A poco más de un año de las elecciones para renovar 17 gubernaturas, Morena enfrenta un escenario menos favorable del que presume el discurso oficial. De acuerdo con el estudio de Electoralia levantado en marzo de 2026, el partido en el poder lleva ventaja en entre 5 y 7 entidades, entre ellas Nayarit, Sonora, Tlaxcala, Zacatecas y Campeche, donde encabeza la intención de voto. Sin embargo, la oposición se posiciona al frente en al menos 10 estados, incluyendo Nuevo León y Querétaro, lo que anticipa una contienda mucho más cerrada de lo esperado.
Los resultados muestran un país políticamente fragmentado. Morena se mantiene competitivo en algunas entidades, pero no logra imponerse de manera generalizada. En estados clave como Nuevo León, el partido guinda no lidera la intención de voto y se ubica por debajo de otras fuerzas políticas. Un caso similar ocurre en Querétaro, donde tampoco aparece al frente, evidenciando dificultades para penetrar en regiones con estructuras opositoras consolidadas.

Este patrón se repite en varias de las 17 entidades analizadas, lo que permite advertir que Morena estaría perdiendo más de la mitad de los estados en disputa si hoy fueran las elecciones. Es decir, lejos de un “carro completo”, el partido oficialista apenas logra sostener competitividad en una parte del territorio nacional.
En contraste, hay entidades donde Morena conserva cierta ventaja o se mantiene en la pelea. Campeche y Nayarit son ejemplos donde el partido aún figura con porcentajes relevantes en la intención de voto. Sin embargo, incluso en estos casos el margen es reducido y no garantiza un triunfo claro, pues la competencia se mantiene cerrada frente a PAN, PRI o Movimiento Ciudadano.

ALTO NIVEL DE INDECISIÓN
Un elemento que atraviesa prácticamente todas las mediciones es el alto nivel de indecisión. En varios estados, el porcentaje de personas que no define su voto supera el 20%, lo que introduce un factor de volatilidad que podría alterar significativamente los resultados finales. Esta bolsa de votantes se convierte en un terreno en disputa que puede inclinar la balanza hacia cualquier fuerza política.
Además, el documento evidencia otro problema para Morena: la falta de candidatos consolidados. En distintas entidades, las mediciones internas muestran dispersión entre aspirantes y niveles importantes de desconocimiento, lo que podría debilitar su competitividad frente a perfiles opositores más posicionados.
En este contexto, el partido en el poder enfrenta un doble desafío: por un lado, contener el avance opositor en estados donde ya se encuentra en desventaja; y por otro, evitar que la falta de definición interna le reste fuerza en entidades donde aún tiene posibilidades.
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