es un asunto ya resuelto que tendrá a la asistencia a las urnas del padrón más grande de México como un mero trámite, además de ser una antesala para la presidencial de 2024.
Sea quien sea que tenga razón en esta feria de teorías, lo cierto es que sólo el tiempo nos dirá quien acierta al próximo marcador en esta contienda electoral.
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