El veto definitivo al término Inteligencia Artificial (IA) dentro de todos los documentos y dependencias oficiales de Estados Unidos fue anunciado este martes por el presidente Donald Trump, quien propuso la denominación de «superinteligencia» (SI, por sus siglas en inglés) bajo el argumento de corregir una imprecisión conceptual; a través de su plataforma Truth Social (TS), el mandatario republicano cuestionó que publicaciones financieras sigan con el uso de un concepto que tildó de inexacto y vaticinó la adopción generalizada de su nueva fórmula léxica.
La propuesta retoma la postura que el mandatario externó en septiembre ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), foro donde sostuvo que el calificativo «artificial» proyecta una idea equívoca de falsedad sobre una herramienta que calificó de asombrosa; asimismo, el líder estadounidense reveló que abordó este cambio de nomenclatura con su homólogo de China, Xi Jinping, durante una cumbre bilateral en la Casa Blanca donde ambos mandatarios revisaron la carrera tecnológica que disputan las dos potencias.
La administración norteamericana promueve la aceleración de estos sistemas informáticos y rechaza de manera categórica las iniciativas multilaterales para imponer controles regulatorios globales; desde la óptica de Washington, las restricciones externas vulneran la soberanía nacional, en contraste con las advertencias de especialistas internacionales sobre los riesgos de desplazamiento laboral y daños colaterales contra la población.
El debate por el avance de estos desarrollos tecnológicos irrumpió con fuerza en la recta final de los comicios legislativos del próximo 3 de noviembre; sectores del electorado expresaron inquietud frente al impacto ambiental de las infraestructuras digitales, en particular por el encarecimiento de las tarifas eléctricas y el alto consumo de recursos hídricos en los centros de datos distribuidos en territorio estadounidense.
Una consecuencia inesperada del viraje retórico de Trump fue el repunte en la cotización y adquisición de dominios web pertenecientes a Eslovenia; la nación europea, con un censo cercano a los dos millones de habitantes, registró una alta demanda en los registros digitales gracias a que su sufijo territorial en internet coincide de forma exacta con la contracción lingüística promovida por el magnate neoyorquino.
Pese a que el mandatario evitó precisar el calendario legal para la entrada en vigor del decreto federal, el aviso generó desconcierto en la industria tecnológica global; la tentativa de erradicar un vocablo técnico arraigado en los círculos científicos anticipa fricciones administrativas dentro de las agencias de investigación gubernamentales y los consorcios de computación avanzada.
Únete al canal de WHATSAPP DE EL INDEPENDIENTE, también a nuestro canal de TELEGRAM y recibe las noticias clave del día, análisis y últimas actualizaciones directamente en tu celular.

