El pasado domingo se llevó a cabo, en Arizona, el Súper Tazón 57, disputado entre los Jefes de Kansas City y Las Águilas de Filadelfia. Fue visto en la pantalla chica por más de 185 millones de televidentes y produjo una derrama económica de 450 millones de dólares. En la Ciudad de México se estima que, dicha derrama, superó los 700 millones de pesos.
¿Saben ustedes, estimados lectores de El Independiente, cuánto dura el partido? En el Super Bowl se juegan, de tiempo efectivo; es decir, que el ovoide esté en disputa: pases, corridas, tacleadas, etc. ¡Menos de 13 minutos!
Sí, leyó usted bien. Se cronometran cuartos de 15 minutos cada uno, para completar una hora; pero, entre que se juntan, preparan la siguiente jugada, el “timback” y las arañas, se terminan por jugar solamente escasos 13 minutos.
Lo impresionante, es que nuestros vecinos del norte son capaces de, a partir de 13 minutos, crear una parafernalia de casi cinco horas, que mantiene en vilo a cientos de millones de personas al rededor del mundo.
El espectáculo del medio tiempo se cuece aparte. Fue creado para los que no saben del deporte de las tacleadas. A veces, llega a ser más comentado y a crear mayor polémica que el partido mismo.
Sirva esta introducción deportiva, en la que se pondera las “habilidades” de nuestros vecinos del norte, como pretexto para referirme al caso García Luna.
El ex secretario de seguridad pública de México, en su momento, fue galardonado en: España, Ecuador, Alemania y Colombia; además, reconocido por el FBI y la DEA como “Súper Policía”; pero ahora, está acusado en Estados Unidos por conspirar para distribuir e importar cocaína.
Los gringos, primeramente, fueros sobre Salvador Cienfuegos; pero, “les agarró la mano el chango” y terminaron por liberar al ex secretario de la Defensa Nacional.
Después, se fueron contra Genaro García Luna; pero, todo parece indicar que “les volvió a agarrar la mano el chango”; toda vez que, decían que había más de 70 testigos, docenas de pruebas y que el juicio tendría una duración de 8 semanas por lo menos.
¿Y qué ocurrió?, pues que solamente llamaron al estrado a una bola de delincuentes confesos, que únicamente de palabra, sin prueba alguna más que su dicho, incurriendo en una serie de contradicciones, testificaron que el acusado debería de ser declarado culpable y tras cuatro semanas, el juicio está a punto de finalizar.
No se necesita ser muy inteligente para suponer que en el “enjuague” está metido medio mundo. Digo, en la nación de las barras y las estrellas se consumen más de 20 millones de dosis de cocaína al día. Entonces, ok, la droga la llevan hasta la frontera “los malos” y una vez en territorio norteamericano ¿Cómo es que se hace llegar a los consumidores?, ¿Por arte de magia?, ¿No está coludida la DEA?, ¿Les dio miedo que les sacaran sus trapitos al sol?
García Luna dejó su cargo en el 2012 y “le sigue la tos al perro”. El tráfico de drogas continúa y está en su apogeo la venta de fentanilo ¿Cómo le hacen ahora para traficar la droga sin él?, ¿Cuándo han detenido a un capo en EE.UU.?, ¿Ya no hay nadie que proteja a los cárteles en México?
Vaya que son hábiles los gringos, “dobletean”, se la saben de toda todas. No solamente son ellos los principales consumidores de estupefacientes; sino, los responsables de armar hasta los dientes a los cárteles de la droga, vendiéndoles: ametralladoras automáticas, rifles de alto poder, fusiles de asalto, granadas y un sinfín de utensilios bélicos que … “no los tiene ni Obama”.

