Con más pena que gloria, la senadora Laura Itzel Castillo, quien nunca tuvo aspiraciones políticas, pero era muy cercana a Andrés Manuel López Obrador, dejó la Presidencia del Senado de la República.
Higinio Martínez, cuya obsesión es la gubernatura del Estado de México – que no pudo conseguirla en 2023 porque López Obrador dio el “dedazo” a favor de Delfina Gómez, será a partir de hoy martes el presidente de la Cámara Alta, desde donde obviamente se va a dedicar en cuerpo y alma a construir su candidatura para la próxima elección en la entidad mexiquense, la cual aparentemente la tiene “asegurada”, aunque, dicen los enterados, faltará ver que decide Horacio Duarte, quien también quiere sentarse en la “silla chica”.
Desde que el PRI gobernaba el país en el sistema de partido casi único, sin enemigo al frente, el Estado de México se consideró -y en muchas ocasiones lo fue– una especie de ensayo general, un laboratorio político-electoral y un campo experimental de pruebas de la sucesión presidencial.
De ahí “brincó” Peña Nieto a la “grande”. Hasta que llegó Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de la República, y se la “arrebató”.
Aunque no faltaron los malosos del PRI que hicieron correr la versión de que el inútil de Alfredo del Mazo les entregó la plaza a los de Morena, a cambio de ciertos favorcitos… políticos.
Higinio Martínez, varias veces aspirante a la gubernatura del Estado de México y coordinador, junto con Horacio Duarte, de la campaña de la hoy gobernadora, Delfina Gómez, fue quien durante muchos años repartió las obras de Texcoco a constructoras pequeñas, medianas, grandes; y “de chile, dulce y manteca”.
En su momento, se decía que era algo así como el Jefe del Grupo Texcoco.
Ya en el gobierno de Delfina, Higinio fue el poderoso “jefe del gabinete de tiliches” y de Proyectos Especiales.
Como la señora no tenía ni idea de lo que era gobernar el Estado de México, Higinio Martínez y Horacio Duarte le enseñaron “como mover el abanico”, le ayudaron a integrar su gabinete y a formar su equipo.
Cínicamente, Higinio decía: “Horacio y yo sólo vamos a darle consejitos”.
Luego del triunfo de la maestra, Martínez confesó que después de muchos intentos había cumplido con el último ciclo de su vida política que era ganar la gubernatura de su estado, aunque no fuera para él.
“Pasamos a la historia por haberle ganado a ese grupo poderosísimo…” dijo textualmente, en clara referencia al Grupo “Atracomucho”.
Lo que llamó la atención de los observadores políticos en aquel entonces, fue que Higinio sólo haya durado en el cargo – del cual nunca tomó posesión-, dicen sus biógrafos—, un par de meses y renunció “por motivos de salud”.
Ahora, Higinio Martínez está de regreso a la “grilla” en la Presidencia del Senado, que no tiene ninguna ciencia, pero dispuesto a servirle a la presidenta Sheinbaum, y listo para el 2029.
* X: Luis Soto
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