Nepal enfrenta una emergencia humanitaria luego de que una riada repentina proveniente de la zona del Tíbet golpeara localidades cercanas a la frontera con China, dejando al menos 55 personas muertas y 403 desaparecidas, de acuerdo con autoridades.
Entre las personas cuyo paradero se desconoce hay 341 extranjeros, principalmente turistas y senderistas que se encontraban en las rutas montañosas de la región.
El fenómeno afectó con especial fuerza a localidades como Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi, donde el agua arrasó viviendas, mercados, carreteras, puentes y parte de infraestructura relacionada con proyectos hidroeléctricos.
La emergencia también provocó el aislamiento de comunidades debido a los daños en las principales vías de comunicación entre Nepal y China. Ante la magnitud del desastre, el Ejército de Nepal y equipos de rescate desplegaron helicópteros y brigadas terrestres para buscar a las personas desaparecidas y auxiliar a quienes quedaron atrapados en las zonas afectadas.
Las labores de rescate se mantienen bajo condiciones complicadas por el terreno montañoso y la dificultad para acceder a algunas de las comunidades golpeadas por la inundación.
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