Nuestro queridísimo y admirado compatriota César Arturo Ramos Palazuleos fue designado para dirigir el partido Brasil vs Escocia lo que representaría su segunda actuación en el Mundial 2026, recordemos que ya había realizado un trabajo de excelencia en el Irán vs Nueva Zelanda que significó su debut en el magno evento, siendo la tercera vez que participa en una Copa del Mundo representando a nuestro país.
Me parece que en términos generales su calificación fue aprobatoria; sin embargo, en esta ocasión, estimados lectores de El Independiente, me gustaría referirme, específicamente, a la decisión que tomó al minuto 22 cuando Vinicius Jr. había logrado ya el segundo tanto en favor de la “verdeamarella”; pero que, desafortunadamente terminó siendo anulado.
El defensor escoces Hendry se enredó con la pelota, situación que aprovechó el atacante brasileño para robar la esférica, enfilándose a la puerta enemiga para marcar el segundo gol del partido. Todo parecía normal; pero, no se contaba con que, desde el VAR, el también mexicano Guillermo Pacheco llamaría a César Arturo para que revisara la acción.
En mi opinión no era una jugada de VAR; en virtud de que, ni por asomo se trataba de un “error claro, obvio y manifiesto” del silbante. Vini, en su carrera, adelantó su pie poniéndolo sobre el césped, sin tocar la de gajos; pero, ganando el espacio y la posesión del mismo en una disputa balompédica. Fue el defensor quien tuvo un leve contacto con la pierna del brasileño en su infructuoso intento por patear la pelota.
La “aceptación” por parte del defensa de la decisión original no es un asunto menor; toda vez que, con su actitud estaba sintiéndose culpable de perder de esa manera tan infantil el balón y no “reclamaba” haber sido despojado mediante infracción alguna.
“Existió un contacto”, claman quienes opinan que estuvo bien invalidada la acción. En mi opinión, nuestro querido deporte es un juego de contacto; sin mencionar que, no todo contacto es falta.
Esto provocó que nuestro Nazareno se desdibujara un poco al tener que soportar las protestas airadas del ariete autor del gol anulado; así como, su actitud berrinchuda. Sin mencionar que la prensa brasileña descalificó su capacidad para pitar un encuentro de dicha importancia.
De no haber invalidada la anotación, el partido se hubiera convertido en un “flan” y lo hubiera arbitrado “con los ojos cerrados”. Afortunadamente para él, cuando agonizaba la primera parte los amazónicos volvieron a marcar para irse al descanso dos goles por cero, lo que convirtió el duelo en fácil de dirigir.; sin embargo, del minuto 20 al 45, cuando Escocia amenazaba con empatar el marcador, el duelo se volvió de alto grado de dificultad.
Tal y como lo cantaría el “Divo de Juárez”: ¿Pero, qué necesidad? El VAR no está para generarle problemas al silbante; sino, para facilitarle la gestión del partido. Una vez que lo llamaron para que revisara la jugada “ya lo agarraron con los dedos en la puerta”.
Debido a que el encuentro terminó tres goles por cero la polémica se atenuó; de cualquier modo “la sacó barata”, porque en una de esas, ese gol hubiera sido definitorio para romper el empate contra Marruecos (estando empatados en puntos y habiendo igualado el partido entre ellos) por la supremacía del grupo.
Seguro estoy de que: “se trató de una piedra en el camino” que no impedirá que en las siguientes rondas tengamos el gusto de volver a ver “pitar” a César más adelante en el Mundial, seguramente avanzará y … tendrá otra oportunidad.
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