El Gobierno de Estados Unidos, encabezado por el presidente Donald Trump, analiza posibles acciones militares contra Irán luego de suspender de manera definitiva los contactos diplomáticos con Teherán, después de las protestas civiles y tensiones crecientes en la región de Oriente Medio.
De acuerdo con información obtenida por el Washington Post, el Consejo de Seguridad Nacional sostuvo una reunión en Washington para presentar al mandatario un abanico de opciones militares que podrían ejecutarse en los próximos días. En el encuentro participaron el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio, quienes han intervenido en el diseño de los escenarios que se encuentran actualmente bajo consideración presidencial.
Además del uso de la fuerza, sobre la mesa también se contemplan nuevas sanciones económicas, operaciones de ciberseguridad y un respaldo más directo a las protestas civiles que se han extendido en diversas ciudades iraníes.
La revisión de estas alternativas se produce después de que Donald Trump ordenara cancelar “todas las reuniones” con funcionarios iraníes y de que el enviado especial para Oriente Medio, Steve Witkoff, suspendiera los contactos que mantenía con el canciller iraní Abbas Araghchi. Desde la Casa Blanca, el mandatario ha advertido que no descarta el uso de la fuerza si continúan los ataques contra civiles desarmados, e incluso afirmó recientemente que “la ayuda está en camino” en referencia a las movilizaciones internas.
Sin embargo, fuentes cercanas a la administración estadounidense señalan que existe división interna respecto a una intervención directa. Un ataque contra instalaciones militares o de gobierno en Irán, similar al bombardeo previo contra sitios nucleares, implicaría riesgos elevados, entre ellos fallos de inteligencia o una escalada regional difícil de contener.
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