Once líderes de partidos de oposición de Nicaragua solicitaron a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo que el gobierno mexicano participe en la reunión de consulta de ministros de asuntos exteriores de la Organización de los Estados Americanos (OEA) para “contribuir a crear las condiciones necesarias para una transición democrática, pacífica y ordenada” en su país, capturado por la pareja presidencial de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Resulta que el pasado 19 de agosto, el representante de México ante la OEA, Alejandro Encinas Rodríguez, anunció que el gobierno mexicano se abstendría en la votación de la convocatoria a esta reunión de cancilleres del continente, a iniciativa del gobierno estadunidense de Donald Trump, con el argumento de que Nicaragua ya no forma parte de la OEA y que su situación política “no constituye una amenaza a la paz o la seguridad hemisférica”.
A través de una carta dirigida a la mandataria mexicana, los representantes de la oposición recordaron que México ha jugado un papel histórico en la resolución de las crisis políticas que derivaron la instalación de dictaduras y del estallido de conflictos armados en Centroamérica, e insistieron en que la reunión convocada por la OEA aspira a restablecer el Estado de derecho en su país.
Apenas ayer, el régimen aprobó una reforma constitucional que extiende un año el mandato de Ortega y Murillo –quienes gobiernan el país en una “co-presidencia”–, pero también de los diputados y los gobiernos municipales, lo que pospuso a 2028 las elecciones previstas para el año entrante.

De todas maneras, Ortega había dejado claro que no dejaría a los partidos de oposición regresar al poder por la vía electoral.
En reacción, el Departamento de Estado de Estados Unidos denunció que la reforma constitucional busca “atrincherar su dinastía ilegítima y privar indefinidamente a los nicaragüenses de tener elecciones libres y justas”, y advirtió, con tono amenazante, que “la guerra contra la democracia de Ortega y Murillo amenaza la estabilidad de nuestro hemisferio y prosperidad”.
EU RESPONDE A LA FARSA LEGISLATIVA DE NICARAGUA
En tanto, ayer, el Departamento de Estado de los Estados Unidos a través de un mensaje de prensa, señaló que la Asamblea Nacional controlada por Rosario Murillo y Daniel Ortega profundizó la farsa de la democracia en Nicaragua al volver a modificar la Constitución del país para afianzar su dinastía ilegítima y privar indefinidamente a los nicaragüenses de unas elecciones libres y justas.
Añade que las dictaduras que niegan los derechos inalienables de sus ciudadanos no deberían gozar de los mismos beneficios económicos ni políticos que los gobiernos comprometidos con la defensa de la paz y la seguridad del hemisferio.
Estados Unidos insta a sus socios internacionales a que pongan fin de inmediato a las relaciones comerciales habituales con esta brutal dictadura.
La guerra de Murillo y Ortega contra la democracia amenaza la estabilidad y la prosperidad de nuestro hemisferio.
La Administración Trump mantiene su compromiso de identificar y aplicar medidas para hacer frente a las violaciones de los derechos humanos cometidas por Murillo y Ortega, incluso en foros como la Organización de los Estados Americanos.
Apoyamos el derecho de los nicaragüenses a decidir el futuro de su país.
Se anexa texto íntegro de la carta.
Fuente: Líderes opositores de Nicaragua.
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