Guerra contra la “IA ideologizada”
El expresidente Donald Trump firmó una nueva orden ejecutiva en la que prohíbe el uso de inteligencia artificial con sesgo ideológico “woke” en el gobierno federal de Estados Unidos. La medida busca impedir que agencias públicas adopten sistemas de IA que, según él, “distorsionen la realidad” o “promuevan valores contrarios a la cultura estadounidense”.
La disposición fue presentada en un mitin en Atlanta, donde Trump advirtió sobre los “peligros de una IA politizada”, que a su juicio representa una amenaza tanto para la libertad de expresión como para la seguridad nacional.
¿Qué implica la orden ejecutiva?
La orden establece que cualquier sistema de inteligencia artificial que interactúe con ciudadanos, gestione información pública o sea utilizado por organismos oficiales, deberá pasar controles de “neutralidad ideológica”.
Además, se prohíbe explícitamente que las agencias federales contraten tecnologías que prioricen inclusión, equidad racial o representaciones que, según la orden, respondan a agendas progresistas.
Además del veto a la llamada IA woke, Trump planteó impulsar la exportación de inteligencia artificial “estadounidense, ética y neutral”, como parte de su visión para recuperar el liderazgo global en innovación. En su discurso, también arremetió contra gigantes tecnológicos que “entrenan algoritmos para censurar a conservadores”.
Reacciones y críticas
Los sectores progresistas y expertos en tecnología calificaron la orden como un intento de censura institucionalizada, advirtiendo que podría frenar avances importantes en justicia algorítmica y equidad digital.
Mientras tanto, analistas republicanos celebraron la medida, señalando que pone límites a empresas tecnológicas que, aseguran, “intentan controlar el pensamiento a través del código”.
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