El pontífice León XIV exigió la puesta en libertad inmediata de los cautivos en Haití tras la sangrienta incursión registrada en Kenscoff; durante su intervención dominical desde su residencia estival en Castel Gandolfo, el líder de la Iglesia católica hizo un llamado urgente a las autoridades caribeñas para que restablezcan el orden y protejan a la ciudadanía frente al azote criminal.
El mensaje papal responde a la escalada violenta que devino en el ataque del pasado 23 de agosto en la comunidad de Kenscoff; la agresión armada dejó un saldo cercano a 50 personas fallecidas y decenas de ciudadanos raptados por grupos delictivos, de los cuales una pequeña fracción recuperó la libertad.
Ante los hechos, el obispo de Roma transmitió su solidaridad espiritual a las familias afectadas; asimismo, exhortó a la dirigencia política a frenar las hostilidades y recalcó que la salvaguarda de la población requiere el cese definitivo de la violencia en el territorio haitiano.
Las cifras de la Oficina Integrada de Naciones Unidas en Haití (Binuh) confirman un panorama alarmante en la isla caribeña; tan solo durante el segundo trimestre de 2026, el organismo internacional contabilizó más de 1,400 asesinatos y cientos de ciudadanos lesionados a causa de los enfrentamientos armados.
El representante de la ONU en la zona, Carlos Ruiz Massieu, instó al gobierno haitiano a desmantelar la red de impunidad que protege a los grupos armados; además, demandó aplicar sanciones ejemplares contra los actores que patrocinan a las pandillas responsables del caos social.
El pronunciamiento del Santo Padre suma presión diplomática sobre las instituciones de Haití; la intervención ocurre en un momento donde la violencia desmedida y el desamparo institucional amenazan la estabilidad del país caribeño.
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