La nave espacial Orión y sus cuatro tripulantes marcaron un hito sin precedentes este lunes al alcanzar una distancia de 406,771 kilómetros de nuestro planeta, superando cualquier registro previo de misiones tripuladas. Durante el sexto día de su travesía de diez, los astronautas aprovecharon su paso por la cara oculta de la Luna para realizar estudios geológicos directos que buscan profundizar en la comprensión de la composición mineral del satélite.
El periodo crítico de la misión incluyó un «apagón» de comunicaciones de 40 minutos mientras la Luna se interponía entre la cápsula y el centro de control en Houston. En ese lapso de aislamiento, la tripulación pudo observar matices de color —tonos marrones y azules— que revelan detalles sobre la antigüedad y los minerales de la superficie. Además, fueron testigos de un eclipse solar total de 53 minutos de duración, un fenómeno astronómico que, debido a la posición de la nave, fue invisible para los habitantes de la Tierra.
Con la fase de observación concluida a las 21:30 horas (ET), la misión entra ahora en su etapa de regreso. Tras haber orbitado el satélite a solo 6,545 kilómetros de altura, la cápsula Orión iniciará este martes su maniobra para abandonar la esfera de influencia lunar. El objetivo final de Artemis II es validar los sistemas de soporte vital y navegación necesarios para establecer una base permanente en la Luna y, eventualmente, proyectar la primera misión humana hacia Marte.
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