Los dimes y diretes, los chismes y las faltas de respeto son fuente inagotable de conflicto en el balompié mexicano; así, la arbitra Katía Itzel García se volvió a situar en el ojo del huracán luego de haber silbado el partido Cruz Azul vs Toluca correspondiente a la jornada 10 de la Liga Mx.
Por principio de cuentas he de comentarles que en mi opinión la “Nazarena” realizó un trabajo razonablemente bueno, sobre todo si tomamos en cuenta el alto grado de dificultad del partido. Mostró un desgaste físico impresionante y no influyó en el resultado del partido; toda vez que, los seis goles (quedaron empatados a 3) fueron conseguidos sin mácula de duda, incluido un penal sancionado, vía VAR, en favor del Toluca.
Al término del encuentro el director técnico de los “Diablos Rojos” Antonio Mohamed, arremetió en contra de Katía Itzel, convirtiéndola en la principal protagonista del partido. Escapa a mi entendimiento que después de disfrutar un gran encuentro de futbol, resulte que se habla más de la labor de la colegiada que de la calidad de futbol desplegada en el terreno de juego.
El “Turco” reclama que le “perdonó” dos expulsiones a los “Celestes”, poniendo en tela de juicio la capacidad de la arbitra, tomándose el atrevimiento de afirmar que; “con un árbitro normal hubiéramos ganado el partido”.
Efectivamente, al minuto 57 el defensor de Cruz Azul Gonzalo Piovi le propinó una patada, a media cancha, en el estómago (aunque Mohamed mienta afirmando que “fue en los testículos”) a su adversario, que tenía muchos elementos para ser considerada de tarjeta roja; sin embargo, Katia se limitó a mostrar un cartón preventivo.
Sin duda, el VAR fue omiso al no “recatarla” y darle la oportunidad de ver la repetición en el monitor. Por eso, me parecen injustos los reclamos del “Turco”, porque arremetió, particularizando, en contra de Katia Itzel sin involucrar a todo el cuerpo arbitral, incluyendo al VAR. Sin mencionar que nadie puede garantizar que “hubieran ganado el partido” si los de La Noria se Hubieran quedado en inferioridad numérica.
Igual, pedía que Dita (defensor azul) también fuera mandado a bañarse temprano, al minuto 84 por faltarle al respeto al Liniero; sin embargo, el Asistente de Línea nunca se los reportó a la señorita García.
Las declaraciones de Mohamed me parecieron cargadas de machismo, misoginia y una falta absoluta de respeto al garante de la moral del juego que en este caso era la árbitra. Los esbirros de la comisión disciplinaria decidieron que “no había sanción alguna a la que se hubiera hecho acreedor el DT Choricero”. Si fueran “gente normal” lo habrían castigado.
En sus declaraciones también afirmó que Katia “no tenía nivel”. Bueno, sí de niveles hablamos, tiene “nivel mundialista”; pero, a “Tony” se le hace poco.
Se cuenta que Buda entre sus enseñanzas afirmaba que, antes de hablar conviene detenerse para reflexionar realizándose uno mismo cinco preguntas: 1) ¿Lo que vamos a decir es cierto? 2) ¿Será útil? 3) ¿Nace de una buena intención? 4) ¿Sabremos decirlo de modo que el otro pueda escucharlo o entenderlo? y 5) ¿Es este el momento ideal o más adecuado para decirlo?
Seguro estoy de que Antonio Mohamed jamás había reflexionado al respecto, porque es “un pájaro de cuenta”; en su haber cuenta con 11 expulsiones, 7 amonestaciones, 12 partidos de suspensión y varias multas, por faltarle al respeto a los oficiales llamándoles: “Ladrón”, “Cagón” etc. Conducta violenta, ingresar al vestidor arbitral, negarse a abandonar el terreno.
Apuesto doble contra sencillo que si no se hubiera dedicado al futbol sería … estibador en Boca.
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