Desde el Zócalo capitalino, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo lanzó ayer una defensa férrea de la soberanía nacional y advirtió que ninguna potencia extranjera ni grupo económico o político tiene derecho a decidir el rumbo de México, al cerrar la gira de rendición de cuentas que durante septiembre realizó por las 32 entidades del país.
Ante miles de personas congregadas frente a Palacio Nacional, la mandataria sostuvo que las decisiones fundamentales de la República corresponden exclusivamente a los mexicanos y reivindicó los principios de independencia, libertad, democracia, justicia social y soberanía como ejes de su gobierno.
“Soberanía quiere decir, en palabras de Morelos y de nuestra Constitución, que sólo el pueblo determina el destino de México”, afirmó.
Y agregó: “Ninguna potencia extranjera, ninguna élite económica o política tiene el derecho de dictar el presente y el futuro de nuestra patria. Eso sólo le pertenece al pueblo de México”.
Sheinbaum endureció el mensaje al referirse directamente a cualquier intento de intervención exterior.
“La Independencia sigue marcando nuestro camino porque las y los mexicanos no queremos injerencias ni intervencionismos ni violación a nuestra territorialidad”, expresó desde la Plaza de la Constitución.
Sin mencionar al presidente estadounidense, Donald Trump, durante esa parte de su mensaje, Sheinbaum insistió en que la cooperación internacional no puede significar subordinación ni intervención en los asuntos internos del país.
Como parte de esa defensa, recordó las modificaciones constitucionales impulsadas durante su administración para reforzar los artículos 40 y 19 de la Carta Magna. De acuerdo con la Presidenta, el nuevo artículo 40 rechaza expresamente cualquier intento de injerencia extranjera, mientras que el artículo 19 establece sanciones contra agentes extranjeros que realicen actividades ilícitas relacionadas con una violación a la soberanía nacional.
NUEVA NORMA CONSTITUCIONAL
Sheinbaum ligó la defensa de la soberanía con las reformas aprobadas durante los primeros dos años de su administración y aseguró que éstas han modificado de manera profunda el marco jurídico nacional.
“Hoy tenemos una nueva Constitución, una norma fundamental acorde con los tiempos de la Cuarta Transformación de la vida pública de México”, sostuvo.
Incluso calificó a la actual Legislatura como un Congreso Constituyente por la profundidad de las modificaciones realizadas y afirmó que los cambios han fortalecido cinco principios: justicia social, libertad, democracia, independencia y soberanía.
El gobierno federal reportó previamente que, en este periodo, se han aprobado 27 reformas constitucionales y 76 reformas legales y nuevas leyes, orientadas a recuperar el sentido social de la Constitución y fortalecer la rectoría del Estado.
Entre las modificaciones mencionadas por Sheinbaum figuran el reconocimiento de Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad como empresas públicas del Estado; la protección del agua como bien nacional y derecho humano; el fortalecimiento de los trenes de pasajeros; la protección del maíz nativo, así como diversas disposiciones relacionadas con la soberanía nacional.
En materia social, destacó la incorporación y consolidación constitucional de derechos relacionados con educación, salud y vivienda, además de las pensiones para adultos mayores y personas con discapacidad, las becas para estudiantes de escuelas públicas y la obligación de que los incrementos al salario mínimo se mantengan por encima de la inflación.
También la presidenta mencionó el reconocimiento de los pueblos indígenas y afromexicanos como sujetos de derecho público y la incorporación del principio de igualdad sustantiva de las mujeres.
Entre las reformas políticas destacó la prohibición de la reelección consecutiva en cargos de elección popular a partir de 2030, las disposiciones contra el nepotismo electoral y la transformación del Poder Judicial, mediante la elección popular de ministros, magistrados y jueces.
Sheinbaum sostuvo que estos cambios buscan revertir parte de las modificaciones realizadas durante el periodo que su gobierno identifica como neoliberal, cuando —afirmó— bienes públicos y sectores estratégicos fueron abiertos al capital privado y extranjero.
“Durante las últimas décadas, en el periodo neoliberal, nos quisieron hacer creer que las decisiones del país debían tomarse en oficinas de lujo, de espaldas a la gente”, señaló.
La Presidenta colocó su mensaje dentro de una revisión histórica que inició con el movimiento de Independencia, recordó a José María Morelos y los principios planteados desde 1814 y pasó por la Reforma y la resistencia encabezada por Benito Juárez frente a la intervención francesa.
Para Sheinbaum, esas luchas mantienen vigencia frente a los desafíos actuales: México puede mantener relaciones de cooperación con otras naciones, pero las decisiones sobre su territorio, sus recursos naturales y su régimen político corresponden a los mexicanos.
El acto de ayer representó el cierre de la gira emprendida después de la presentación del Segundo Informe de Gobierno. Durante septiembre, la mandataria recorrió los 31 estados y concluyó en la Ciudad de México para presentar resultados específicos de su administración y reiterar las líneas generales de su proyecto político. Días antes había explicado que el encuentro del Zócalo sería precisamente el último de los 32 actos de rendición de cuentas.
Al cerrar su mensaje ante una plaza que en distintos momentos coreó “¡Presidenta!” y “¡No estás sola!”, Sheinbaum volvió al eje que marcó buena parte de su discurso: la soberanía reside en el pueblo y ninguna potencia extranjera puede decidir el futuro de México.
Un principio que, sostuvo, no es únicamente una referencia histórica, sino una definición política para los años que restan de su gobierno.
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