Las imágenes de José Ramón López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, realizando compras en una tienda Cartier de Cancún desataron una nueva tormenta dentro de Morena y obligaron al coordinador de los diputados morenistas, Ricardo Monreal, a marcar distancia y lanzar un abierto llamado de atención contra quienes se apartan del discurso de austeridad que presume el movimiento.
Aunque evitó mencionar directamente al hijo mayor de AMLO como responsable de una conducta reprochable, Monreal terminó reconociendo que este tipo de escenas sí golpean políticamente a Morena y contradicen el discurso de sobriedad que el partido ha intentado convertir en bandera moral desde el sexenio pasado.
En conferencia de prensa, el legislador zacatecano fue cuestionado sobre las constantes apariciones de dirigentes y personajes cercanos a la llamada Cuarta Transformación en tiendas de lujo, restaurantes exclusivos y destinos turísticos de alto nivel, mientras la presidenta Claudia Sheinbaum mantiene un perfil público mucho más austero.
La pregunta apuntó directamente a José Ramón López Beltrán, quien ha sido exhibido en diversas ocasiones por su estilo de vida, desde la polémica “Casa Gris” en Houston hasta sus recientes visitas a boutiques de alta gama como Cartier.
Lejos de cerrar filas de manera absoluta, Monreal optó por enviar un mensaje interno que muchos interpretaron como un “coscorrón” político al entorno del expresidente López Obrador.
“Sí, claro, cualquier cosa de ese tipo, por supuesto que lesiona al movimiento”, reconoció el líder parlamentario de Morena en San Lázaro.
LA PRESIDENTA CLAUDIA SHEINBAUM “HA SIDO AUSTERA”
El senador con licencia también sostuvo que la presidenta Claudia Sheinbaum “ha sido austera” y aseguró que no se le conoce “ningún acto de incongruencia, incoherencia o falta de respeto a los principios” de Morena.
Con ello, Monreal estableció un contraste evidente entre la conducta pública de Sheinbaum y la de algunos integrantes del obradorismo, particularmente familiares y cuadros cercanos al expresidente, que han sido señalados por llevar estilos de vida alejados del discurso de “pobreza franciscana” promovido durante años por López Obrador.
“Es importante que todos observemos los lineamientos de Morena y que sigamos el ejemplo de Claudia Sheinbaum en su coherencia y en su compromiso con el país y con la austeridad”, afirmó.
Las declaraciones no pasaron desapercibidas porque representan una de las pocas ocasiones en que un dirigente de alto nivel de Morena admite públicamente que las conductas asociadas al lujo, al consumo ostentoso o a privilegios personales sí afectan la imagen del partido.
Desde la llegada de Morena al poder, el discurso de austeridad republicana ha sido uno de los principales pilares propagandísticos del movimiento.
López Obrador convirtió la crítica a los excesos de la clase política en una herramienta de legitimidad y atacó constantemente a gobiernos anteriores por el uso de aviones privados, relojes caros, ropa de diseñador y viajes de lujo.
Sin embargo, en los últimos años varios personajes vinculados a la 4T han protagonizado episodios que chocan frontalmente con esa narrativa.
La difusión de fotografías de José Ramón López Beltrán en una tienda Cartier reactivó las críticas contra el obradorismo, especialmente porque la marca francesa es símbolo de lujo internacional y exclusividad.
En redes sociales, usuarios recordaron que el propio López Obrador defendió durante años un modelo de vida austero y llegó a condenar públicamente el consumismo de las élites políticas y empresariales.
El episodio ocurre además en un momento particularmente delicado para Morena, cuando el partido intenta mantener cohesionado su discurso rumbo a los próximos procesos electorales y mientras la presidenta Claudia Sheinbaum insiste en preservar la narrativa de cercanía con el pueblo y combate a los privilegios.
Monreal intentó amortiguar el impacto asegurando que se trata de “circunstancias aisladas” dentro de un movimiento “muy amplio”, pero terminó aceptando que esas conductas sí generan desgaste.
“Millones de mexicanos que participan en este movimiento acatan los principios de Morena”, sostuvo, tratando de separar la militancia de los escándalos protagonizados por figuras visibles del obradorismo.
No obstante, sus palabras dejaron ver una tensión cada vez más evidente dentro de Morena: la distancia entre el discurso de austeridad y las prácticas de algunos de sus dirigentes, familiares y personajes cercanos al poder.
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