Segunda de tres partes
Respuesta de 40 profesores de la Universidad de Oxford al primer ministro del Reino Unido y al líder de la oposición en el Parlamento Británico a la «Carta abierta sobre la crisis humanitaria en Gaza»
El número de muertos en Gaza (incluso según las cifras de Hamás, que no han sido verificadas y a menudo son falsas) incluye, por lo tanto, las muertes en el hospital y probablemente otras víctimas causadas por Hamás y sus propios aliados.
Más importante aún, no distingue entre civiles y combatientes; un factor moralmente crucial.
Y hay que recordar dos factores más que la Carta Abierta no menciona: en primer lugar, Gaza es uno de los territorios más poblados del mundo, lo que hace extraordinariamente difícil luchar en él sin considerables bajas colaterales.
En segundo lugar, Hamas posiciona de manera notoria e intencional sus cuarteles generales, misiles y túneles dentro y debajo de hospitales, escuelas, mezquitas y otras instalaciones civiles, utilizando así deliberadamente a sus propios civiles como escudos humanos, tanto para desalentar ataques como para implicar a Israel como responsable por las bajas civiles.
El ejemplo más destacado es la construcción del cuartel general principal de Hamás debajo del hospital central de Shifa.
Esto hace que la guerra actual sea diferente de casi cualquier otro conflicto armado, y esto es crucial: casi todos los objetivos legítimos de Hamás están ubicados deliberadamente dentro de zonas civiles.
Hay algunos campos abiertos en la franja de Gaza, pero Hamás permanece dentro de las zonas densamente pobladas, asegurando que las instalaciones militares y los lanzadores de misiles estén ubicados entre la población de Gaza.
Por tanto, es imposible que Israel se defienda sin apuntar a objetivos de Hamás que están deliberadamente entretejidos con la población civil.
La Carta Abierta establece un estándar imposible para el combate, que no se esperó que fuera cumplido por ningún otro país (compárese, por ejemplo, con las fuerzas occidentales en Irak o Afganistán, donde las limitaciones de Gaza con respecto a la población civil existían en mucho menor grado).
La Carta Abierta ignora por completo las limitaciones generadas por Hamás que hacen imposible evitar daños colaterales considerables a los civiles.
El silencio de la carta sobre los dilemas que enfrenta Israel en tales condiciones socava la seriedad de la afirmación de que a Israel se le permite defenderse a sí mismo y a sus ciudadanos, como presumiblemente se permite a todas las demás naciones.
Nosotros también estamos profundamente preocupados por el daño a los civiles en Gaza, y no podemos enfatizar lo suficiente que lamentamos profundamente la muerte de civiles inocentes.
La situación es trágica.
Tampoco pretendemos saber todo lo que se está haciendo, ni apoyamos automáticamente todas las acciones israelíes.
Es probable que en algunos casos más se podría hacer para reducir aún más los daños no deseados a los civiles.
Pero bajo las condiciones de Gaza, y dada la política deliberada de Hamás de utilizar a su población civil y buscar su sacrificio, tanto de manera cínica como pragmática, y como parte de una cultura religiosa de guerra santa y martirio, muchos civiles palestinos seguramente serán damnificados.
Contrariamente a lo que se afirma en la carta, no hay ningún «ataque a la población civil».
Tampoco es correcto dar a entender de ninguna manera que los actos de Israel sean “terrorismo”, sugiriendo así simetría entre las acciones de Israel y las de Hamás.
Y, por último, la afirmación apoyada en la Carta Abierta de que la crisis humanitaria en Gaza en este momento «no tiene precedentes» no puede, por supuesto, tomarse en serio.
Lo que Israel hace es una búsqueda decisiva de objetivos militares legítimos para defenderse de los ataques de Hamás, destruir las capacidades de Hamás y prepararse para una invasión terrestre legítima.
Desafortunadamente, hay víctimas civiles, reportadas en cifras que probablemente son exageradas, pero estas cifras indican, en nuestra opinión, todo lo contrario de lo que implica la Carta [Abierta] sobre los esfuerzos de Israel para limitar las víctimas civiles.
(Segunda de tres partes)
Yitzhak Benbaji, Profesor, Facultad de Derecho, Universidad de Tel-Aviv.
Michael Gross, Profesor, Departamento de Ciencias Políticas, Universidad de Haifa.
David Heyd, Profesor, Departamento de Filosofía, Universidad Hebrea de Jerusalén.
Saul Smilansky, Profesor, Departamento de Filosofía, Universidad de Haifa.
Daniel Statman, Profesor, Departamento de Filosofía, Universidad de Haifa.
Noam Zohar, Profesor, Departamento de Filosofía, Universidad Bar-Ilan.
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