“Perjudican a las repúblicas las magistraturas creadas y la autoridad concedida por procedimientos extraordinarios; pero no si lo han sido conforme a las leyes.”
Discursos sobre la primera década de Tito Livio
La marea rosa quedó embarazada. Pronto procreará un nuevo partido.
El Frente Cívico Nacional, que comanda Guadalupe Acosta Naranjo, es el padre, la llamada “Sociedad Civil” es la madre.
Acosta Naranjo, ex dirigente nacional del PRD, coordinador del denominado grupo Galileo al que perteneció, entre otros, el ahora senador morenista Javier Corral, fue un aliado importante de Andrés Manuel López Obrador cuando ambos estaban en el PRD, pero se distanció tempranamente.
Fue uno de los organizadores del plantón en Reforma en 2006, en protesta por el presunto fraude electoral.
Lo organizó a regañadientes, porque no estaba de acuerdo.
Propuso al entonces candidato presidencial perdedor (por milímetros), en contrapartida, que protestaran con una huelga de hambre.
El impacto hubiera sido mayor y más barato, pero AMLO no aceptó y le tocó a Acosta Naranjo organizar la sentada colectiva que bloqueó el centro de la capital.
Quizá AMLO no aceptó porque el antecedente de esa táctica política fue la infructuosa y casi ridícula huelga de hambre de Carlos Salinas contra su expupilo Ernesto Zedillo.
Acosta Naranjo y su expresión política fueron excluidos de la dirección nacional del PRD.
Los Chuchos arrebataron y excluyeron.
En 2018, convocó a reunirse, bajo el membrete de “Futuro 21”, a figuras políticas que coincidían en el diagnóstico de la crisis de los partidos políticos y que deseaban impulsar una nueva formación.
Entre los inspiradores asistían Emilio Álvarez Icaza y Alfredo Figueroa, que habían fracasado en la creación de un nuevo instituto político, pero que habían negociado con el PAN algunas candidaturas independientes, como la del senado para el propio Emilio.
Por angas o por mangas, “Futuro 21” evolucionó a “Va por México”, figura que aglutinaba más organizaciones sociales y otras personalidades, entre las que destacaban el rico heredero Claudio Décimo González o Juan Francisco Torres Landa, que querían meter de su lanita a una nueva formación política.
La intención inicial fue que el PRD pusiera su registro y la mitad de los cargos de dirección y de candidaturas a la sociedad civil y, bajo un nuevo membrete, se renovara esa fuerza política y superara la espiral descendente en la que se había metido.
El PRD encargó encuestas para medir si convenía cambiar de nombre y logo, pero no supieron leer los resultados (que sí clamaban por una reforma interna) y se salieron de toda negociación.
Ahora, a toro pasado, Jesús Zambrano, el enterrador del partido de la izquierda histórica, sí quiere acercarse a la marea rosa y ser apéndice de lo nuevo que venga.
Para las elecciones de 2021, con resultados que confundieron a las oposiciones y enfadaron al presidente López Obrador, pero que tampoco supieron leer, se entusiasmaron para mantener un frente opositor.
Entre dimes y diretes, el Frente Cívico Nacional presionaba a los partidos para negociar la forma de postular la candidatura presidencial.
La historia ya nos la sabemos.
Mientras eso ocurría, en Ciudad Gótica, René Arce leía (es conocido como buen lector) una obra sobre el auge y caída de las democracias.
Se percató del riesgo que vivía el INE y acudió con Naranjo, su amigo, cómplice y todo, para proponerle armar la defensa de la autoridad electoral rosada.
Le compró la idea, habló con “Va por México”, con sus células del Frente Cívico Nacional, con Lorenzo Córdova y, conocedor de la forma de activar movilizaciones, organizó las concentraciones que dieron origen a la marea rosa.
La convocatoria fue exitosa, rebasó sus expectativas e intentaron montarse los dirigentes de los partidos, Xóchitl Gálvez y Santiago Taboada y uno que otro despistado.
La marea rosa, para ser un movimiento social, requería un poco de organicidad y manifestarse en situaciones distintas, pero desvía su rumbo y ahora se convertirá en un nuevo partido político o, al menos, lo intentará.
No es la sociedad civil que organiza su transformación en sociedad política.
Se trata de una estructura organizacional en los estados que, preñada por políticos de viejo cuño, trabajará para cumplir las reglas del INE para conformar un nuevo partido.
En México se pueden crear nuevos partidos políticos cada seis años, justo después de las elecciones del Ejecutivo, sea federal o estatal.
La semilla está sembrada.
Ya hay documentos básicos (luego nos ocuparemos de ellos), ya anunciaron este fin de semana la intención de conformarse mediante la realización de 200 asambleas distritales (la otra opción legal es con 20 asambleas estatales) y con la meta de duplicar la afiliación que se exige, quieren medio millón de militantes.
Su desafío es enorme, el niño aún no tiene nombre, pretenden sondear aún (el bautizo se requiere luego del parto).
Hace un tiempo el partido se iba a llamar PAÍS, había un diseño de los creativos de Willy Ochoa (cuando no había traicionado a Manlio Fabio Beltrones).
A Acosta Naranjo le gustaba, pero hoy, que sepamos, no hay definición.
Por lo pronto, la dirección formal del Frente Cívico Nacional tiene, al frente de la comisión de organización a los experredistas Guadalupe Acosta Naranjo y Rafael Hernández Soriano.
A cargo del área de Causas y construcción de ciudadanía, tienen a Emilio Álvarez Icaza, y el expriista y tocayo Emilio Suárez.
También participan José Luis Porras, Carlos Navarrete, Jorge Díaz Cuervo e Irma San Ginés (colaboradores de Ricardo Salinas), Amando Avendaño, Francisco Torres Landa, Lucero Alvarado, Cecilia Soto, Rosario Guerra, Ricardo Villarreal, Miguel Alonso Raya y Federico Ovalle.
UN LIBRO, UNA SERIE UN PODCAST
Un libro: “Como mueren las democracias” (Ariel) Steven Levitsky y Daniel Ziblatt.
Abordan el deslizamiento de democracias a autoritarismos en política comparada.
Una serie: “La ley de Lidia Pöet 2” (Netflix) Se estrena la segunda temporada de la serie italiana basada en la vida de la primera abogada italiana.
Un podcast: “La vida en jaque” (El País) Ocho capítulos divertidos con historias en torno al ajedrez, contadas por Leontxo García.
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